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 "Mr. Darcy's diary" traducido

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AutorMensaje
Kea
Visitante
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Fecha de inscripción : 16/04/2012
Edad : 22

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    3/1/2013, 1:52 am

Kea escribió:
Hola Meryl!!! Primero que nada una gran disculpa por no haber dejado mi comentario como apoyo a esta maravillosa historia, mis excusas creo que son las usuales pero simplemente no podía meterme al interet por tantos asuntos que debía atender y que parecían no acabar nunca.
Gracias y eternamente gracias por seguir traduciendo este libro para nosotras, no te puedo ayudar con la traducción porque no me gustaría faltar a mi palabra por falta de tiempo pero de todos modos dejo mi comentario con mi agradecimiento y mi suplica de que no dejes esta traducción y menos a estas alturas.
Una vez mas enormes gracias por tu trabajo y te mando un fuerte abrazo navideño desde México.

Very Happy Very Happy Very Happy santa
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Flor de Liz
Visitante


Fecha de inscripción : 03/01/2013

MensajeTema: Mil Gracias   4/1/2013, 12:06 am

Esta magnifico esperando mas muchas gracias Maryll100 Very Happy Smile
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el@
Admin
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Fecha de inscripción : 09/05/2011

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    7/1/2013, 10:02 am

MERYLL100,

MUCHAS GRACIAS por tu dedicación en ir actualizando este hilo y compartiendo con todas las chicas, es un recreo lindo darse un tiempo para retraerse en esta lectura de este libro tan inolvidable para todas, especialmente echar a volar la imaginación. Wink cat
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Darcy Love ♥ Lau ♥
Visitante
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Fecha de inscripción : 25/08/2012
Edad : 21

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    14/1/2013, 6:00 pm

Ayyyy por Diooos me vas a matar de la emoción....... me vas a volver loca.... esta bellisimo Dios mio Amo a Darcy ♥ lo amoooooooo..... te espero otro poco mas.... te soy fiel
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camiinthesky
Visitante


Fecha de inscripción : 25/01/2013

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    25/1/2013, 2:54 pm

MERYLL100!

Holaa! llegue de casualidad a este foro y me encontré con tu traducción, me la leí de un tirón, ojala pronto subas la continuación.....justo es la mejor parte!! me encanta Darcy! Very Happy

Gracias por el esfuerzo en traducir este libro!!

Espero con ansias los otros meses del diario de darcy!

Saludos!!

Camila, Argentina.
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AnaG
Visitante


Fecha de inscripción : 30/01/2013

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    30/1/2013, 1:02 am

Hola! Mil gracias por la traducción!! Soy nueva y no puedo esperar para que subas la siguiente parte!!!! Por favor por favor! Sube lo que falta!
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romantic darcy
Visitante
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Fecha de inscripción : 25/08/2012
Edad : 21

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    5/2/2013, 8:17 pm

bueno esto era lo que tenia chikillas a leer como locas hay varias partes que estan verdaderamente hermosas!!! I love you
hola! laura viquez soy rossy chb hahaha Smile
vine a aliviarles las penas y a ayudar a mary con su grandioso trabajo bounce

Agosto domingo 3 de agosto
Bingley y sus hermanas se nos unieron a georgiana y a mi justo después del desayuno, y partimos rumbo a Pemberley. Para empezar, Caroline habló de su visita a su primo, pero después la conversación se volvió en una ola de halagos.
—¿Qué hermoso coche tiene usted, Mr Darcy? — ella dijo, mientras transitábamos por las calles. —Charles no tiene ninguno como éste. Le sigo diciendo que debería comprar algo de este estilo.
—Mi querida Caroline, si comprará todo lo que quisieras, estaría en bancarrota al final del año— dijo Bingley.
—Tonterías. Todo caballero debe tener su carroza, o usted qué opina, ¿Mr Darcy? — preguntó.
—Es ciertamente muy útil— admití.
—¡Darcy! ¡Confiaba en ti para estar de mi lado! Estaba seguro que lo calificarías como una extravagancia.
—Si esperas viajar mucho, entonces es más barato que alquilar un coche.
—Ahí lo tienes—dijo Caroline, dirigiéndome una sonrisa—Mr Darcy está de acuerdo conmigo. Que afable es cuando dos personas piensan igual. Debes de tener respaldos en justamente este color, Charles—dijo, volteando hacia los asientos.
—Me aseguraré de que sean de un color totalmente diferente—respondió—de otra forma, no sobria si es mi coche o el de Darcy.
—Que cómodo es— dijo Caroline —No es así, ¿Georgiana? — pregunto, recurriendo a mi hermana.
—Si, lo es—dijo georgiana.
—Y tan bien moldeado. Charles, debes de asegurarte que tu coche tenga estos mismos resortes.
—Si lo hado, el coche de Darcy será muy incomodo sin ellos.
—Y tendrás que mandar construir un escritorio para escribir en el coche.
—Me disgusta escribir cartas cuando estoy quieto, y no tengo ninguna intención de hacerlo mientras soy sacudido por cada raíz y hoyo.
—Pero tus compañeros de viaje podrían disfrutarlo. ¿Qué dices georgiana? ¿No sería útil?
—Si— mi hermana aventuró.
—Ahí lo tienes, Charles. Georgiana piensa que sería útil, y no solo para escribir, tenlo por seguro. También sería útil para dibujar. ¿Cómo está tu progreso con el dibujo? — le preguntó a Georgiana.
—Bien, le agradezco
—Mi hermana me dio un dibujo de Hyde Park la semana pasada— dije.
—¿Estaba bien hecho? — preguntó Caroline.
—Estaba muy bien hecho— dije con una cálida sonrisa.
—Recuerdo mis propios días de escuela. ¡Como me encantaba dibujar! Debe dejarme ver ese trabajo, Georgiana.
—Lo dejé en Londres— respondió mi hermana.
—No importa. Lo veré la próxima vez que nos encontremos.
Viajamos en paz y sin problemas y nos detuvimos para pasar la noche en el Black Bull. Era una respetable hostería. La comida era buena y los cuartos cómodos. Le había dicho a mi criado que me despertará temprano. Tenía algunas cartas que escribir antes de que siguiéramos nuestro viaje.
Martes 5 de Agosto
No puedo creerlo. He visto a Elizabeth. Apenas y sé que estoy escribiendo. Fue tan extraño.
Estábamos de camino a Pemberley, Bingley, sus hermanas, Mr. Hurst, Georgiana y yo, cuando nos detuvimos para la merienda en una posada. El día era caluroso y las damas estaban cansadas. No deseaban viajar más lejos, y de hecho, le había dicho a mi ama de llaves que no llegaríamos sino hasta mañana. Pero estaba inquieto. Decidí adelantarme, deseando ver a Johnson y poner algunos asuntos del cuidado de la propiedad fuera del camino antes de que mis invitados llegaran.
Cabalgué a Pemberley. Era una tarde hermosa, y disfruté del paseo. Estaba saliendo de los establos, y caminando hacia el frente de la casa cuando me detuve en corto. Me pregunté si estaba alucinando. El día era caliente, y dudaba si me había afectado el sol. Pues estaba enfrente de mí una figura que conocía bien. Era Elizabeth.
Estaba caminando por el prado hacia el rio, en la compañía de dos personas a quienes no conocía. En ese momento ella volteó para ver hacia atrás. Me vio. Me quede plantado en el suelo. Estábamos a veinte yardas de cada uno. No había forma de evitarla, aunque lo hubiera deseado. Nuestros ojos se encontraron y la vi sonrojarse. Sentí mi propio rostro ponerse rojo.
En fin, me recuperé. Caminé hacia el grupo. Ella había instintivamente volteado hacia otro lado, pero deteniéndose con mi cercanía, recibió mis saludos con gran azoramiento. Lo sentía por ella, y lo habría hecho más fácil para ella si hubiera podido.
Mientras le hablaba no podía evitar preguntarme qué estaba haciendo ahí. ¡Estar en Pemberley! Parecía tan extraño, pero al mismo tiempo tan correcto.
—¿Espero que este bien? — pregunté.
—Si, gracias— respondió, ruborizándose, e incapaz de verme a los ojos.
—¿Y su familia?
Tan pronto como lo dije, la vi ruborizarse aun más, y sentí un sonrojo en respuesta en mi rostro. No tenía ningún derecho de preguntar por su familia, habiéndolos criticado tan tajantemente en su cara, pero respondió educadamente.
—Están bien, gracias.
—¿Hace cuanto que dejó Longbourn?
—Casi un mes.
—¿Ha estado viajando?
—Si.
—¿Está disfrutando el viaje, espero?
—Si.
Repetí lo mismo tres veces, preguntándole si se había divertido, hasta que pensé que era mejor permanecer en silencio, pues no tenía nada sensato que decir. Después de un momento me repuse y me despedí.
Encontrar a Elizabeth, aquí, ¡en Pemberley! Y encontrarla dispuesta a hablar conmigo. Había estado avergonzada, pero no me había ignorado. Había contestado cada pregunta que le hice con más educación de la que merecía.
¿Qué estaba pensado? Me pregunté. ¿Estaba complacida al haberme encontrado? ¿Mortificada? ¿Indiferente? No, no lo último. Se había sonrojado cuando me acerqué. Había estado enojada, tal vez, pero no indiferente.
La idea me dio esperanzas.
Entre a la casa, pero en lugar de dirigirme al cuarto del mayordomo, me vi yendo al salón.
No había estado tranquila, al menos eso estaba claro, y no había hecho nada para ayudarla. Había estado envuelto en sorpresa, y en un montón de otras emociones a las que no me atrevo poner nombre, y había sido incoherente.
Un caballero la habría calmado. Un caballero la habría hecho sentirse en casa. Un caballero le habría pedido que le presentara a sus compañeros. ¡Qué tan lejos de ser un caballero estaba yo! Me decidí a remendar mis errores pronto.
Saliendo a los jardines, le pregunté a uno de los jardineros en qué dirección se habían ido los visitantes, y fui en busca de ellos.
Los vi abajo, cerca del río. Me fui acercando. Nunca se me había hecho una caminata más larga. ¿Estaría complacida de verme? Yo esperaba, por lo menos, que no estuviera disgustada.
Me acerqué a ella. Ella empezó a hablar, con un poco mas de tranquilidad que en nuestro previo encuentro.
—Mr Darcy. Usted tiene una hermosa propiedad aquí. La casa es encantadora, y los jardines son muy placenteros
Parecía que iba a seguir, pero entonces se sonrojó. Creo que ambos pensamos lo mismo: la casa podría ser ahora suya, si hubiera aceptado mi mano.
Para ayudarla en su apuro, dije —¿Me haría el honor de presentarme a sus amigos?
Parecía sorprendida, y entonces sonrió. Había un rastro de travesura en su sonrisa, y me di cuenta de cuánto la había extrañado.
—Mr Darcy, permítame presentarle a mi tía y mi tío, Mr y Mrs Gardiner— dijo.
Entendí la razón de su traviesa sonrisa. Estos eran los parientes a quienes había criticado, y había estado equivocado al despreciarlos. Ellos no eran las bajas conexiones que me había temido. En realidad, antes de que me los presentara, los había tomado como gente elegante.
—Estábamos regresando hacia la casa— dijo Mr Gardiner—La caminata a cansado a mi esposa.
—Permítanme caminar con ustedes.
Tomamos camino.
—Tiene una hermosa propiedad aquí, Mr Darcy
—Gracias. Creo que es una de las más hermosas en Inglaterra – pero mi juicio es parcial.
Mr y Mrs Garginer se rieron.
—Su criado nos ha estado mostrando los truchas en el rio— dijo Mr Gardiner.
—¿Le gusta la pesca?
—Si, cuando tengo la oportunidad.
—Entonces debe de venir aquí tanto como usted desee.
—Es muy amable de su parte, pero no he traído mi caña para pescar.
—Hay suficientes aquí. Puede usarlas cuando venga— Me detuve—Ese es un buen trecho del río— dije, apuntando uno de los mejores tramos para pescar la trucha.
Vi a Elizabeth y a su tía intercambiando miradas, y no pude evitar darme cuenta la mirada de asombro de Elizabeth. ¿Me creía incapaz de ser educado? Quizás. Había dado muy poca muestra de ello en Hertfordshire.
No pude evitar mirarla, aunque hablara con su tío. Su rostro, sus ojos; su boca, todo me cautivaba. Pensé que se veía bien, y aunque parecía avergonzada, no vi ningún rastro de hostilidad en su expresión.
Después de un tiempo, Mrs. Gardiner tomo el brazo de su esposo, y fui mandado a caminar con Elizabeth.
—No sabía que usted estaría aquí—dijo inmediatamente—Mi tía tenía el antojo de ver Pemberley. Vivía en el vecindario cuando era una niña. Pero nos habían dicho que no regresaría sino hasta mañana.
Entonces había descubierto eso, y solo había venido bajo el conocimiento de que no me vería. Mi ánimo se hundió, pero se volvió a levantar al darme cuenta que el destino había jugado sus cartas a mi favor. Si no me hubiera decidido a atender los asuntos de mi propiedad, estaría con Georgiana en la posada, en lugar de aquí con Elizabeth.
—Esa era mi intención, pero un asunto que tenía que arreglar con mi mayordomo me trajo aquí unas cuantas horas antes de mis acompañantes. Se me unirán mañana temprano, entre ellos hay algunos que usted conoce Mr Bingley y sus hermanas.
No pude evitar pensar en todo lo que había pasado en relación con Bingley, y supuse que sus pensamientos se dirigieron en la misma dirección. Me pregunté si debía decir algo; darle algún indicio de mi cambio de opinión en el tema; pero no sabía cómo empezar.
En lugar de eso, dije—Me permitiría, o pido mucho, el presentarla a mi hermana durante su estancia en Lambton?
—Me encantaría.
Había una calidez en su vos, y en su sonrisa que acompañaron esa expresión, que alivio mis temores.
Seguimos caminando en silencio, pero más tranquilos que antes. El ambiente no estaba tan tenso, y había, si no una confianza entre nosotros, por lo menos no más azoramiento.
Llegamos al carruaje. Si tío y su tía estaban atrás.
—¿Le gustaría entrar a la casa? ¿Le gustarían algunos refrigerios?
—No, gracias— respondió—Debo de esperar a mi tía y tío.
Estaba decepcionado, pero no la presioné.
Traté de pensar en algo que decir. Quería decirle lo equivocado que había estado. Ella, también, parecía que quería decir algo, pero que era, no lo sabía.
Al fin ella comenzó, pero solo para decir—Derbyshire en una región muy hermosa.
—¿Ha visto mucho de ella?
—Si. Hemos estado en Matlock y en Dove Dale.
—Vale la pena verlas.

