Por Siempre Orgullo y Prejuicio Foro

Foro sobre temáticas de Epoca, Libros, Películas, todo lo que se te ocurra y no se pueda conversar en el Blog
 
ÍndiceFAQRegistrarseConectarse
♦♦♦ NUEVA DIRECCION DEL BLOG http://forsiempreorgulloyprejuicio.blogspot.com/ ♦♦♦

Comparte | 
 

 La Liga De Los Extraordinarios Caballeros Austen - Parte VII

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
ulmo
Usuario Premium


Fecha de inscripción : 02/06/2011

MensajeTema: La Liga De Los Extraordinarios Caballeros Austen - Parte VII   7/8/2011, 3:44 pm

Original de Mags
Traducido por Ulmo Very Happy



La Liga De Los Extraordinarios Caballeros Austen
Parte VII


Las Damas Toman Su Turno
En donde la historia finaliza, esperamos que satisfactoriamente


“Esta asamblea de la Liga entra en sesión”, exclamó Mr. Bingley, golpeando muchas veces con su mazo. Los murmullos cesaron in el concurrido salón de baile de Pemberley. Todos habían asistido: los caballeros, las damas, los sinvergüenzas, hasta los personajes cómicos menores.

“Miss Bates, disculpe, madam”, dijo Mr. Bingley, “pero debo pedirle que desista”.

“Oh, Mr. Bingley, discúlpeme”, dijo Miss Bates. “Sólo estaba comentándole a mi querida Jane y a mi madre el desafortunado resultado de los sinvergüenzas…”.

Mrs. Churchill se las apañó para callar a su tía, y Mr. Bingley cabeceó agradecido.

“Mr. Darcy les hablará ahora sobre los próximos pasos de la defensa”.

Todos aplaudieron educadamente, mientras Mr. Darcy tomaba el pódium.

“Tomamos la defensa del trabajo de Miss Jane Austen en contra de las fuerzas de la cultura popular, que buscan aprovecharnos y someternos a su voluntad”, dijo Mr. Darcy. “Hemos empleado los generosos recursos que nos ha provisto Miss Austen, y hemos tenido éxito. La Armada Real, el ejército, los caballeros de la caza, y los caballeros de sotana. Incluso aquellos que no se han comportado como deberían…”, miró a los sinvergüenzas, quienes estaban sentados un poco separados del resto, pasándose una botella; Mr. Crawford envuelto en sábanas, bebía a sorbos con mano temblorosa. “… han tomado parte en esta defensa. Estoy orgulloso de todo lo que hemos hecho, y espero que ustedes también”.

Paró de hablar para tomar un trago de agua, y hubo unos pocos aplausos. Mr. Darcy levantó una mano.

“Gracias… pero lamento mucho reportar que, al final, no lo hemos logrado”.

Hubo un momento de silencio tenso, y se escucharon unos susurros entre los espectadores. Levantó de nuevo sus manos para callarlos.

“Las fuerzas de la cultura popular han tomado el trabajo de Miss Austen, y me temo que lo han profundizado tanto como para ser completamente expulsadas. No hay forma de detenerlo. Habrá monstruos, y melodrama, y la exposición de los momentos más personales de las parejas casadas. Continuaremos siendo arrastrados a través del tiempo y convertidos en criaturas sobrenaturales. Ni la propia Miss Austen ha sido dejada en paz, y se le dan aventuras insípidas, como si no hubiese sido capaz de crearnos a partir de su brillante imaginación. Se ha vuelto obvio para mí, a pesar de nuestros esfuerzos, que podemos, como mucho, ralentizar estas depredaciones; no podemos detenerlos completamente”. Entró en una especie de pensativo silencio (podría decirse que cavilaba valientemente, aunque es mejor que no lo oiga) por un momento.

Una fina dama, de ojos oscuros se acercó al pódium.

“¿Puedo hablar, señor?”, preguntó a Mr. Darcy.