Mi conversación era fútil. La suya era mejor. Había tanto que quedaba sin expresarse entre nosotros, pero no había tiempo. Quizás, en unos días, cuando nos conociéramos un poco mejor…
Su tía y tío se acercaron. Los invité a tomar algunos refrigerios, pero rechazaron la invitación. Ayude a las damas a subir al carruaje y se fueron. Los vi irse por el mayor tiempo posible, evitando que mi atención pareciera especial, y entonces caminé lentamente hacia la casa.
No dije ninguna de las cosas que quería decir, pero saber que vería a Elizabeth otra vez me animaba. Estaba de mucho mejor humor del que había estado en mucho tiempo.
Miércoles 6 de Agosto
Me levanté de la cama muy temprano. No podía dormir. Busqué a Georgiana y por fin llegó, con Bingley y sus hermanas. Los recibí afectuosamente, y después, diciéndole a georgiana que quiera mostrarle un nuevo espécimen de árbol en el jardín la invité a tomar un paseo. Ella fue conmigo enseguida. Cuando estábamos a alguna distancia de la casa, le dije—Georgiana, hay alguien a quien me gustaría que conocieras.
Me miró inquisitivamente.
—Cuando estaba en Hertfordshire el otoño pasado, conocí a una joven llamada Elizabeth Bennet. Me agrada mucho.
Georgiana parecía sorprendida, y después complacida.
—Esta visitando Derbyshire, y se está quedando en una posada cerca de aquí. Si no estás muy cansada, me gustaría que la conocieras esta mañana.
Sabía que era algo repentino, pero ahora que había encontrado a Elizabeth, no podía esperar el presentársela a mi hermana.
—No, no estoy muy cansada. Me gustaría conocerla.
Regresamos a la casa. Caroline y Louisa estaban arriba, y georgiana las siguió, prometiendo bajar cuando se hubiera lavado la mugre de las manos y de la cara, y hubiera cambiado su vestido.
Bingley estaba en la biblioteca.
—Hay alguien quien se está quedando cerca de aquí, a quien creó te gustará ver.
—¿Oh? —volteó.
—Miss Elizabeth Bennet. Ha estado viajando con su tía y tío. Por casualidad estaban visitando la casa ayer, justo cuando llegué. Prometí que los visitaría esta mañana. Estaré llevando a georgiana conmigo, y pensé que te gustaría venir.
Parecía sorprendido, pero dijo—Claro, Darcy. Me encantaría volver a verla— Dudó un momento y dijo—¿Será mejor si no pregunto por su hermana? ¿O parecería eso muy particular?
—Creo que deberías preguntar por ella.
Sonrió, y yo estaba complacido por el rumbo que la situación había tomado. Georgiana regresó al salón. Ordené que la calesa fuera traída y viajamos a Lambton, con Bingley siguiéndonos en caballo. Esperaba que Elizabeth no hubiera salido. La vi en la ventana y me tranquilicé.
Creo que estaba tan nervioso como georgiana cuando fuimos admitidos en la posada. Elizabeth parecía azorada, pero tan pronto como le presenté a georgiana, ella recobró su compostura. Entre ambas parecía haber un real cariño. Georgiana estaba cohibida al principio, pero Elizabeth persistió, haciéndole preguntas y guiándola gentilmente a que hablara. Georgiana cada vez era más abierta en su conversación, y poco después estaban sentadas juntas.
—No debe olvidar que prometió pescar en mi río— le dije a Mr Gardiner.
Parecía sorprendido, como si pensara que ya habría cambiado de opinión, pero acepto rápidamente.
No pude evitar desviar mi mirada hacia Elizabeth, y creo que se hubiera mantenido ahí si no hubiéramos sido interrumpidos por Bingley. Afortunadamente sus hermanas no habían bajado durante el tiempo en que nos preparábamos para partir, o habríamos estado obligados a invitarlas a venir con nosotros.
Los rasgos de Elizabeth se suavizaron al verlo. No consideraba su inconsistencia como algo en contra suya, entonces. Estaba agradecido. Yo había sido la causa de ello, no él. Si no hubiera sido por su natural modestia, hubiera seguido su propio deseo en lugar de escucharme a mí.
—Su familia está bien, ¿espero? — dijo.
—Si, muy bien, gracias.
—¿Su madre y su padre?
—Están bien de salud.—
—¿Y sus hermanas?
—Si, están todas bien.
—Perfecto— Se detuvo, tan avergonzado como yo había estado el día anterior—Ha pasado un largo tiempo desde la última vez que tuve el placer de verla—Ella abrió la boca para responder, pero él siguió—Han pasado alrededor de ocho meses. No nos hemos visto desde el 26 de Noviembre, cuando todos estábamos bailando juntos en Netherfield.
Que tan lejano parecía. Y cuanto drama se había desarrollado desde entonces.
—¿Cuándo planea regresar a Longbourn? — preguntó Bingley.
—Pronto. En un poco menos de una semana.
—Estará encantada de ver a sus hermanas otra vez.
Elizabeth sonrió. No podía ignorar la razón detrás de toda esta charla acerca de sus hermanas.
—Si.
—Y ellas de verla.
—Estoy segura que lo estarán.
—Estoy pensando en regresar a Netherfield yo mismo— dijo indiferentemente.
—¿Oh? Había escuchado un rumor que deseaba dejarlo.
—Para nada. Es la casa más placentera con la que me he topado.
—Y aun así, ha estado mucho tiempo lejos.
—Tenía asuntos que atender— dijo—Pero ahora soy el dueño de mi destino.
Los ojos de Elizabeth se toparon con los míos, y sonreímos. Estaba seguro de que ella sabía a lo que Bingley se refería cuando decía que ahora era el dueño de su destino.
Me di cuenta de que su tía volteaba en nuestra dirección, pero no disfrace mi admiración por su sobrina. Que lo supiera. Me gustaría decírselo a todo el mundo. Estoy enamorado de Elizabeth Bennet.
Me estuve preocupando por ser agradable. No fue difícil. Simplemente pretendía que había conocido a los Gardiner toda mi vida. Es increíble que simple es ser abierto con los extraños ya que le encuentras la maña. Y la motivación, tenía que admitir. No me hubiera tomado la molestia antes. Ahora, hacia un esfuerzo para ser agradado.
Nos quedamos alrededor de media hora, pero no podía irme. Al fin me di cuenta que Mrs. Gardiner miraba seguido el reloj, y sabia que debíamos retirarnos.
—Espero que nos acompañen a cenar antes de que se vayan del vecindario— dije, mirando a Georgiana para que se me uniera en la invitación.
—Si, nos encantaría que nos pudieran acompañar— dijo tímidamente.
Mire a Elizabeth, pero ella rehuyó mi mirada. No estaba preocupado. Había un rastro de incomodidad, pero no hostilidad en su rostro, y espero que con el tiempo nos conoceremos mejor y esa incomodidad se esfumará.
—Estaríamos encantados— dijo Mrs. Gardiner.
—¿Qué tal el día después de mañana?
—El día después de mañana será.
—Estaré esperándolo con ansias— dijo Elizabeth.
Se topó con mi mirada mientras lo decía, y sonreí. Vi una sonrisa como respuesta elevarse en sus labios, y estuve satisfecho.
—Yo también lo espero con ansias— dijo Bingley a Elizabeth—Tenemos mucho de qué hablar. Me gustaría escuchar sobre todos mis amigos en Hertfordshire.
Nos retiramos, y regresamos a Pemberley.
Georgiana se retiró a su cuarto para quitarse su boneta y su pelliza. Entre al salón con Bingley, y encontramos a Caroline y a Louisa ahí.
—¿Han estado fuera? —preguntó Caroline.
—Si, visitando a Miss Bennet— dijo Bingley.
—¿Jane Bennet está aquí? — preguntó Caroline sorprendida.
—Debía haber dicho, Miss Elizabeth Bennet.
Aún peor, decía la expresión de Caroline. Pero pronto la suprimió.
—Dios mío, pero que coincidencia que ella resulte estar en Derbyshire justo cuando usted regresa, Mr Darcy
—Si, es afortunado ¿no lo cree? — pregunté.
Ella parecía querer decir algo sarcástico, pero reflexionó.
—Me gustaría verla otra vez. Creo que le brindare una visita. ¿Qué dices, Louisa? ¿Vendrías conmigo?
—No hay necesidad— dijo su hermano—Ella vendrá aquí.
—¿Aquí? — Caroline sonaba horrorizada.
—Darcy la invitó a comer.
—Con su tía y su tío— agregué.
—¿No el abogado de Meryton? — preguntó con un tono burlón.
—No, el tío que vive en Cheapside— respondí, removiendo su aguijonazo.
Parecía molesta—¿Y es él muy vulgar? — preguntó.
—Debe serlo. ¡Querida! Cheapside— dijo Louisa estremeciéndose.
—Es de hecho un hombre muy caballeresco, y su esposa una dama elegante.
—¿Y vamos a conocer a estos dechados? — dijo Caroline—Que entretenido.
La escuche con condescendencia mientras seguía hablando de la misma manera. Nada que dijera podría perturbar mi felicidad. Pensé solo en Elizabeth. No me había repudiado. No me había hablado con desagrado y desprecio. Había sido cortés, y agradable, y había algo en sus maneras que me hacían tener esperanzas de que no me era indiferente.
Cuando pienso que una vez había tomado por hecho que ella se casaría conmigo. Que no hubiera ni siquiera considerado la posibilidad de que me fuera a rechazar. Y ahora, aunque sentía la esperanza crecer en mí, me precavía de que mis sentimientos podrían no ser devueltos.
Pero no pensaré en algo tan lejano. La veré el día después de mañana. Eso es suficiente.
Jueves 7 de Agosto.
Mr. Gardiner llegó temprano esta mañana y lo lleve colina abajo hacia el rio, junto con algunos de mis otros invitados. Tiene conocimientos de pesca, y le preste una caña de pescar para que pudiera probar su suerte en atrapar algo. Mis otros invitados habían traído los suyos. Estaba por unírmeles cuando un comentario de Mr. Gardiner me hizo cambiar de parecer.
—Fue muy cortes de su hermana el visitarnos ayer, Mr Darcy. Mi esposa y mi sobrina estaban muy sorprendidas por tal atención— dijo —Estaban decididas a regresarla esta mañana.
—Es muy amable de su parte— dije, cuando pude dominar mi sorpresa.
—No quieren ser faltas de ninguna atención.
—Espero que disfruten su pesca— les dije a los caballeros—Si me disculpan, debo volver a la casa.
Mis invitados murmuraron despedidas, asumiendo que tenía algún asunto de negocios que atender, pero vi la mirada de comprensión en el rostro de Mr. Gardiner. Él lo sabía. No estaba asombrado. No había tomado ninguna molestia en guardar mis sentimientos cuando visité a su sobrina. No piensa fingir una falta de interés.
Regresé a la casa y entre al salón. Mis ojos fueron directamente a Elizabeth. Sabía instantáneamente que ella pertenecía a este lugar. Mientras la miraba, visualice un futuro, un futuro en el que veía a Elizabeth y a mí viviendo en Pemberley. Lo deseaba más que cualquier cosa, y solo puedo tener esperanzas que ella quiera lo mismo.
—Miss Bennet, Mrs. Gardiner, es muy gentil de su parte el regresar la visita a mi hermana tan pronto— dije.
—Oh, sí, muy gentil— dijo georgiana, ruborizándose—No lo esperaba.
—No podíamos actuar de otra manera, después de su amabilidad en darnos la bienvenida—dijo Mrs. Gardiner a Georgiana.
Georgiana se ruborizó nuevamente, pero solo tenía ojos para Elizabeth. Su mirada se topo con la mía. Desvió la mirada, avergonzada, y aun así pensé ver una aceptación en sus ojos antes de que volteara.
Caroline y Louisa estaban sentadas silenciosamente, sin hacer ninguna contribución a la conversación y dejando a Georgiana realizar los deberes de un anfitriona sola.
Mrs. Annesley la ayudó, diciendo a Elizabeth—Los jardines de Pemberley son muy hermosos, ¿creo que los vio hace unos días?
—Si, disfrutamos caminar por ellos mucho—dijo Elizabeth—Los arboles son muy hermosos Miro hacia la ventana, a algunos ejemplares.
—Son arboles de castañas españoles— dijo Georgiana dulcemente, complacida de poder hacer una contribución a la conversación.
—¿Han estado ahí mucho tiempo? — preguntó Elizabeth, volteando hacia ella, alentándola.
—Oh, sí, son muy viejos.
Georgiana se giró hacia mí buscando mi probación y le sonreí. No tiene mucha experiencia recibiendo a invitados, y ninguna en recibir a personas que no conoce, pero se ha adaptado muy bien.
Caroline evidentemente pensó que había permanecido en silencio suficiente tiempo.
—Dígame, Mis Eliza, ¿los soldados no han sido removidos de Meryton? Debe de ser una gran pérdida para su familia.
Nunca la había escuchado hablar con tanto veneno. Sus comentarios sarcásticos eran expresados con una pequeña sonrisa, pero no había nada jocoso en ellos hoy, y me di cuenta por primera vez de lo venenosa que Caroline puede ser.
vi a Elizabeth angustiarse. Centenares de recuerdos llenaron mi mente. Mis propios comentarios poco generosos relacionados con sus hermanas menores; su rostro al acusarme de arruinar a Wickham; mi furiosa respuesta; y mi carta.
Me sentí mal por ella, pero no necesitaba mi ayuda en repeler el ataque. Después de un momento de angustia, respondió—Siempre es triste perder la compañía de gente inteligente y bien educada. Hay algunos que entran en un vecindario con la intención de burlarse de todo lo que ven, o con la intención de formar falsas amistades para pasar el rato, y no tienen ninguna consideración de sus sentimientos una de vez se hayan ido, de los que se quedaron. Pero fuimos afortunados con los oficiales. Eran corteses y bien educados. Nos procuraron placer cuando estuvieron con nosotros, y no dejaron más que recuerdos placenteros detrás suyo.
Atrapé la mirada de Elizabeth y sonreí. Caroline fue silenciada, y mi hermana fue aliviada de la vergüenza que había experimentado cuando las palabras de Caroline le recordaron a George Wickham. Estaba liberado de un gran agobio. Por su conducta calmada creo que la admiración de Elizabeth hacia Wickham había terminado.
La visita llego a su fin, pero no pude soportar el dejar a Elizabeth irse.
—Debe permitirme llevarla al carruaje— le dije, mientras Mrs. Gardiner se levantaba par irse.
—Gracias— respondió.
Caminé con ellas, agradecido por la oportunidad que me daba de esta con Elizabeth. Su tía camino un poco más adelante, para que pudiera hablar a solos con ella.
—Espero que haya disfrutado su mañana.
—Si, gracias, lo he hecho.
—Espero verla otra vez aquí.
Habíamos llegado al carruaje, y no podía decir más. Pero mis sentimientos estaban en mi mirada. Ella se sonrojó, y bajó su mirada, con confusión, espero. Hay aun algo de incomodidad entre nosotros, pero ya pasará, y entonces descubriré si sus sentimientos siguen siendo los mismos que en Pascua.
Ayudé a subir al carruaje a Mrs. Gardiner. Después a Elizabeth, y el carruaje se fue.
Nunca sospeché cuando llegué a Pemberley que encontraría tantas cosas de mi interés. Pronto tendría a una nueva señora, esperaba. Miré al otro lado de las amplias colinas e imaginé a mis hijos yendo colina abajo hacia el río a pescar. Miré hacia la casa y vi a mis hijas regresando de un paseo, sus faldas cubiertas en lodo. Si estuviera seguro de que eso pasaría, sería muy afortunado, en verdad.
Estaba poco dispuesto a regresar al salón, pero sabía que debía hacerlo. No podía dejar a georgiana sola con Caroline y Louisa. No habían hecho nada para ayudarla durante la visita de Elizabeth, y en cambio no hicieron más que angustiarla. Si era posible invitar a Bingley a Pemberley sin sus hermanas, lo haría deseosamente.
—Que mal se veía Miss Eliza Bennet esta mañana— dijo Caroline, tan pronto como entre a la habitación—Se ha puesto tan quemada y tosca. Louisa y yo congeniábamos de que no la hubiéramos reconocido.
Estaba claro que los comentarios de Caroline estaban inspirados por los celos. Me había preguntado, en ocasiones, si ella se imaginaba como la siguiente Mrs Darcy, pero siempre lo negaba. Ahora estaba seguro de ello. Esta dispuesto a no dejar que sus comentarios de mala naturaleza arruinaran mi felicidad.
—No vi nada diferente en ella, excepto que estaba algo bronceada, ningún milagro al haber estado viajando en verano.
—Por mi parte— prosiguió maliciosamente—debo confesar que nunca vi ninguna belleza en ella.
Mientras seguía criticando la nariz, el mentón, la complexión y los dientes de Elizabeth, me molestaba más y más, pero no dije nada, incluso cuando dijo—Y en cuanto a sus ojos, que algunas veces has sido llamados bellos, Nunca pude percibir nada extraordinario en ellos.
Me miró retadoramente, pero permanecí en silencio.
—Recuerdo especialmente una noche, después de que ellos cenaran en Netherfield, usted dijo: —¡Ella una belleza!- Primero llamaría su madre un genio
—Sí— repliqué sin poder contenerme más tiempo—Pero eso fue cuando empecé a conocerla, porque hace ya muchos meses que la considero como una de las mujeres más bellas que he visto.
Y entonces, salí de la habitación.
La impertinencia de Caroline sobrepasa todo límite. Si no fuera la hermana de Bingley, le diría que se fuera. ¡Insultar a Elizabeth enfrente mío! Ella debe de estar inundada por celos.
Pero no puede quitarme mi felicidad. Amo a Elizabeth. Ahora solo falta ver si Elizabeth me ama.
Viernes 8 de Agosto.
No pude dormir la noche pensado, pero esta vez fue causado por felicidad. Creo que Elizabeth no siente aversión hacia mí. Con el tiempo, creo, puedo llegar a gustarle. Creo que fue el feliz destino quien la trajo a Derbyshire, y quien me incitó a adelantarme al resto de mi grupo, para encontrarla. En Londres, traté de olvidarla, pero era imposible. Ahora, debo tratar de ganarla.
Fui a la posada, por lo tanto, esta mañana, esperando sentarme con ella. Fui introducido a la sala por el sirviente. Mientras íbamos escaleras arriba, me pregunté cual sería su expresión cuando entrará a la habitación. De eso, podría saber algo. Una sonrisa mostraría que era bienvenido. Un sonrojo me daría esperanza. Una mirada fría me acabaría completamente.
La puerta se abrió. Pero en lugar de ver a Elizabeth sentada con su tía, la vi saliendo disparada hacia la puerta, su rostro pálido y sus maneras agitadas. Pensé que una gran calamidad le había pasado para producir esa apariencia, pero antes de que tuviera la oportunidad de hablar, volteo sus ojos angustiados hacia los míos y exclamó —Le ruego que me disculpe, pero debo dejarlo. Debo de encontrar a Mr. Gardiner en este momento, en un asunto que no puede ser demorado; no puedo perder ningún instante.
—¡Dios mío! ¿De qué se trata? — pregunté, esperando ser de ayuda. Tan pronto como las palabras salieron, sabía que poco consoladoras habían sido. Recuperándome, dije—Permítame que sea yo, o mande un criado a buscar a los señores Gardiner. Usted no está en condiciones.
—Oh, sí, el criado— Lo llamó y le dijo con voz apagada—Debe encontrar a mi tío. Tráigalo pronto. Es una cuestión de la mayor urgencia. Mande a un chico. Dígale que su sobrina lo necesita inmediatamente. Dígale a mi tía. Ella debe venir, también.
El criado prometió hacerlo así, y se fue.
Vi las rodillas de Elizabeth temblar y me moví hacia adelante, listo para prestarle mi asistencia, pero ella se sentó antes de que pudiera alcanzarla, viéndose tan descompuesto que no hubiera podido irme, incluso si lo hubiera querido.
—Permítame llamar a su doncella— dije suavemente, sintiéndome repentinamente inútil. No sabía nada sobre ayudar a las damas en tales circunstancias. Repentinamente se me ocurrió—Una copa de vino, ¿le traigo una?
—No, gracias— respondió. La vi luchar consigo mismo y controlando lo peor de su agitación. —Yo estoy bien. Lo único que pasa es que estoy desolada por una horrible noticia que acabo de recibir de Longbourn.
Rompió a llorar. Deseaba acercarme y consolarla. Deseaba poner mis brazos alrededor suyo y calmar su sufrimiento. Por primera vez en mi vida condenaba la civilidad, los modales y la clase. Siempre habían parecido tan importantes para mí, pero ahora eran de poco valor porque me estaban separando de Elizabeth. Un momento más y creo que hubiera aventado los modales al aire, pero ella se recuperó y dijo—He recibido una carta de Jane y me da una noticias espantosas que a nadie pueden ocultarse. Mi hermana menor nos ha abandonado, se ha fugado, se ha entregado a… Wickham. Los dos se han escapado de Brighton. Usted le conoce demasiado bien para comprender lo que eso significa. Lydia no tiene dinero ni nada que a él le haya podido tentar… Está perdida para siempre.
No podía creer lo que está escuchando. Esto era pérfido en verdad. Robar a una joven lejos de sus parientes y amigos. Y aun así él ya lo había hecho antes, o al menor lo había tratado, y hubiera tenido éxito de no haberlo detenido en el intento.
—¡Cuando pienso que yo pude haberlo evitado! ¡Ya que sabía quién era!— exclamó —No, quería decirle. Usted no tiene la culpa. Yo debí haber hecho saber su naturaleza. Pero las palabras salían de ella como un torrente, y no podía hacer otra cosa que dejarla hablar. Al final, su corriente llago a su fin.
—¿Pero es seguro, completamente seguro? — pregunté.
Las noticias viajan rápido, especialmente las malas, pero es común que sean distorsionadas en el camino. No podía pensar que Wickham se fugaría con Miss Lydia Bennet. No tenía nada que lo tentará, y él no tenía deseos de establecerse con los Bennet. Él debe de saber que tal comportamiento lo haría un prófugo. Era un precio muy alto por el placer de casarse con una chiquilla tanto con ningún nombre y ninguna fortuna. Y entonces, en verdad, ¿Cómo podría el casarse con ella? Ella era menor de edad. Podría llevarla a Gretna Green pero el viaje costaría mucho, y yo sabía bien que no podría gastar ni la mitad de esa cantidad a menos que su novia fuera una heredera de considerable fortuna.
—Dejaron Brighton juntos el sábado en la noche y fueron rastreados casi hasta London, pero no más lejos; definitivamente no han ido a Escocia.
Estaba empezando a darme una idea de lo que debía haber pasado. Wickham conocía Londres. Sabía que podría permanecer oculto. Y cuando él hubiera obtenido su placer, podría abandonar a Miss Lydia Bennet con impunidad.
Todo esto había surgido por mi insufrible orgullo. Si hubiera hecho público el carácter de Wickham, nada de esto hubiera pasado, pero había despreciado el hacerlo, u en consecuencia había herido a la mujer que amaba.
—¿Y qué se ha hecho, que han intentado hacer para encontrarla? — pregunté.
Necesitaba saberlo, para así saber cómo usar mi tiempo, y como llevar a cabo mi propia búsqueda. No descansaría hasta que la hermana de Elizabeth regresará con ella.
—Mi padre ha ido a Londres, y Jane ha escrito solicitando la inmediata ayuda de mi tío: espero que nos vayamos en media hora.
¡Media hora! A pesar de todas mis esperanzas, perder a Elizabeth tan pronto, pero claro, debía de hacerse. ¿Pero cómo convencer a un hombre semejante? ¿Cómo descubrirles? No tengo la menor esperanza. Se mire como se mire es horrible.
No podía decir nada, ni hacer nada, pero darle mi simpatía y esperar que la fortaleciera. Deseaba abrazarla, pero su tío estaría de regreso en cualquier momento, y hacerlo empeoraría la situación.
—¡Oh, sí cuando abrí los ojos y vi quién era Wickham hubiese hecho lo que debía! Pero no me atreví, temí excederme. ¡Qué desdichado error!
Sabía que ella deseaba que me fuera. Era yo quien la había instigado en secrecía; yo quien le dijo que no debía decirlo a nadie. Y este había sido el resultado. Una hermana arruinada, una familia en disturbios… No me voltearía a ver. No estaba sorprendido. Logré algunas palabras incoherentes, diciéndole que no había nada que disculpara mi presencia, pero que me había quedado por verdadero aunque inútil interés.
—Creo que este desdichado asunto va a privar a mi hermana del gusto de verla a usted hoy en Pemberley
Tan pronto como las palabras salieron de mi boca, pensé en lo ridículas que eran. Por supuesto que la privaría. No parecía importarle a ella, pues me respondió directamente.
—¡Oh, si! Tenga la bondad de excusarme ante Miss Darcy. Dígale que cosas urgentes nos reclamas en casa sin demora. Oculte la triste verdad, tanto como sea posible, aunque sé que no será por mucho.
—Puede confiar en mi discreción. Lamento que haya llegado a esto. Le deseo una mejor conclusión de estos eventos de la que ahora parece posible.
Porque si una mejor conclusión es posible, la haría suceder de alguna manera, pensé.
Dicho esto la dejé en su soledad y regresé a Pemberley.
—Ha estado afuera desde temprano— dijo Caroline mientras entraba al salón—Ha estado visitando a Miss Eliza Bennet, ¿quizás?
Vi los celos en sus ojos, y lo oía en su voz. No me había percatado hasta ese momento de cuanto me deseaba. O tal vez sería más acertado decir, cuanto deseaba Pemberley. Sin eso, no hubiera visto como un don nadie. Mi caligrafía podría ser la más alineada del mundo y no hubiera pensado adecuado el comentarlo.
—Si, lo he hecho— respondí.
—¿Y cómo ha estado esta mañana?
—Está muy bien.
—¿Y la estaremos viendo después, supongo? Como esta gente del campo aburren con sus visitas.
—No, ella no estará viniendo.
—No son malas noticias de su hogar, ¿espero? — Preguntó Caroline—¿Lydia Bennet no se ha fugado con uno de los oficiales?
Me sorprendí, pero enseguida me controle. No pudo haber escuchado de ello. Elizabeth no le había dicho a nadie pero a mí. Las palabras de Caroline eran el resultado de desprecio, y su acierto no era nada más que suerte.
—O tal vez su talentosa hermana, Mary, ¿no es así?, visitó a Lydia en Brighton y atrajo la atención del Príncipe de Wales? Tal vez él ha invitado a toda la familia a quedarse con él, para que pudieran compartir el triunfo de Mary mientras lo entretiene en el Marine Pavilion— dijo con un tono burlón.
—Su tío ha tenido que llevarla a casa. Se ha visto forzado en acortar sus vacaciones, pues un asunto urgente de negocios lo requiere de vuelta en Londres.
—Estos hombres de ciudad y sus asuntos urgentes de negocios— dijo Caroline, convenientemente olvidando, como es su costumbre, que su padre hizo su fortuna mediante el comercio.
—Esto es lo que pasa al tener un tío en Cheapside— dijo Louisa—Compadezco a Miss Eliza Bennet. Debe de ser mortificante el acortar unas vacaciones por razones de trabajo.
—Me recuerda que yo también tengo asuntos que atender en Londres, que he procrastinado demasiado— dije cortantemente—Me permitirán ausentarme por algunos días, estoy seguro.
—¿Vas a ir a Londres? — preguntó Bingley.
—Si
—Que buena idea. Me encantaría pasar algunos días en Londres— dijo Caroline.
—¿Con este calor? — preguntó Louisa.
—El calor no es nada— respondió.
—¿No pueden esperar tus pendientes? — me dijo Bingley—Yo también tengo que ir a Londres al final del mes. Podríamos ir juntos.
—Desafortunadamente es algo urgente. Quédense y disfruten Pemberley. Hay mucho que ustedes pueden hacer aquí, y mi hermana se asegurará de que sean bien atendidos. No me ausentaré por mucho.
—Creo que aprovecharé la oportunidad de ir al Londres con usted y hacer algunas compras—dijo Caroline, levantándose—Llamaré a mi modista. No puede objetar el llevarme con usted en el carruaje, estoy segura.
—No deseara dejar a Georgiana— dije—Yo sé cuanto disfruta de su compañía.
Caroline quedó muda. Ella le tenía cariño a Georgiana, o eso es lo que le gustaba decir, y no podía seguirme sin revelar que su amistad era falsa. Ella puede traicionar a Miss Bennet, pero no se atrevería a traicionar a Georgina, particularmente por el plan implantado en su mente, uno similar al que yo una vez tuve, en el que Georgiana se convertía en su cuñada.
Sentí una punzada de remordimiento por abandonar a mi hermana en compañía de tan mal talante, pero recordé que tendría su música y sus dibujos para entretenerla, y tendría a Bingley para divertirla, al igual que a Mrs Annesley, así que no sería tan molestada. Además, no tenía opción. Debo de encontrar a Wickham y reparar el daño que ha hecho.
Quería irme de inmediato, pero varias preparaciones debían hacerse, y me dispuse a partir a primera hora de la mañana.
Sábado 9 de Agosto.
Llegué a Londres hoy y sabía en donde empezar mi búsqueda: Mrs Younge. Tuve suerte de haberla despedido y echado sin darle la oportunidad de empacar sus cosas, porque significaba que tenía que dejar una dirección a la cual pudieran ser enviados. La encontré muy pronto, una gran casa en Edward Street.
—¡Mr Darcy! — Dijo sorprendida cuando abrió la puerta. Entonces se volvió cautelosa— —¿Que está haciendo usted aquí? Si es para acusarme de haberme llevado las cucharas para servir de plata cuando me fui de Ramsgate, entonces es una mentira. Nunca las toqué. Tengo mis sospechas sobre Watkins
—Mi visita no tiene nada que ver con las cucharas para servir— dije, agradecido de que este era un problema domestico del cual me había zafado. ¿Puedo entrar?—
—No, no puedo— respondió, inclinándose hacia atrás y poniéndose su chal sobre sus hombros. —Tengo suerte de tener un techo sobre mi cabeza después de que usted me echó tan cruelmente, sin siquiera una referencia. No tenía donde ir
—Pero parece que lo ha hecho bien por sí misma—comenté—Dígame, Mrs Younge, ¿Cómo logró costearse una casa como ésta?
Se lamió los labios—Me dejaron una legacía— dijo—Y una muy buena, después de…
—Estoy buscando a George Wickham— dije, no queriendo perder más tiempo escuchando sus mentiras y decidiendo que sería inútil el tratar de persuadirla en dejarme entrar.
Parecía sorprendida—¿Mr Wickham?
—Si. George Wickham.
Se puso aun más reacia—No lo he visto—dijo.
Era obvio que estaba mintiendo, pero sabía que no obtendría nada más de ella en ese momento.
—Dígale que lo estoy buscando. Regresaré luego. Buen día.
Sabía que, eventualmente, la avaricia la convencería de buscarme. Y con eso regresé a Darcy House.
Lunes 11 de Agosto Mrs Younge vino a verme esta mañana, como sabía que lo haría.
—¿Usted dijo que estaba buscando a Mr Wickham? — preguntó, al presentarla mi mayordomo.
—Si, así es.
—Sé donde está. Pasa que lo encontré por casualidad en el parque ayer— dijo—Le mencione que usted estaba en la ciudad, y dijo que estaría encantado de que lo visitará.
Él piensa que puede sacarme dinero, sin duda.
—Muy bien. ¿Cuál es su dirección?
—Pues, ahora, déjeme pensarlo. Era un nombre gracioso— dijo, extendiendo su mano.
Puse un soberano en ella.
—Si pudiera solo recordarlo.
Me tomó cinco soberanos, pero al final descubrí los que quería saber.
Fui inmediatamente a la dirección que me había dado, y encontré a Wickham esperándome.
—Mi querido Darcy— dijo, volteando hacia mí al entrar —Qué amable de tu parte el encontrar tiempo para visitarme.
Miré alrededor a su habitación Era pequeña y humilde, lo que me dijo que su situación era desesperada. Esta complacido, pues sabía que lo haría mas complaciente.
—Por favor, siéntate— dijo.
—Prefiero permanecer de pie
—Como desees.
Él se sentó y pendía en su silla, descansando sus piernas sobre el brazo.
—¿Qué te trae por aquí? — preguntó, sonriéndome.
—Sabes bien que me trae por aquí.
—Confieso que estoy perdido. ¿Has decidido darme una manutención, quizás, y has venido a darme las buenas noticias?
Su insolencia me enfurecía, pero mantuve la calma.
—Vine a decirte lo que tu propia conciencia debería haberte dicho, que nunca debiste haber secuestrado a Miss Bennet
—¿Miss Bennet? — preguntó, fingiendo sorpresa—Pero no he visto a Miss Bennet. He estado en Brighton, y ella permaneció en Longbourn.
—Miss Lydia Bennet.
—Ah, Lydia. No la secuestré. Ella vino conmigo por su propia cuenta. Estaba partiendo de Brighton pues mis acreedores se estaban poniendo algo bruscos, y Lydia sugirió el venir conmigo. Traté de inducirla a que se quedará. Para ser honesto, Darcy, ella me aburré. Es una conquista muy fácil. Ella se convenció a si misma de que soy el hombre más apuesto del regimiento y todo estaba hecho. Le dije que no tenía dinero, pero a ella no le importó. ‘Estoy segura de que lo tendrás algún día’ dijo ‘Dios, que gracioso’. Estoy tan cansado de sus suplicas que fue más fácil el dejarla venir conmigo que el hacerla quedarse. Además, tiene sus usos, — dijo descaradamente.
En ese momento la puerta se abrió, y la mismísima Lydia entró.
—Dios, que sorpresa! ¡Mr Darcy! — dijo, dirigiéndose hacia donde estaba Wickham. Se paro detrás de su silla y descanso una mano sobre su hombro.
—Mr Darcy ha venido a reprenderme por haberte secuestrado— dijo Wickham, cubriendo su mano con la suya.
Ella se rió de mí.
—Mi querido Wickham no me secuestró! ¿Por qué habría de hacerlo? Estaba muy dispuesta a ver Londres. Le dije que debía llevarme con él. ¡Qué divertido ha sido!
—¿No le tienes consideración a tu familia? — le pregunté fríamente—Han estado preocupados por ti desde que dejaste la protección del Coronel Forster. No tienen ni idea de donde estas.
—¡Dios! Olvidé escribirles—dijo Lydia—He estado tan ocupada con mi querido Wickham, ¡Nos hemos divertido tanto! Pero no importa. Les escribiré tan pronto nos casemos. ¡Qué divertido será, el firmar mi nombre, Lydia Wickham!
Ella apretó la mano de él, y él, el insolente perro, la jaló hacia su regazo y la besó, y después sonrió mientras la acariciaba.
—Entonces ya ves, Darcy, tus preocupaciones son infundadas— dijo él.
Las palabras de Lydia me había dicho una cosa: que al menos ella esperaba casarse. Sentí que ella estaría menos dispuesta en quedarse con él si supiera que Wickham no tenía tales intenciones. No pensé que se lo hubiera dicho, pues ¿Por qué desperdiciaría a una dispuesta compañera? y entonces sentí necesario el hacer algo.
—Me gustaría hablar con Miss Bennet a solas— le dije a Wickham.
—Muy bien— respondió, aventándole lejos de sí—Trata de convencerla de regresar a casa si deseas. Ella es una ramera. Pero no sé porque su destino pueda importarte a ti— agregó mientras se ponía de pie.
—Importa porque pude haber hecho tu comportamiento público en Meryton y no lo hice. Hubiera sido imposible para ti el comportarte de esta manera si tu verdadero yo fuera conocido.
—Quizás— dijo—Pero no creo que esta sea la razón. Dudo que me hayas buscado si me hubiera fugado con María Lucas
No dudé. Si le dejaba adivinar que tenía una razón personal para buscarlo, se me haría muy difícil el comprarlo a cualquier precio.
—Quédate— dijo Lydia, tomando su mano al caminar él hacia la puerta.
—Mr Darcy desea hablar contigo a solas. Temé que te este forzando a quedarte aquí, y quiera darte la oportunidad de ir a casa con él.
—Como si quisiera regresar al mal ventilado y viejo Longbourn— dijo, enredando sus manos alrededor de su cuello y besándolo en los labios.
Él puso sus brazos alrededor de ella y le regresó el beso, después volteó hacia mi retadoramente antes de irse de la habitación.
—¿No es guapo acaso? — preguntó Lydia, mientras la puerta se cerraba detrás de él—Todas las chicas estaban locas por él en Meryton, y Miss King se hubiera casado con él si su guardián no la hubiera detenido. Fue lo mismo en Brighton. Muchas de las chicas hubieran escapado con él.
—Miss Bennet, no puede quedarse aquí— la interrumpí.
—Esta en un mal estado, es seguro, pero tendremos algo mejor poco a poco. Me gustaría su ayuda en algo, Mr Darcy.
—¿Si? — dije, esperando que hubiera visto la luz al fin.
—¿Usted que cree? No puedo decidirme. ¿Mi querido Wickham se ve mejor en su saco rojo o en el azul?
—¡Miss Bennet!— exclamé violentamente—No puede quedarse aquí con Wickham. Él no tiene ninguna intención de casarse con usted. Sé que él ha dicho que los haría, pero era una mentira, para hacerla fugarse con él.
—Él no me hizo fugarme con él, fui yo quien lo hizo fugarse conmigo. Brighton estaba volviéndose aburrido— dijo con un bostezó— el Coronel Forster era tan molesto. Él no me dejaba ir a la mitad de los lugares a los que yo quería, y tuve que escaparme del campamento en dos ocasiones para atender las fiestas de Wickham. Denny me ayudo. Me vestí como un hombre. Debería haberme visto. Mi propia madre no me hubiera reconocido.
—¡Su reputación quedará en ruinas! Él la abandonará tan pronto como se canse de usted, y usted será dejada en Londres sin ningún protector, sin dinero y en ningún lugar para vivir. Vuelva conmigo ahora, y haré lo que pueda para persuadir a su familia que la reciban de nuevo.
—¡Dios! ¡No quiero ir a casa! Moriría de aburrimiento. Estoy segura de que de un tiempo a otro nos casaremos, y si no, no significa mucho— dijo.
Era inmovible. No lo dejaría. Puesto que estos eran sus sentimientos, no podía hacer otra cosa que tratar de asegurar que el matrimonio tomará lugar.
Wickham regresó al cuarto, cargando una licorera en una mano y un vaso en la otra. Puso su brazo alrededor de Lydia y ella volteo para besarlo inmediatamente.
—¿Bien, Darcy? ¿La has persuadido de que me deje? —preguntó cuando había acabado.
—Ella ha perdido todo sentido común— dije furiosamente—pero puesto que ella no te dejará, debes casarte con ella
—Vamos Darcy. Sabes que no puedo hacer eso. Mis bolsillos están muy vacios. Tengo deudas por todo el país. Hay cuentas sin pagar en Meryton, y peores en Brighton. Necesito demasiado a una heredera.
—¿Está escuchando esto? — le pregunté a Miss Bennet.
Ella solo se encogió.
—No significa nada. Una heredera podría darnos algo de dinero, entonces podríamos tener una mejor casa— dijo.
Era solo por Elizabeth que me quedaba. Mi deseo era salir de ahí y dejar a su hermana en la vida que había elegido para ella. Pero el recordar el rostro pálido de Elizabeth me sostenía.
—Reúnete conmigo en mi club mañana— le dije a Wickham.
—Mi querido Darcy, saber que no soy bienvenido ahí.
—Me aseguraré de que sean admitido.
Parecía sorprendido, pero dijo—Muy bien.
Mientras me alejaba de la casa, el recuerdo de su insolente sonrisa estaba presente.
Jueves 14 de Agosto.
Me reuní con Wickham en mi club y las negociaciones comenzaron.
—Debes de casarte con ella— le dijo cortante.
—Si hago eso, perdería la oportunidad de hacer mi fortuna mediante el matrimonio.
—La has arruinado— dije —¿Eso no significa nada para ti?
Cruzó un tobillo sobre otro y se recargó en la silla —Ella misma se arruinó— dijo.
Un mesero paso, y él pidió un whisky. No reaccioné, sabiendo que solo deseaba molestarme.
—¿Cuánto debes? — le pregunté, yendo directamente al meollo del asunto.
—Varios cientos de libras.
—Si esos es cierto o no, no puedo saberlo, pero lo sabré pronto. Si le das tus cuentas a mi agente, él las pagará por ti. A cambio, te casarás con Lydia.
—Vamos, si estas tan ansioso de verla casarse, ella vale mucho más que eso. ¿Es Miss Bennet quien ha acaparado tu atención, o es la linda Elizabeth?
—Estoy haciendo esto por mi propio consciencia— le dije.
Se rio en mi cara.
—Ningún hombre va tan lejos para aliviar su propia consciencia. Déjame adivinar. Es la hermosa Jane Bennet. Con su naturaleza dulce. Haría una esplendida adición a Pemberley. Te felicito, Darcy.
—No tengo ninguna intención de casarme con Miss Bennet.
—Entonces es Elizabeth.
No dije nada, pero debió de haberlo adivinado por mi expresión.
—¡Ah! ¡Acerté! Su vivacidad te ha atraído. Nunca lo hubiera pensado. Eres tan ceremonioso, Darcy, pero dicen que los opuestos se atraen.
Él tenía la ventaja y estaba disfrutando en utilizarla.
—Ten cuidado— le advertí —Haré mucho para salvar a Lydia Bennet de su desgracia, pero su vas muy lejos, en vez de pagar tus deudas y algo más, te encontraras perseguido por todos tus acreedores en Brighton, y tal vez el ejército, pues les daré a todos tu dirección.
—Puedo ir a Bath, o a Lyme, al distrito del Lago— dijo —No tengo por qué vivir aquí Pero podía ver que no tenía las agallas para seguir su vuelo.
—Entonces hazlo— dije, respondiendo su engaño. Me levanté y camine hacia la puerta.
—Espera— dijo.
Me detuve.
—Me casaré con ella
—Bien— me volví a sentar
—por treinta mil libras
—¿Qué?— exclamé.
—Es la suma que hubiera tenido por Georgiana.
Controlé mi furia con dificultad —No te daré nada por el estilo.
—Muy bien, entonces, veinte mil
Me levanté y me fui del club.
Regresará pronto. No tiene a donde ir.
No me complace verle, pero saber que esto aliviara los temores de Elizabeth me recompensa por cualquier problema o pérdida de tiempo que tenga, y espero que, antes de mucho tiempo, la vea feliz nuevamente.
Viernes 15 de Agosto.
Wickham me visitó esta tarde, como sabía que lo haría. Su situación es desesperada, y no puede permitirse el despechar cualquier ayuda. Solo el pensar en la felicidad de Elizabeth me sostuvo en esta prueba, la cual fue tan poco placentera como nuestro último encuentro. Si no fuera por ella, hubiera abandonado todo el asunto. Por fin llegamos a un acuerdo en mil libras para pagar sus deudas y otras mil.
—Y una comisión
—No creo que seas bienvenido en el ejército.
—Tienes algunas influencias ahí. Vamos, Darcy, necesito tener algo para vivir. ¿De qué otra forma mantendré a mi esposa?
Al final accedí, con la condición de que se uniera a un regimiento en el norte. No quiero verlo cuando Elizabeth y yo estemos casados. Si Elizabeth y yo nos casamos. Ya cometí el error una vez al pensar que ella deseaba que me le propusiera, pero estaba equivocado. No cometeré el mismo error otra vez.
Habiendo fijado todo con Wickham, decidí llamar a Mr Gardiner para dejarle saber lo que se había decidido. Pronto encontré su casa, pero cuando pedí verlo me percate por la charla de los criados que Mr Bennet estaba con él. Dudé. Si Mr Bennet lo supiera, temí que haría algo precipitado, al estar tan estrechamente involucrado en el incidente. Investigando un poco más descubrí que Mr Bennet estaría regresando a casa mañana. Por esto juzgué más conveniente esperar, pensando que sería más fácil hablar con Mr Gardiner que con Mr Bennet. Mr Gardiner está menos involucrado, y será probablemente más racional.
Sábado 16 de Agosto.
Visité a Mr Gardiner y esta vez lo encontré solo. Estaba sorprendido al verme, pero me recibió cordialmente.
—Mr Darcy. No sabía que tenía planeado visitar la ciudad tan pronto. ¿Cómo esta su hermana? ¿Bien, espero?
—Muy bien.
—Estábamos encantados de conocerla en Derbyshire. Ella es una hermosa joven.
—Gracias. Es muy amable. No es sobre mi hermana por quien he venido a hablar con usted, sino acerca de su sobrina.
Lo vi cambiar de color.
—¿Desea sentarse?
—Gracias. Fui a visitarla después de que la carta de su hermana hubiera sido recibida— dije—y me reveló la desafortunada realidad. Me siento responsable por la situación, pues conocía el carácter de Wickham y aun así permanecí en silencio. Ya había hecho algo similar antes, pero no lo mencione porque quería proteger la reputación de la joven. Si lo hubiera hecho público, entonces ninguna mujer habría sido capaz de amarlo, y Miss Lydia hubiera estado a salvo.
Su expresión decía que nada hubiera mantenido a salvo a una chica tan inmadura como Lydia.
Pero solo dijo —No es en absoluto su culpa.
—Aun así, tomé como mi obligación el rastrearlo. Conocía sus amistades, y sabía cómo descubrir el lugar en donde pudiera estar. Lo he visto, y lo he persuadido de que una boda debe llevarse a cabo.
Cada vez parecía más y más sorprendido mientras desvelaba los detalles. Se negó a dejarme asumir cualquiera de los arreglos financieros, y mientras discutíamos sobre esto, una expresión pensativa empezó a cubrir su rostro. Sospechaba la naturaleza de mis sentimientos por Elizabeth. Estoy seguro de ello, pero no dijo nada. ¿Cómo podría? Al fin él dijo que habíamos hablado suficiente, y me invitó a presentarme mañana nuevamente. Creo que desea consultarlo con su esposa sobre si debería permitirme ayudar.
Lo dejé y me retiré a mi club. Todo estará pronto arreglado, tengo confianza en ello. Tan pronto como Elizabeth escuche de esto, estará muy aliviada, y esa idea es la que me sostiene. Sera capaz de reír otra vez, y molestarme, y se olvidará de todo lo concerniente con su hermana.
Sábado 17 de Agosto.
Visité nuevamente a Mr Gardiner, y esta vez Mrs Gardiner estaba con él. Me recibieron calurosamente, y después de intercambiar los debidos respetos, dije que deseaba arreglar las deudas de Wickham. A eso agredieron, pero no accedieron en permitirme arreglar nada más. Hay algunas otras cosas que falta arreglar, y me esforzare en convencer a Mr Gardiner mañana, hasta que me permita resolver todo el asunto.
Lunes 18 de Agosto Todo se ha arreglado al fin. He logrado obtener lo que quería. Mr Gardiner ha enviado un telegrama a Longbourn, y me satisface en gran medida el saber que Elizabeth estará libre de sus preocupaciones. Mr y Mrs Gardiner ofrecerán a Lydia su protección hasta que la boda sea arreglada. No los envidio. No siente ningún remordimiento por lo que ha hecho, y parece que lo ve como una gran broma. Ella es la muchacha más indigna e impertinente que he conocido.
Martes 19 de Agosto
Regresé a Pemberley, y estaba complacido de encontrar que mis invitados no habían notado nada extraño sobre mi ausencia. Si supieran que estaba arreglando una boda, en lugar de atender algunos negocios, ¡que sorprendidos estarían!
Sábado 30 de Agosto
Viajé de regreso a Londres, y mañana tengo la poca placentera tarea de asegurarme de que Wickham asista a su propia boda.[/size]


Última edición por romantic darcy el 5/2/2013, 8:25 pm, editado 1 vez
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romantic darcy
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    5/2/2013, 8:23 pm

ya se estan todos desordenados pero no se usar esto hahaha
lau era esta pag de la que me hablabas creo que capaz no era esta y te estoy saludando.. bueno hola lau cualkiera que sea hahaha Smile Razz


Setiembre Lunes 1ero de Septiembre
Hoy Lydia se casó, y su reputación fue salvada.
La mañana comenzó mal. Me reuní con él en sus aposentos a las diez y media y lo encontré a medio vestir.
—¿Qué significa esto? — le pregunté —Tienes que estar en la iglesia en media hora.
Se sirvió una copa y se la tomó de un sorbo.
—Solo nos tomará diez minutos el llegar a la iglesia. Hay suficiente tiempo.
—Si llegas después de la hora, no será posible que te cases hoy— le dije.
—Sabes, Darcy, si me hubieras dado el sustento que quería cuando te lo pedí, todas estas displicencias nunca hubieran pasado.
No le respondí.
—Me hubiera quedado mejor el casar a otras personas en lugar de casarme yo mismo. Estoy empezando a creer que no quiero casarme para nada. — comentó.
—Entonces debes encarar a tus acreedores.
—Ah. Eso me gusta mucho menos.
Puso su copa a un lado y recogió su abrigo. Se lo puso y ato su corbata, entonces salió hacia el carruaje que esperaba afuera.
—Esto es como nuestra camaradería de antes— me dijo, mientras nos subíamos al carruaje —Los dos juntos. Siempre pensé que estarías a mi lado en mi boda. Últimamente empezaba a dudarlo, pero ya ves, aquí estamos, amigos otra vez.
—Tú no eres mi amigo— le dije.
Sonrió tentadoramente —Si mis sospechas son ciertas, pronto seremos algo más que amigos. Seremos hermanos— Se reclinó en el respaldo —Que felices hubiera hecho esto a nuestros padres, el saber que seriamos tan cercanos. Íbamos a ser casi hermanos el año pasado…— se detuvo, y me tomo todo mi control el no responderle —Pero, bueno, el destino tenía otras ideas. O al menos, tú las tenías. ¿Cómo esta Georgiana?
—Mucho mejor al estar lejos de ti.
—Que pena. No pensé que me olvidaría tan pronto. Aun pensaba que estaba enamorada de mí. Estoy ansioso por verla otra vez, cuando Lydia y yo visitemos Pemberley.
—Eso es algo que nunca harán— le dijo con finalidad.
El viaje a St Clement’s era corto. La iglesia había sido elegida por estar cerca del lugar en donde se alojaba Wickham, y por que el rector estaba dispuesto a llevar a cabo la ceremonia. El no sabía nada de lo que había sido necesario para lograr este matrimonio, solo que una joven pareja deseaba casarse. El nos recibió con una sonrisa mientras entrabamos a la iglesia y esperábamos a que Lydia llegara.
—Tal vez ella cambio de parecer— dijo Wickham —No puedes culparme. A pesar de esto tienes que pagar mis deudas.
—Ella estará aquí. Su tía y su tío se aseguraran de ello.
En ese momento Lydia entró en la iglesia. Miró hacia el altar y explotó en un ataque de efusividad cuando vio que Wickham ya había llegado.
Su tía y su tío le hicieron recordar en donde estaba, y caminaron con ella hacia el altar.
—Estaré más que agradecido cuando todo esto terminé— me dijo Mr Gardiner en voz baja.
—Yo igual— dijo su esposa—Traté de hacerla comprender las preocupaciones y temores que le había causado a sus padres, la desgracia que podría haber traído a su familia y la gratitud que le debía a aquellos que la habían rescatado de la ruina, pero sin ningún resultado. No me prestaba ninguna atención y en su lugar hablaba constantemente de Wickham, con una queja de vez en cuando de tener que estar encerrada en la casa.
La ceremonia inicio, y la boda que había tomado tanto tiempo en lograr fue rápidamente consumida.
—Espero que agradezcas a Mr Darcy por todo lo que ha hecho— le dijo Mrs Gardiner a Lydia cuando todo había terminado.
—Mrs Wickham. ¡Qué bien suena! — dijo Lydia, ignorando a su tía y mirando al anillo en su dedo.
Algunos curiosos habían entrado a la iglesia, y Lydia les mostro el anillo, diciéndoles que debían felicitarla y ser los primeros en llamarla por su nuevo nombre.
—Cuanta envidia me tendrán mis hermanas— dijo, mientras dejábamos la iglesia—Ninguna de ellas está casada, y eso que todas son más grandes que yo. Me avergonzaría el tener más de veinte y no estar casada aun. Jane se está volviendo rápidamente en una solterona. Ella tendrá que cederme su lugar en la mesa, pues ahora soy una mujer casada. ¡Qué divertido será! ‘Jane’ diré. ‘Ahora yo tomo tu lugar, y debes de ir abajo, porque soy una mujer casada.’
Mr y Mrs Gardiner intercambiaron miradas.
—Todos estarán tan celosos de mí y mi guapísimo esposo. Estaba tan preocupada esta mañana, cuando llegamos a la iglesia. Me temía que estuviera de negro, pero mi felicidad fue completa cuando vi que había elegido su abrigo azul.
Sentí un deje de satisfacción al darme cuenta que Lydia será tan tonta como su madre, y disfrute el saber que Wickham sería, después de todo, castigado por sus maldades, porque tendría que vivir con ella por el resto de su vida.
Martes 2 de Septiembre
Cené con los Gardiner esta tarde. Estábamos todos aliviados de que todo hubiera salido bien. Las últimas semanas habían sido duras, pero todo había salido de la mejor manera.
Son una pareja muy agradable. Mr Gardiner es inteligente, y Mrs Gardiner tienen un gran sentido común. Son cultos y bien educados, y pase una muy placentera tarde en su compañía, tan placentera que había olvidado que estaba en Gracechurch Street. He pasado muchas veladas peores en mejores lugares.
El pensar que alguna vez los había juzgado sin siquiera conocerlos, y había rechazado a Elizabeth porque sus parientes no eran lo que yo deseaba que fueran! Si hubiera volteado una mirada crítica a mis propios parientes y relaciones, tal vez me hubiera dado cuenta de que ella no era la única que tenía conexiones indeseables. Lady Catherine, con toda su elegancia, se degrado al sugerirle a Elizabeth ¡su invitada! que practicara en el piano del cuarto de la ama de llaves, algo que estoy seguro que Mrs Gardiner nunca hubiera hecho. Y los parientes de Bingley son difícilmente mejores. Caroline Bingley puede ser una mujer de clase y elegancia, pero es también una mujer que esta carcomida por los celos y el odio.
Miércoles 3 de Septiembre
Regresé a Pemberley para encontrar que Caroline y Louisa estabas llenas de places para visitar Scarborough.
—Venga con nosotras, Mr Darcy— dijo Caroline —Scarborough es tan revitalizante en esta temporada del año.
—Tengo muchas cosas que hacer en mi propiedad— le dije.
—Pero sería muy bueno para Georgiana. Creo que ella no ha visto el mar desde el verano pasado, cuando se quedo en Ramsgate. Ella debe de estar ansiosa por ir— Ella volteó hacia Georgiana— ¿No te gustaría volver a verlo?
Georgiana se sonrojó, y dijo que no tenía ningún deseo en hacerlo. Caroline volteo hacia mí.
—Regresaría a Pemberley renovado, y podría manejar el doble de trabajo que si no hubiera ido— comentó.
—Mis intenciones son fijas. Pero ustedes deben ir— mientras abría la boca para cambiar de opinión —El aire de mar les vendrá de maravilla
—Aire de mar— dijo Mr Hurst, después volvió hacia su estupor.
Jueves 4 de Septiembre
Caroline, Louisa y Mr Hurst se fueron a Scarborough. Trataron de persuadir a Bingley de ir con ellos, pero les dijo que no tenía ningún deseo de ser arrastrado y que se quedaría en Pemberley. Caroline alentó la idea. Ella todavía cree que Bingley se casará con Georgiana, y quiere que se vean con mayor regularidad, aunque es obvio para cualquier mirada imparcial que él nunca lo hará.
Lunes 8 de Septiembre
—Creo que iré a Netherfield otra vez— dijo Bingley indiferentemente mientras cabalgábamos esta mañana.
—Es una buena idea. Si deseas quedarte con la casa, debes de hacer uso de ella de vez en cuando.
—Eso es exactamente lo que pienso. ¿Vendrás conmigo? Me gustaría pagarte tu hospitalidad.
Mi espíritu se levanto. Si iba a Netherfield, entonces tendría la oportunidad de ver a Elizabeth otra vez.
—¿Cuándo piensas ir? — le pregunté.
—En una semana. Pensaba mandar a los sirvientes mañana, para que prepararan la casa.
—Si, te acompañaré.
Parecía complacido.
—Es casi un año desde el día en que la alquile. Y un poca menos desde…
Su voz se desvaneció poco a poco, y no era difícil adivinar qué rumbo habían tomada sus pensamientos. No dije nada más, y lo deje perderse en sus ensoñaciones. Quizás se vuelvan realidad después de poco. Y mis sueño… ¿Qué pasara con ellos?
Miércoles 17 de Septiembre
Llegamos a Netherfield esta tarde. Bingley declaro su intención de cabalgar hacia Meryton tan pronto como llegáramos, fue la lluvia la que lo hizo cancelar su visita.
Jueves 18 de Septiembre
Sir William Lucas nos visitó esta mañana, para darnos la bienvenida en nuestro regreso al vecindario.
—Mr Bingley— dijo con una pequeña reverencia —nos hace un gran honor al regresar a nuestro humilde vecindario. Pensábamos que no teníamos suficientes diversiones para mantenerlo aquí, y aun así aquí esta, fresco de sus triunfos en la ciudad, y honrando nuestro humilde pueblo con su presencia. Mr Darcy— dijo, con una baja inclinación —Parece que fue ayer cuando estábamos tomando el té con Lady Catherine en su hermoso salón en Rosings Park. Disfruto su estancia, ¿espero?
¿Disfrutarlo? Difícilmente describiría mis sentimientos durante esas turbulentas semanas así, pero el tomo mi silencio como una afirmación.
—¿Ha visitado a su estimable tía desde entonces?
—No— dije cortante.
—Espero visitar nuevamente a mi hija en poco tiempo— dijo.
Se embarcó en un enmarañado discurso, exaltando las virtudes de la posición de su hija. ¡Que tanto hubiera seguido si Mr Long no nos hubiera visitado después, no lo sé!
Cuando nuestros huéspedes se habían ido, Bingley dijo —Fue después de la visita de Sr William que Mr Bennet vino el año pasado. ¿Crees que lo hará otra vez?
Pensé en los indolentes hábitos de Mr Bennet y dude.
—Tal vez pueda visitar a los Bennet sin tanta ceremonia— sugirió Bingley.
—Espera y ve si él visita mañana— fue mi consejo.[/size]
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Darcy Love ♥ Lau ♥
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    11/2/2013, 3:47 pm

Hola Rossy.... si soy Lauuu jajajajajajajaja Darcy love lau es como estoy...... waooo mona voy a leermelas jajajajajajajaja
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Arii Kliio
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    6/3/2013, 8:25 pm

Encantador!!! Razz ya me lo lei todo... Cool gracias por el esfuerzo que realizan Darcy Love ♥️ Lau ♥️ y romantic darcy. Ya estoy esperando a que suban el resto. What a Face
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romantic darcy
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    7/3/2013, 7:38 pm

Arii Kliio gracias de verdad!! pero a la que le debemos todo esto es a maryll100.. ya se lo que cuesta me tome 2 mesesillos haciendo eso.. pero lo que hace mary es encantador!!
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Pemberley_Love
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    16/3/2013, 11:29 pm

Oh!! muchas gracias Darcy Love ♥️ Lau ♥️, romantic darcy y sobretodo maryII100 I love you por tomarse el tiempo de hacer la traduccion de este gran libro, que hace honor a nuestra gran historia Orgullo y Prejuicio, maryII100 gracias a ti podemos leer esta gran historia, ya que tuviste la grandiosa idea de empezar la traduccion de este libro, que solo estaba en ingles, de nuevo gracias a las contribuciones de Darcy Love ♥️ Lau ♥️y de romantic darcy, que han hecho munor la carga de maryII100 con parte de las traducciones, espero que suban de nuevo, las ultimas traducciones (espero) de Mr.Darcy's Diary, tongue Sigan subiendo traducciones!!
- Su fiel lectora Razz study
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romantic darcy
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    17/3/2013, 1:09 pm

de nada!! jaja creo q estan cometiendo un error!! lo siento lau!! jaja yo nada mas estaba saludando a laura!! ella no a echo nada!!
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Arii Kliio
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    22/3/2013, 5:50 pm

albino pues también hago extensivos mis agradecimientos Laughing a maryll100... es un esfuerzo maravilloso Razz de su parte, ojala pronto suban mas study capítulos y otra vez GRACIAS!!! Wink


romantic darcy escribió:
Arii Kliio gracias de verdad!! pero a la que le debemos todo esto es a maryll100.. ya se lo que cuesta me tome 2 mesesillos haciendo eso.. pero lo que hace mary es encantador!!
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Brennda
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    24/5/2013, 10:29 am

Cuando sale el próximo? Amo su trabajo Very Happy
Muy ansiosa Shocked
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Emma W.
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    24/5/2013, 5:07 pm

Brennda escribió:
Cuando sale el próximo? Amo su trabajo Very Happy
Muy ansiosa Shocked
Hola Brennda,
Sí, seguimos esperando la próxima parte, aunque ya leí esa novela la sigo leyendo cuando la suben aquí en español (; Esperamos que maryll100 pronto se apiade de nosotr@s y nos compartan la próxima parte...

Sinceramente,
Alice Fordham.
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Maryll100
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MensajeTema: apareci!!!   12/7/2013, 6:02 pm

Hola gente linda!!!!
Espero no se enojen conmigo, y si se enojaron, me perdonen! Les cuento la verdad, hacía un tiempo que no venía por aquí, y se debió a que me quedé sin trabajo, mi vida se super complicó, y después cambió en todos sus aspectos. Tengo trabajo nuevo... y vivo en Brasil ahora! estoy tratando de acostumbrarme al nuevo idioma y al "nuevo todo".
También por alguna razón que desconozco, dejé de recibir los comentarios del foro en el mail, quizás porque hotmail no anduvo bien. Asique la pura verdad es que pensé que no escribían más... perdonnnnn!!!
Romantic Darcy!! Muchas gracias por tu colaboración!! Has mantenido a las chicas con la historia, de verdad te lo agradezco!
Ahora les comento algo. La parte que tengo traducida (lo poco que pude seguir) es Agosto y Septiembre... o sea los meses que Romantic Darcy colaboró =). Encontré una página de alguien que tuvo la misma idea, y si bien su estilo de traducir no es exactamente el mío y en algunas cosas no coincido, la traducción está completa! Mi idea, la verdad, es terminar de hacer la mía, asi alguna vez subo el libro traducido completo =).
Pero por el momento voy a ir copiando esa traducción aquí. Es decir, todo el mérito de aquí en mas es de: Malinalli Quiroz Cabrera, su blog: http://bookmaniack.blogspot.com.br/2012_09_01_archive.html (desde donde comienzo a copiar).

Va la segunda parte de Septiembre! Nos leemos pronto, besos!


Sábado 20 de Septiembre

Mr Bennet no nos visito nuevamente ayer, y esta mañana Bingley decidió ir a visitar Longbourn.
“Ven conmigo Darcy,” dijo.
Convenciéndome de que iría con él solo para ver si Miss Bennet aun tenía algún interés en él, acepté, pero mi verdadero motivo era ver a Elizabeth. Estaba ansioso por verla como Bingley lo estaba por ver a su hermana, estaba tan nervioso como él.
Partimos. Bingley estaba callado, y yo también, perdido en mis pensamientos, preguntándome como sería recibido. Si Elizabeth me culpaba por ser la causa de la ruina de Lydia no podía culparla, y sobre todo porque ella no sabía que había ayudado para resolver el problema.
Había estado especialmente preocupado porque no lo supiera. No quería su gratitud. Si había desarrollado algún sentimiento afectuoso hacia mí, quería que fueran por amor, y nada más.
Llegamos. Los sirvientes nos llevaron adentro. Inmediatamente vi a Elizabeth bajas su mirada, avergonzada, y se ocupo de su labor de aguja. ¿Qué significaba eso? Ojala lo supiera. ¿Significaba que estaba consciente de la rareza de la situación, o no podía soportar mirarme?
“¡Oh, Mr Bingley!” exclamó Mrs Bennet, levantándose con una sonrisa. “Qué placer es verlo de nuevo en Longbourn. Como lo hemos extrañado. ¡Nos dejo muy apresuradamente el año pasado que no tuvo tiempo de decirnos adiós! ¿Espero que no este pensando en dejarnos otra vez tan rápido?”
“No, espero que no.” dijo Bingley, mirando a Miss Bennet.
La observé sonreír, y bajar su mirada. Ella, al menos, era fácil de leer, y estaba claro que las esperanzas de Bingley no serían decepcionadas.
“Y Mr. Darcy,” dijo Mrs Bennet con un tono malhumorado, volteando hacia mí.  
No le preste atención a su humor, y me fue difícil creer que hace algunos meses lo había pensado suficiente razón para no proponérmele a Elizabeth. ¿Que importaba si  su madre era tonta y vulgar? No quería casarme con Mrs Bennet.
No pude tomar asiento al lado de Elizabeth, sus hermanas menores tomaron ese lugar, pero le pregunté cómo estaban su tía y tío. Respondió cortésmente, pero entonces volvió su atención a su labor.
Por fuera estaba calmado. Por dentro, era todo lo contrario, pero no podía hacer nada. No estaba tan cerca de Elizabeth como para continuar la conversación sin parecer algo particular, y que le diría, bajo la mirada de su madre, ¿de lo que quería decir?
Para distraer mis pensamiento, mire a Miss Bennet y me pregunté cómo no había visto su parcialidad hacia Bingley el año pasado. Los sentimientos que ella sentía por él estaban en cada movimiento, cada expresión, cada mirada y cada sonrisa. ¿Me había cegado, esperando casar a Bingley con Georgiana? No lo había pensado entonces, pero ahora me daba cuenta que lo había hecho.
Miré otra vez a Elizabeth, deseando poder leer sus pensamientos.
Después de un rato, ella dijo: “Miss Darcy se encuentra bien, ¿espero?”
“Si, gracias.” respondí, complacido de escuchar el sonido de su voz.
No hubo oportunidad para nada más. Su madre empezó a hablar de la boda de Lydia. Elizabeth no volteaba. ¿Sabía que yo estaba involucrado? No, estoy seguro que no lo sabía. Los Gardiners me habían jurado secrecía, y sabía que no me traicionarían. Su confusión provenía del mismo tema, conociendo mi relación con Wickham.
“Es algo maravilloso, el tener a una hija bien casada,” dijo Mrs Bennet, un comentario que me hubiera disgustado algunos meses antes, pero que ahora no tenían ningún efecto. No me importaba Mrs Bennet. Dejadla ser la mujer más tonta en la cristiandad si ella lo deseaba. Eso no me prevendría de casarme con Elizabeth, si ella me aceptaba.
Mrs Bennet continuo hablando sobre Wickham, diciendo que había entrado en el ejercito, y agregando: “¡Gracias al cielo! Él tiene algunos amigos, aunque no tantos como mereciese.”
El rostro de Elizabeth se puso completamente rojo, y sus ojos brillaban con mortificación. ¡Como deseaba ayudarla! Mientras pensaba como hacerlo si color natural volvió.
Después levantó si cabeza y habló.
“¿Piensa quedarse en el campo, Mr Bingley?” ella preguntó.
Deseé ser Bingley en ese momento, para ser al que le hablará. ¿Por qué favorecía a mi amigo? ¿Por qué no me miraba? ¿Acaso no lo deseaba? Estaba destrosado.
Al fin, la visita llegó a su término. Me hubiera quedado todo el día si pudiera, pero era imposible.  
“Me encantaría que viniera a cenar con nosotros el Martes,Mr Bingley” dijo Mrs Bennet mientras nos levantábamos. Volvió sus ojos fríos hacia mí, añadiendo despectivamente: “Y usted también, Mr Darcy.”
¿Y qué me importaban sus malos modales? Vería a Elizabeth otra vez.
La próxima reunión me dirá si acaso ella siente algo por mí, si ella pueda perdonar mis horribles errores que he cometido hacia su familia, y si acaso puede amarme.
Me encontraré en tormento hasta entonces.


Domingo 21 de Septiembre

“Creo que Miss Bennet se veía muy bien la noche pasada,” me dijo Bingley esta mañana.
“Si, así fue.”
“Creo que se veía muy bien” dijo un poco después.
“Si, así fue.”
“Y de buen humos. Ha disfrutado el verano, supongo,” dijo nostálgicamente.
“Era de esperarse. ¿No hubieras deseado que fuera infeliz?”
“Por supuesto que no,” respondió rápidamente.
“Pienso que no se veía tan radiante cuando entramos” le dije.
“¿No?” pregunto esperanzado.
“No. Pero su semblante floreció cuando te vio.”
Bingley sonrió. “Mrs Bennet es una maravillosa mujer. En verdad encantadora. Y tan educada. No esperaba que me invitara a cenar tan pronto. Es una atención que no merezco. ”
Cualquiera que puede pensar que Mrs Bennet es una mujer maravillosa  esta mas que cegado por el amor. ¡Está enamorado! Me alegro por Bingley, y solo espero que mi propia fortuna pueda ser tan buena.


Martes 23 de Septiembre

Bingley estaba preparado para ir a Longbourn media hora antes de nuestra cita.
“No podemos ir tan pronto” le dije, aunque yo estaba tan ansioso como él de partir.
“Algo podría retrasarnos en el camino” dijo.
“No en un viaje tan corto” respondí.
“Jennings no querrá hacer a los caballos correr tan rápido.”
“Llegaremos a Loungbourn muy pronto, incluso si caminan todo el camino.”
“Puede que haya una rama en el camino”
“Podemos manejar alrededor de ella”
“O el carruaje puede perder una llanta.”
“No podemos irnos hasta que pase media hora,” dije, sentando con un libro en mano.
Deseaba sentirme tan calmado como aparentaba. Estaba tan ansioso como Bingley por irme, y aun así me sentía renuente a ir. El tenía la certeza, y la felicidad que esta le daba de que sus sentimientos eran correspondidos. Yo no tenía tal seguridad. ¡Ver a Elizabeth nuevamente! Apenas y me atrevía a pensar en ello. Si ella sonreía, ¡qué alegría! Si evitaba mi mirada, que miseria.
Bingley caminó hacia la ventana.
“Deberías hacer como yo, y escoger un libro,” dije.
Caminó hacia mí y tomó el libro de mis manos, después lo volteo antes de devolvérmelo.
“Lo leerás mejor si está del lado correcto.” me dijo.
Me miro con curiosidad pero no le aclaré la razón de mi distracción. En lugar de eso, mantuve mis ojos en el libro, pero no veía nada. Por fin el tiempo acordado llego, y nos dirigimos a Longbourn. Todo el camino nos mantuvimos ambos en silencio. Llegamos. Entramos. Mrs Bennet saludo a Bingley con un exceso de civilidad, y me dio una fría reverencia. Nos dirigimos al comedor. Miss Bennet voltio el momento en que entramos y Bingley tomo su lugar junto a ella. ¡Afortunado Bingley! Yo no tuve tal fortuna. Estaba tan lejos de Elizabeth como era posible. Aun peor, estaba sentado al lado de su madre.
Mrs Bennet se había esforzado mucho para arreglar esta cena, y no era difícil el adivinar porque. Sus atención constante hacia su hija mayor y Bingley mostraban en qué dirección sus pensamientos se estaban dirigiendo. La sopa estaba buena, y fue seguida por perdices y venado.    
“¿Esperó que encuentre la codorniz bien cocida?” Mrs Bennet me preguntó.
“Remarcablemente,” respondí, haciendo un esfuerzo por ser agradable.
“Y el venado. ¿Ha visto alguna vez una pierna más gorda?”  
“No”
“Probara algo del gravy, ¿espero?” me presiono.
No tenía mucho apetito, y decline su oferta.
“Supongo que usted está por encima de un simple gravy,” dijo. “Estará acostumbrado a una variedad de salsas en Londres.”
“Lo estoy” respondí.
“Ha cenado con el Príncipe de Wlales, ¿supongo?”
“He tenido el honor”
“Algunas personas piensan que ese tipo de glotonería es refinada, pero confieso que siempre la he clasificado como vulgar. Nosotros no tenemos veinte salsas con cada platillo. No somos tan despilfarradores en el campo.”
Volvió su atención hacia Bingley, y yo me dedique a comer mi comida. Mire a Elizabeth, deseoso de una mirada en mi dirección, pero no voltio hacia mí.
Las damas se retiraron. Los caballeros nos sentamos en el pórtico. No preste atención a la conversación. Las injusticias de los franceses no me interesaban. Las tonterías del Príncipe de Wales no podían mantener mi atención. Mire al reloj, y después al resto de los caballeros. ¿A caso nunca dejarían de hablar?
Nos reunimos con las damas y me dirigí hacia Elizabeth, pero no había lugar alguno cerca de ella. Los reunidos para la cena eran muchos, y mientras ella servía el café, no pude acercarme a ella. Lo intente sin embargo, pero una joven que será por siempre un estorbo en mis ojos se acerco a ella y la comprometió en una conversación.
¿A caso estaba Elizabeth molesta por esto? Pensé que así era, y el pensarlo me dio esperanzas. Me aleje, pero tan pronto como termine mi café, el cual quemo mi boca por la rapidez con la que lo tome, lleve mi taza hacia ella para que me volviera a servir.
“¿Esta su hermana todavía en Pemberley?” preguntó.
Parecía tranquila, distanciada.
“Si, ella permanecerá ahí hasta Navidad,” respondí.
Pregunto por los amigos de Georgiana, y no dijo nada más. No sabía si hablar o permanecer en silencio. Quería hablar, pero tenía tanto por decir que no sabía por dónde empezar, y reflexionando me di cuenta que nada de eso podría ser dicho en una habitación ten engentada.  
Mi silencio llamó la atención de una de las damas y estuve obligado a retirarme, maldiciéndome por no haber aprovechado mi oportunidad.
Las cosas del te fueron removidas y las mesas de cartas acomodadas. ¡Esta era mi oportunidad! Pero Mrs Bennet pidió mi presencia en la mesa de whist, y no podía negarme sin ofenderla. Casi lo hice. Por poco y decía: “Preferiría hablar con su hija.”
¿Qué hubiera respondido? ¿Ella me hubiera dicho que no tenía ninguna intención de infligir tan desagradable hombre a Elizabeth, o hubiera estado sorprendida, y hubiera callado dichosamente?  Estuve tentado a tratar, pero no podía avergonzar a Elizabeth.
No podía mantener mi atención en el juego, perdí repetidamente. Esperaba una oportunidad para hablar con Elizabeth antes de irme, pero no pude encontrar ninguna, y regresé a Netherfield con un humor sombrío.
Bingley, por el contrario, estaba rebosante de felicidad. He decidido que, mañana, tengo que decirle que Miss Bennet estaba en la ciudad, y que lo mantuve lejos de ella. No estará complacido con la noticia, pero el engaño ha durado ya demasiado.


Miércoles 24 de Septiembre

“¿No es Miss Benneth la más hermosa joven que jamás hayas visto?”  Bingley me preguntó esta tarde mientras jugábamos billar.
“Lo es.”
“Creo que tal vez haya esperanzas” dijo.
“Estoy seguro que las hay.” dude, pero tenía que hablar. “Bingley, hay algo que tengo que decirte.”
“¿Oh?”
“Te he hecho un gran perjuicio. La primavera pasada, Miss Bennet estuvo en la ciudad”
“¡Pero no la vi!” dijo sorprendido.
“No. Lo sé. Debí habértelo dicho, pero pensé que la habías olvidado. No, permíteme ser honesto, esperaba que la hubieras olvidado, o que la olvidaras, si no la volvías a ver otra vez. ”
“¡Darcy!” Sonó herido.
“Lo siento. No tenía ningún derecho de meterme en tus asuntos. Fue impertinente de mi parte.”
“¿Así que ella me siguió a Londres?” dijo, olvidando mi engaño por la alegría que le causaba el pensar que ella lo había seguido.
“Ella fue para quedarse con su tía y tío, pero trató de verte. Le escribió a Caroline.”
“¡Caroline! ¿Ella también lo sabía?”
“Si. Me avergüenza decir que Caroline corto toda relación con Miss Bennet, y que yo la animé.”
“¡Darcy!”
Estaba enfadado.
“Me porte de la peor manera, y ruego tu perdón.”
“Si ella acepta ser mi esposa, lo tendrás. Pero tal vez en el futuro consideraras que puedo manejar mis propios asuntos.”
“Lo hare, y mejor de lo que manejo los míos”
Me miró inquisitivamente.
No dije nada más. No puedo hablar de mi amor por Elizabeth hasta que sepa que es reciproco. Si es que lo es.


Jueves 25 de Septiembre

Me he visto obligado a regresar a la ciudad. Que tanto permanezca allá dependerá de las circunstancias.


Martes 30 de Septiembre

Recibí una carta de Bingley esta mañana, evidentemente escrita precipitadamente. Estaba manchada y tan mal escrita que era casi ilegible. Pero por fin pude descifrarla.

Mi querido Darcy,
¡Felicitame! ¡Jane y yo nos casaremos! ¡Ella es el más dulce y adorable ángel! No puedo creer que haya sido tan afortunado como para ganarla. Su madre está emocionada. Su padre complacido. Elizabeth está encantada. No tengo tiempo para más. Caroline me pide que te mande sus saludos. Ella esta ya planeando su vestido como la dama de honor, y espera verte en la boda.
Charles Bingley
P.S. Olvide preguntarte. ¿Estarás conmigo?
C.B.


Le escribí, enviándole mis mas afectuosos felicitaciones y diciéndole que por supuesto estaría con él. Me vi tentado a regresar a Netherfield y darle mis mejores deseos personalmente, pero Georgiana se siente mal y planeo quedarme en la ciudad hasta que se sienta mejor.
Mientras estoy sentado junto a ella, no puedo evitar pensar en Elizabeth. Las dos serían amigas si Elizabeth consiente en ser mi esposa. Es de todas maneras una conclusión de todo lo que ha pasado tan esperada, y aun así estoy inseguro. No he visto ninguna señal en las palabras o en las maneras de Elizabeth que me hagan pensar que mis sentimientos son regresados. Y aun así no vi nada que me hiciera pensar que ella esta irrevocablemente en contra mía. Tengo miedo de regresar a Longbourn. Mientras estoy con Georgiana, sigo teniendo esperanzas, pero una vez que regrese a Longburn pueden hacerse trizas para siempre.
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Maryll100
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Fecha de inscripción : 23/09/2011

MensajeTema: octubre... del 2do año   12/7/2013, 6:18 pm

Hola de nuevo... les copio también octubre, la segunda declaracion!
Queda muuuuy poco!! Que lo disfruten!

Martes 2 de Octubre

El coronel Fitzwilliam nos visitó hoy para ver cómo estaba Georgiana. Ella está muy recuperada, y pronto seré capaz de regresar a Netherfield.
“¿Tengo entendido que has ido recientemente a Netherfield?” él dijo.
Estábamos comiendo en el comedor. Georgiana, todavía indispuesta por su enfermedad, prefirió la cena en su cuarto.
“Si.” Le conté sobre el compromiso de Bingley.
“¿Y te molesta?”
“No. Estoy muy feliz por él. Estoy feliz por ambos.”
“¿Acaso Miss Elizabeth Bennet te habló sobre tu carta? ¿Ha aceptado que tu no fuiste la causa de la ruina de Wickham?” preguntó vacilante.
“Ella no ha dicho nada, pero creo que lo ha aceptado.”
“¿Y eso ha endulzado sus sentimientos hacia ti?”
No supe cómo responder.
“Estos asuntos son dolorosos mientras duran, pero no deben de permitirse durar para siempre.” Dijo. “Es tiempo de que vuelvas tu mirada al futuro nuevamente, Darcy. Debes de casarte. Sería bueno para Georgiana el tener a un mujer en la casa” Tomó un bocado de rodaballo, y dijo. “Anne ha estado esperando tu proposición por varios años.”
“¿Anne?” pregunté sorprendido.
“Vamos Darcy, sabes cómo Lady Catherine ha tomado su matrimonio como algo decidido desde que su cuna. Estaba sorprendido cuando le ofreciste tu mano a Elizabeth, pero como no era de mi incumbencia. Mantuve la calma. Ahora que te ha rechazado, creo que deberías formalizar tu compromiso con Anne.”
“No tengo ninguna intención de casarme con Anne.” Dije.
“Pero Lady Cartherine lo espera. Ella y tu madre los prometieron a ella y a ti en sus cunas.”
“¿Ella no piensa en serio en eso? La he escuchado decirlo muchas veces, pero lo tomaba como una vana fantasía, tal como: Cuando eras un bebe, mi hermana y yo decidimos que irías al ejercito, o cuando eras niño, yo decidí que te adentraría a la política.”
“Te lo aseguró, ella lo dice en serio”
“¿Y Anne?” pregunté.
“Si. Ella también lo espera. Es por eso que nunca se ha casado.”
“Yo pensaba que era porque aún era joven…”
“Ella tiene veintiocho, como tú. Has olvidado que estuvieron en sus cunas juntos, y que los tres jugábamos juntos cuando éramos niños?”
Lo había olvidado. Ella solía perseguirnos a mi primo y a mí. No, no perseguirnos. Ella podía correr igual de rápido que yo. Mi primo, siendo cinco años más grande que yo, podía superarnos a los dos.
“¿Recuerdas como solía retarnos a subir a la cima del roble?” él preguntó. “Ella no debía subirlo. En su intento rompió su vestido, y fue confinada al vivero con pan y leche por una semana.”
“Lo recuerdo. También recuerdo como le llevaste una sándwich frio de res y una rebanada de pay, envueltos en un pañuelo. Pensé que seguramente caerías al subir por el techo a su ventana. ¿Acaso alguna vez fuiste atrapado robando de la cocina?”
“No. Mrs Heaney siempre culpaba al perro.”
“¡Pobre Ceasar! Habia olvidado las hazañas de Anne. Era mucho más vivaz como niña, cuando su salud era buena.” Comenté.
“Y cuando tenía a Sir Lewis para defenderla. Él se entero de las ordenes de Lady Catherine de tenerla confinada al vivero, y fue el mismo a darle medio soberano.”
“¿En verdad?” dije con una sonrisa.
Podía imaginarlo. Sir Lewis había querido siempre mucho a Anne, y ella también había querido mucho a su padre. Había sido un golpe muy fuerte para ella su muerte,
“Siempre me he preguntado….” Empezó mi primo.
“¿Si?”
“Has notado que su toz es siempre peor cuando su madre está cerca.”
“No.”
“Y no solo su toz, también su timidez. Ella es mucho más vivaz cuando está conmigo.”
“Ella nunca muestra mucho espíritu cuando está conmigo.”
“Pero es que te tiene cierto pavor.”
“¿A mí?”
“Eres todo un personaje, Darcy, particularmente cuando estas fuera de quicio. Deja que el clima sea malo, y el aburrimiento te vuelve un ogro.”
“Estaba a punto de decirle que estaba diciendo tonterías, cuando recordé que Bingley me había dicho algo similar.”
“Lamento esto. Pero Anne no necesita sufrir más. Visitaré Rosings y le diré que un matrimonio entre nosotros dos está fuera de toda posibilidad”
“No hay necesidad. Lady Catherine esta en Londres, y Anne esta con ella. Las vi a ambas esta tarde, antes de venir aquí. Lady Catherine desea visitarte antes de regresar a Rosings.”
Terminamos nuestra comida, y después de sentarse conmigo una hora, el Coronel Fitzwilliam se fue. Se quedará en Londres por las próximas dos semanas, y me ha prometido visitar a Georgiana todos los días para asegurarse que este bien y feliz.



Sábado 4 de Octubre.

Lady Catherine vino esta mañana, trayendo a Anne con ella. Estaba a punto de preguntar por su salud, cuando mi tía empezó su discurso sin más preámbulo.
“Debes de poner un fin a estos sinsentidos de una vez, Darcy” dijo, tan pronto como se había sentado.
No sabía de que estaba hablando, pero antes de que pudiera decir algo, prosiguió:
“He escuchado de Mr Collins que estabas a punto de proponerle matrimonio a Miss Elizabeth Bennet. Siéntate Anne.”
Anne prontamente se sentó.
“Sabiendo que tal reporte debía de ser una grotesca falsedad, visité Longbourn en orden de hacer que Miss Elizabeth Bennet lo negarla. ¡La audacia de esa muchacha! ¡Qué perversidad! ¿Aunque, que más podrías esperar con una madre como esa, y un tío en Cheapside? Se negó a darme la negativa de tal reporte, aunque yo sabía que era falso. Nunca he conocido a una chica mas insolente en toda mi vida. Se burló de mi en la manera más vulgar. Cuando le dije que debía contradecir el reporte, me replico que, si había declarada que era imposible, entonces no había necesidad de contradicción. Eres un hombre muy orgulloso como para ser influenciado, cualesquiera sean las artes que ella utilizó. ¡El aliarte con tal familia! Y mediante ellos, el relacionarte con Gearge Wickham, el hijo del mayordomo de tu padre. Él, ¡nombrarte su hermano!  No debe siquiera pensarse. Que pusiera un fina sus artimañas, le dije que estabas comprometido con Anne, y ¿sabes lo que me dijo? ”
“No.” Respondí, no sabiendo que  esperar del discurso de Elizabeth, esperanzado – por primera vez tenía una razón de tener esperanzas – de que no estuviera firmemente en contra mía.
“Que si era así, ¡no hubieras podido hacerle ninguna oferta a ella! Ha perdido cualquier sentido de propiedad. Honor, decoro y modestia, todos prohíben tal alianza! Y aun así ella no podía decirme que el rumor era falso. No tomaba en cuenta de ninguna forma la desgracia que traería al honor de nuestro apellido, o la contaminación que infringiría a la sombra de Pemberley! Cuando pienso en una chica tan ignorante en Pemberley! Pero claro que es imposible. Tú y Anne están hechos el uno para el otro. Descienden de la misma línea noble. Sus fortunas son esplendidas. Y aun así esta chica presuntuosa, sin familia, conexiones o fortuna, no podía asegurarme que nunca se casaría contigo.”
Mis esperanzas se dispararon. ¡No estaba totalmente en contra mía! Si hubiera sido así, se lo hubiera dicho a mi tía. Entonces había aun una oportunidad para mí.
“¿Bueno?” Demando Lady Catherine.
“Mama -” empezó Anne tímidamente.
“Guarda silencio, Anne.” Comandó mi tía. “Dime, Darcy”
“¿Si?” pregunté.
“¿Me asegurarás que tu nunca le pedirás a esta mujer el ser tu esposa?”
“No tía, no lo haré.”
Me miró furiosa.
¿Entonces están comprometidos?
“No tía, no lo estamos.”
“Ah, eso pensé. No podías estar tan perdido en lo que es correcto y propio, y a cualquier sentido común.”
“Pero si ella me acepta, deseo hacerla mi esposa.”
Su silencio fue horrible, y fue seguido por un torrente de palabras.
“Ni siquiera pienses que será bienvenido a Rosings si te casas con esa pretensiosa mujer. No traerás tal vergüenza  y degradación a mi propia casa, aun si eres capaz de traerla en tu propia persona. Tu santa madre estaría perpleja al descubrir que esa mujer es su sucesora en Pemberley.”
“Mi madre estará orgullosa de que haya elegido tan bien.”
“Debes de tener una fiebre. Es la única explicación,” dijo. “Si te casas con esa muchacha serás desterrado de tu familia y amigos.

Ellos no te visitarán, ni te invitaran a visitarlos en respuesta. Serás condenado al ostracismo, marginado.  Te daré una semana para que vuelvas a tus cabales. Si no escucho de ti de ahora a entonces, diciendo que has estado totalmente equivocado en este prepostero plan, y si no me ruegas por mi indulgencia, entonces ya no serás tía vuestra.”

Le di una fría reverencia y ella salió de la habitación.
Ana se rezagó.
“Lo siento” le dije a ella. “Nunca supe que tomabas nuestro matrimonio como algo asentado hasta que mi primo me hablo de ello, pues si no me hubiera asegurado de que supieras que no me veo como prometido tuyo.
“No hay ninguna necesidad de que te disculpes. No quería casarme contigo” dijo.
Ella sonrió, y fue tomado por sorpresa. No había ninguna timidez en su sonrisa, y mientras caminaba hacia mí, ella se veía confiada y segura.
“¿Soy acaso tan terrible?”  Pregunté.
“No, eso no. Como una amiga y una prima te quiero en verdad y me gustas – siempre y  cuando el clima sea bueno, y no te veas forzado a quedarte en casa – pero no te amo, y la idea de casarme contigo me hacia miserable. Me alegra que vayas a casarte con Elizabeth. Ella está enamorada de ti. Ella te sacará de tu rigidez, y seremos todos amigos.”
“¿Ella está enamorada de mi? Me gustaría poder estar tan seguro”
“Una mujer enamorada reconoces a otra” dijo.
Volvió a sonreír y después siguió a Lady Catherine fuera de la habitación.  




Lunes 6 de Octubre

Estoy nuevamente en Netherfield. Llegué aquí con más esperanzas de las que haya sentido jamás, pero aún así no me atrevo a tomar el amor de Elizabeth como algo asegurado. Bingley y yo dejamos Netherfield tempra y llegamos pronto a Longbourn. Miss Bennet estaba llena de sonrojos y nunca había lucido más favorecida. Elizabeth era más difícil de entender. Ella, también, se sonrojó. ¡Ojalá supiera la causa!
Bingley sugirió una caminata.
“Iré por mi boneta”  dijo Kitty. “He estado esperando ver a María. Podemos caminar hacia con los Lucas”
Mrs Bennet frunció el entrecejo para mostrarle su desaprobación, pero Kitty no lo notó.
“No soy una buena caminante, me temo,” dijo Mrs Bennet, volteando hacia Bingley con una sonrisa. “Deben disculparme. Pero Jane ama caminar. Jane, mi querida, ve por tu chaqueta. Ese hombre, supongo, ira también,” ella dijo, volteando hacia mí como si fuera un insecto desagradable.
Elizabeth se sonrojó. Ignoré el comentario lo mejor que pude, pensando que solo mi amor por Elizabeth podría inducirme a volver a poner un pie en esa casa nuevamente.
Bingley parecía desvalido.
“Lizzy, corre y trae tu abrigo también. Debes de hacerle compañía a Mr Darcy. Estoy segura de que el no estará interesada en nada que Jane diga.”
“Estoy muy ocupada como para caminar,” dijo Mary, levantando su cabeza de su libro. “He frecuentemente observado que aquellos que  son mejores caminantes son esos que carecen de la capacidad intelectual de instruirse en los asuntos serio de la vida.”
“¡Oh, Mary!” dijo Mrs Bennet impacientemente,
Mary regresó a su libro.
Elizabeth y su hermana regresaron, y habiéndose puesto sus abrigos nos fuimos. Bingley y su amada pronto se rezagaron. Kitty, sabía, nos dejaría pronto para visitar a su amiga. ¿A caso Elizabeth también iría? Esperaba que no. Si ella se quedaba conmigo, entonces sería capaz de hablar con ella. Y hablar con ella debía.
Llegamos al retorno hacia la casa de los Lucas.
 “Puedes seguir tu sola,” dijo Elizabeth, “no tengo nada que decirle a Maria.”
Kitty corrió había la vereda, dejándonos a Elizabeth y a mi solos.
Voltee hacia ella.
Elizabeth, estaba a punto de decir, cuando ella me detuvo al hablar ella.
“Mr Darcy, soy una criatura muy egoísta que no me preocupo más que de mis propios sentimientos, sin pensar que quizá lastimaría los suyos”
Sentí como me ponía helado. Todas mis esperanzas parecían ahora como mera vanidad. Ella iba a herir mis sentimientos. Había estado equivocado al ver en su negativa de negar el reporte de nuestro compromiso. No había significado nada, excepto que ella no se dignaría a negar un tonto reporte para beneficio de mi tía.
Ella estaba obviamente encontrando difícil el continuar.
Ella me dirá que no vuelva nunca a Longbourn otra vez, pensé. No puede soportar verme. Su disgusto hacia mí es tanto que no puede superarlo. No he usado mis oportunidades. He visitado Longbourn con Bingley y no dicho nada, por que tenia tanto que decir. Aun así nada podía ser dicho en frente de otros. Y ahora es muy tarde. Pero no dejaré que sea muy tarde. Le hablaré y se lo diré, le guste a ella o no.
Pero entonces ella continuó, después de que todos estos pensamientos pasaran por mi cabeza.
“Pero ya no puedo pasar más tiempo sin darle a usted las gracias-”
¿Darme las gracias?  ¿No culparme, pero darme las gracias? No sabía que pensar.
“- por su bondad inigualable con mi podre hermana “
¿Bondad inigualable? ¡Entonces ella no me odia! La idea hizo que mis ánimos aumentarán,  pero cautelosamente, pues no sabía que hubiera podido oír del asunto, o que más iba ella a decir.
“Desde que lo supe, he estado muy ansiosa por demostrarle cuan agradecida me siento. Si el resto de mi familia lo supiera, no tendría solo mi gratitud por expresar”
Gratitud. No quería su gratitud. Gusto, si. Amor, si. Pero no gratitud.
“Siento muchísimo” dije  “que haya sido usted informada de una cosa que, mal interpretada, podía haberle causado alguna inquietud. No creía que Mrs Gardiner fuese tan poco reservada.”
“No debe de culpar a mi tía” respondió. “La indiscreción de Lydia fue lo primero que me descubrió su intervención en el asunto; y, como es natural, no descansé hasta que supe todos los detalles. Déjeme que le agradezca una y mil veces, en nombre de toda mi familia, el generoso interés que le llevó a tomarse tanta molestia y a sufrir tantas mortificaciones para dar con el paradero de los dos.”
Generoso interés. Pensaba bien de mí, pero ¿de qué forma? Era un suspenso agonizante.
“”Si quiere darme las gracias, hágalo sólo en su nombre.” Dije. Mi voz era baja y apasionada. No podía esconder mis sentimientos. “Les tengo un gran respeto, pero no pensé más que en usted.”
Paré de respirar. Había hablado. Había expresado mis sentimientos. Se los había ofrecido a ella, y solo podía esperar y ver si ella los lanzaría de vuelta en mi cara. Pero ella no dijo nada. ¿Poe que no hablaba? ¿Estaba sorprendida? ¿Horrorizada? ¿Feliz? La esperanza se avivo en mi pecho. ¿Tal vez se encontraba muda por la felicidad? Tenía que saberlo.
“Es usted demasiado generosa para burlarse de mí.” añadí “Si sus sentimientos son aún los mismos que en el pasado Abril, dígamelo de una vez. Mi cariño y mis deseos no han cambiado, pero con una sola palabra suya no volveré a insistir más.”
Parecieron años antes de que ella hablara.
“Mis sentimientos son tan diferentes…” comenzó.
Volví a respirar.
“… que me siento muy honrada de pensar que usted pueda aun amarme…”
Empecé a sonreís.
“… ahora recibo con placer y gratitud sus proposiciones.”
“La he amado por tanto tiempo” dije, mientras ella pasaba su mano por mi brazo y ya lo cubría con la mía. El reclamarla era un placer. “Pensé que era imposible. Traté de olvidarla, pero sin ningún resultado. Cuando la vi de nuevo en Pemberley estaba inundado de sorpresa, pero rápidamente bendije mi buena fortuna. Tenía una oportunidad para demostrarle que no era un malvado de espíritu como usted me pensaba. Tenía una oportunidad para demostrarle que podía ser un caballero. Cuando usted no me evitó, cuando aceptó mi invitación, me atreví a tener esperanzas, pero los problemas de su hermana la alejaron de mí y no la vi más. No podía dejar que las cosas quedarán así. Tenía que ayudar a su hermana, y lo hice sabiendo que al hacerlo estaría ayudándola a usted. Entonces, cuando ella estuvo debidamente casada, tenía que verla. Estaba igual de nervioso que Bingley cuando llegué a Longbourn. Era claro que su hermana era una mujer enamorada pero no podía decir nada de sus maneras o su cara. ¿Acaso me amaba? ¿Le gustaba? ¿Podía siquiera tolerarme? Pensé que si, después que no. Decía tan poco -”
“Lo cual no estaba en mi naturaleza” dijo con una amplia sonrisa.
“No.” Respondi, con una sonrisa. “No sabía si era porque estaba disgustado por verme o meramente apenada.”
“Estaba apenada,” ella dijo. “No sabía por qué había venido. Tenía miedo de mostrar demasiado. No quería exponerme al ridículo. No podía creer que un hombre de orgullo como el suyo pudiera ofrecer su mano cuando ya había sido rechazada.”
“Su mano no, pero su corazón sí. Usted es la única mujer con la que he querido casarme, y al aceptar mi mano me ha puesto en deuda con usted para siempre.”
“Se lo recordaré, cuando este enojado conmigo.” Dijo juguetonamente.
“No podría estar nunca enojado con usted”
“Piensa que no, pero cuando contamine las sombras de Pemberley, es posible que lo esté.”
Reí. “Ah, sí, mi tía se expreso enérgicamente con ambos.”
“Ella me dijo que nunca viviría en Pemberley” dijo Elizabeth.
“Debo de aborrecerla por ello, pero esto en deuda con ella. Es su visita la que me trajo con usted”
“¿Fue a verlo?”
“Lo hizo. En Londres. ”Ella estaba muy enojada. Me dijo que había ido a verle, y que le había exigido que contradijera el rumor de nuestro inminente matrimonio. Su negativa de satisfacer sus deseos la pusieron tristemente fuera de sí,  pero me permitió albergar esperanzas”
Hablé de mi carta. “¿Acaso,” dije. “la hizo pensar mejor de mí? ¿Dio, al leerla, crédito de su contenido?”
“Me hizo pensar mucho mejor de usted, y tan inmediatamente, que me sentí profundamente apenada de mi misma. La volví a leer otra vez, y otra vez, y al hacerlo, cada uno de mis prejuicios fueron desvaneciéndose.”
“Sabía que lo que estaba escribiendo podría causarle dolor, pero era necesario. Espero que haya destruido la carta.”
“La carta será quemada, si cree que es esencial para la preservación de mi aprecio; pero, como ambos tenemos razones para pensar que mis opiniones no son totalmente inalterable, no son, espero, tan fácilmente cambiantes”
“Cuando escribí esa letra, me creí a mi mismo en calma y serenidad, pero desde entonces estoy convencido que fue escrita esa carta en una terrible amargura de espíritu.”
“La carta, tal vez, comience con amargura, pero no termino así. El adieus es caridad en sí mismo. Pero no piense más en la carta. Los sentimientos de la persona que la escribió, y la persona que la recibió, son ahora inmensamente diferentes de lo fueron, así que cualquier circunstancia desagradable debe ser olvidada. Debe de aprender de mi filosofía. Piense solo en el pasado cuando el recuerdo le procuré placer.”
No podía hacerlo. No podía dejar el pasado ir sin contarle a ella sobre mis padres, buenas personas que me habían alentado a pensar buen de mi mismo y mezquinamente de los demás. Le dije que era el único hijo varón, e hijo único durante gran parte de mi vida, y como había aprendido a valorar solo a los de mi círculo familiar. `Por usted, fue propiamente humilde. Me presente con usted sin ninguna duda de mi aceptación. Usted me mostro lo insuficiente que eran todas mis pretensiones de complacer a una mujer digna de ser complacida.
Hablamos sobre Georgiana y de Lydia, y del día en el hotel cuando la carta de Jane llegó. Hablar de Jane naturalmente nos llevó a hablar sobre su compromiso.
“¿Debo de preguntar si estaba usted sorprendido?” preguntó Elizabeth.
“Para nada. Cuando me fui, presentí que pronto sucedería.”
“Eso quiere decir, que ya había dado su permiso, me atrevo a adivinar”
Para entonces ya habíamos llegado a la casa. No fue hasta que entramos que me di cuenta del tiempo que habíamos estado afuera.
“Mi querida Lizzy, ¿en donde pudiste haberte ido a caminar?” preguntó su hermana, mientras nos sentamos en la mesa.
Elizabeth se sonrojó, pero dijo: “Nos paseamos por ahí, sin poner atención de a dónde íbamos, y nos perdimos.”
“Ten seguro que me apena sobremanera,” dijo Mrs Bennet, susurrando lo suficientemente fuerte para que lo escuchara “Debe haber sido un gran suplicio para ti, tener que hablar con ese antipático hombre.”
Elizabeth estaba mortificada, pero atrape su mirada y sonreí. Su madre puede ser la mujer más espantosa que mi desgracia me haya hecho conocer, pero toleraría una docena de madres como ella por el bien de Elizabeth.
No podía hablar con ella como deseaba durante la tarde. Jane y Bingley se sentaron juntos, hablando del futuro, pero hasta que le pidiera a Mr Bennet la mano de Elizabeth, ella y yo no podríamos consentir en tales discusiones.
Era tiempo de que Bingley y yo regresáramos a Netherfield. Fue capaz de desahogar mis sentimientos un poco en el carruaje al dirigirnos a casa.
“Ya te he deseado felicidad,” dije. “Ahora tú debes hacer lo mismo.”
Bingley parecía sorprendido.
“Me casaré con Elizabeth.”
“¿Elizabeth?”
“Si. Me le propuse durante nuestra caminata. Ella ha aceptado casarse conmigo.”
“¡Estan son grandiosas noticias! Casi tanto como las mías. Ella es la esposa perfecta para ti. Es la única persona que he conocido jampas que puede enfrentarte. Nunca olvidaré la forma en que te burlo cuando se quedó con nosotros en Netherfield, cuando Jane estaba enferma. Estabas aburrido y en uno de tus augustos humores. Caroline estaba admirando todo lo que hacías y decías. Recuerdo haber pensado que sería una tragedia que te casarás con ella. Ella te convencería de que estabas por encima de todos en todos los aspectos. ¡No es que necesites mucho convencimiento sobre eso!”
Me reí.
“¿En verdad era tan arrogante?”
“Lo eras,” dijo Bingley. “¡Sabes que lo eras! Pero Elizabeth se asegurará de que no lo vuelvas a ser. ¿Cuándo planean casarse?”
“Tan pronto como sea posible. Elizabeth necesitará tiempo para comprar los vestidos de novia, y si desea hacer cualquier alteración a Pemberley antes de que llegué, entonces necesitare tiempo para hacerlo. De otra forma, me gustaría casarme ya.”
“¿Alteraciones a Pemberley? Debe de ser amor,” dijo Bingley. “Estoy seguro de que serán muy felices.”
“Estabamos hablando sobre ello, Elizabeth y yo. Hemos decidido que tu y Jane serán felices, pero que nosotros seremos aún más felices.”
“Oh no, en eso nunca acordaremos.”
El carruaje paró.
“¿Le dirás a Caroline, o se lo diré yo?” preguntó Bingley mientras entrabamos. Inmediatamente prosiguió: “Tal vez sea mejor que me permitas decírselo, o es posible que diga algo de lo que se arrepienta al escuchar las noticias.”
“Como desees.”
Al entrar a la casa, me retiré a la librería, para pensar en Elizabeth, y en el futuro.

Martes 7 de Octubre

Me encontré con Caroline en el desayuno, y estaba complacido por la forma en que ella se comportaba, educadamente.
“Me he enterado de que debo felicitarle,” comentó.
“Si, me voy a casar.”
“Estoy encantada” dijo ella. “Ya era tiempo de que tomarás a una esposa. ¡Quién hubiera pensada que cuando venimos a Netherfield el años pasado, ambos, usted y Charles encontrarían amor verdadero!”
Ignoré su tono chusco.
“Tal vez algún día sea usted tan afortunada como yo.”
“No creo que me vaya a casar nunca” declaró. “No tengo ningún deseo de dejar a nadie controlarme. ¿Cuándo será la boda?”
“Pronto.”
“Entonces debo de ver a mi modista. Dos bodas en tan poco tiempo requerirán de una planeación cuidadosa.”
“Oh, sí” dijo Louisa. “Debemos de tener algo nuevo.”
Después del desayuno, Bingley yo nos dirigimos a Longbourn.
“Caroline se porto muy educada,” le dije. “Creo que tomo bien las noticias.”
“No fue tan educada cuando se lo dije,” comentó Bingley. “pero le recordé que si no era cortés contigo se vería excluida de Pemberley.”
Llegamos. Mrs Bennet estaba llena de sonrisas mientras saludaba a Bingley, y llena de gestos al saludarme. ¿Cómo reaccionará cuando sepa que estoy por ser su yerno?
Bingley miró a Elizabeth cálidamente, así que estoy seguro que ella adivinaba que ya se lo había contado, cuando él dijo: “Mrs Bennet, ¿No tendrá otros caminos por aquí en los que Lizzy pueda perderse nuevamente?”
Mrs Bennet estaba lista para aceptar su sugerencia, ansiosa por permitirle un poco de privacidad con Jane. Ella sugirió que camináramos hacia el monte Oakham. Bingley, en un tono brillante, dijo que estaba seguro de que sería demasiado para Kitty, y Kitty concordó que prefería quedarse en casa. ¡Es un gran cambio el tener a Bingley ordenando mi vida por mí! Pero no podía quejarme, pues unos minutos después ya estaba fuera de la casa, libre de hablar con Elizabeth.
“Debo de pedir el consentimiento de su padre para nuestro matrimonio” comenté, mientras vagábamos por el monte.
“¿Y si él no lo da?” ella preguntó con una amplia sonrisa.
“Entonces tendré que llevármela sin su consentimiento,” dije. “¿Cree que me lo negará?” le pregunté más seriamente.
“No. No le temo a lo que él pueda decir. Por lo menos, no una vez que lo haya conocido mejor, aunque, al principio creo que estará sorprendido. Cuando la carta de Mr Collins llego…”
Se detuvo.
La miré inquisitivamente.
“Mr Collins le escribió, diciéndole que no debía casarme con usted, pues molestaría a Lady Catherine”
“¿Y qué fue lo que su padre respondió?”
“Está muy ocupado disfrutando la ridiculez del asunto como para responder aún.”
“Puedo ver que tendré una entrevista difícil con él. ¿Pensará que estoy bromeando cuando le pida por su mano?”
“No creo que se atreva a hacerlo.” Respondió.
Ella hablaba alegremente, pero podía notar que estaba preocupada.
“Me esforzaré por conocerlo” dije. “Él y yo nos entenderemos mejor, y me aseguraré de que no se arrepienta de haber dado su consentimiento.”
Seguimos caminando.
“Y además está mi madre.”
“¿Cree que dejaré de ser ‘ese hombre’ en sus ojos?” le pregunté con una sonrisa.
“Ni lo mencione” dijo ella con un escalofrío. “Si supiera cuantas veces me he apenado por ella, o cuantas veces he deseado que se quede callada.  Creo que se lo comentaré cuando este sola” prosiguió. “Entonces tendrá la oportunidad de sobre pasar la primera impresión, y posiblemente le hará hablar más racionalmente hacia usted.”
“¡Exactamente los pensamientos de Bingley, cuando decidió que sería mejor darle la noticia a Caroline el mismo!”
“¿Me preguntó si ella seguirá pensando que su caligrafía es tan uniforme una vez que este casado?”
“Me temo que no. Ella probablemente la encuentra  extraordinariamente desordenada.”
Alcanzamos la cima del monte.
“Y bien, ¿qué le parece la vista desde aquí?” Elizabeth me preguntó.
Voltee a verla a ella.
“Me gusta mucho” respondí.
Ella se veía tan hermosa que le cedí el paso a la necesidad de besarla. Ella estaba sorprendida al principio, pero después respondió tiernamente, y supe que nuestro matrimonio sería muy feliz en todo sentido.
Seguimos caminando juntos, hablando del futuro. Estoy ansioso por mostrarle a Elizabeth Pemberley, no como una visitante, pero como su futura dueña.
“¿No le importará que mi tía y tío nos visiten?” ella preguntó.
“Por supuesto que no. Me agradan.”
“¿Y mis hermanas?”
“Jane y Bingley estarán con nosotros seguido. Sus hermanas más jóvenes son bienvenidas de visitarnos cuando gusten, o cuando usted lo desee- Pero no recibiré a Wickham.”
Nos reunimos con Jane y Bingley mientras regresábamos a Longbourn.
Durante el resto del día, Elizabeth no estaba tranquila. Deseaba liberarla de sus preocupaciones, pero no podía hablar con Mr Bennet sino hasta terminar la cena. Tan pronto como lo vi retirarse a la biblioteca, lo seguí.
“Mr Darcy” dijo sorprendido, mientras cerraba la puerta de la biblioteca detrás de mí.
“Me gustaría hablar con usted” dije.
“Estoy a sus órdenes. Ha escuchado, supongo, del rumor que dice que usted está por casarse con Elizabeth, y desea que sea detenido, pero le sugiero que disfrute de su absurdidad, en vez de preocuparse por una inofensiva tontería.”
“No la encuentro ni remotamente absurda,” le dije. “La encuentro altamente deseable. Lo he seguido con el fin de pedirle la mano de Elizabeth en matrimonio.”
Quedo boquiabierto.
“¿Pedirme la mano de Elizabeth en matrimonio?” repitió por fin.
“Si.”
“Pero debe de haber algún error”
“No