“Sí, por supuesto”, dijo él, sorprendido; entonces se dirigió a la audiencia: “Permítanme presentarles a… mi esposa”.

“Oh, Mr. Darcy”, dijo ella. “Ellos me conocen”. Mrs. Darcy volteó hacia la audiencia.

“Hemos visto estos libros y películas, que usurpan nuestras historias. Y, sin embargo… aquí estamos”.

La audiencia escuchaba atentamente.

“No hemos cambiado. Usted y yo”, dijo, volteando hacia su esposo y tomando su mano, “no hemos cambiado, Fitzwilliam”.

“Siguen llamándome William”, murmuró él.

“Eso es porque no te conocen de verdad, my amor”. Volteó de nuevo a la audiencia. “Estas fuerzas alineadas en nuestra contra… no pueden cambiarnos. Aún existimos, aquí, en la página…”, ondeó una edición ilustrada Brock sobre su cabeza, “… como lo hemos estado desde que Miss austen escribióp por primera vez nuestras historias. Entre las partes de monstruos, nuestras historias pueden aún ser encontradas”. Se agarró al borde el podium. “¡Pueden enviar vampiros!”, gritó.

“¡Sí!”, gritó Mr. Bingley, levantando un puño.

“¡Pueden enviar hombres-lobo!”.

“¡SÍ”!, gritaron los personajes reunidos.

“¡Pueden enviar monstruos marinos y momias, e imaginaciones espeluznantes que avergonzarían a Monk Lewis!”.

La multitud estaba de pie. “¡SÍ!”, gritaron al unísono.

“¿Pero pueden cambiarnos?”.

“¡NO!”, se oyó el rugido.

“¿Pueden derrotarnos?”.

“¡NO!”

“¿Aún si no llevamos armas en su contra?”.

Mr. Tilney pateó rápidamente su ballesta debajo de su silla. “¡NO!”, gritó con el resto.

Mrs. Darcy se paró en frente de ellos, sus ojos brillando magníficamente. “¡Hay una sola cosa por hacer!”

Esperaron conteniendo el aliento.

Volteó hacia su esposo. “Mr. Darcy, es hora de que esta habitación se disfrute para su uso apropiado. ¡Tendremos un baile!”.

Los personajes vitorearon e, inmediatamente, empezaron a empujar las sillas en contra de la pared y a recoger los papeles y mapas.

Mr. Darcy susurró: “Elizabeth, ¿tenemos suficiente sopa blanca?”

“Por supuesto, Fitzwilliam. ¿Piensas que mi atención de la casa es negligente?”.

“No, mi amor. Es, como tú, magnífica”. Y besó su mano.

Aquella noche, el salón de baile brilló, con el gran candelabro de cristal arrojando la luz de las velas y que reflejaban en las joyas de las mujeres y en sus adornos del pelo. La habitación estaba abarrotada de gente y el baile fue tan grande como las dimensiones del salón podían contener. Mr. y Mrs. Darcy lideraron el primer baile y todos danzaron con ellos; a medida que la noche progresaba, hubo algunas damas decepcionadas, unos cuantos desacuerdos, chismes difamatorios se esparcieron, y una buena cantidad de drama porque, como Miss Jane Austen conocía tan bien, no puede haber un baile sin ellos.

Fue considerado un baile exitoso, y todos danzaron hasta tarde, incluida Mrs. Bertram. Todos se levantaron tarde la mañana siguiente y partieron de vuelta a sus hogares, a vivir las encantadoras vidas que Miss jane Austen les había dado, y y nos habían dado alegría a nosotros, una y otra vez.

FIN




El original está AQUÍ


NOTA: Con respecto a la sopa blanca, Verox colocó la receta AQUÍ


NO OLVIDEN COMENTAR bounce bounce bounce
Volver arriba Ir abajo
 
La Liga De Los Extraordinarios Caballeros Austen - Parte VII
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Por Siempre Orgullo y Prejuicio Foro :: HEMOS DISCUTIDO... :: LECTURAS EN LINEA...-
Cambiar a: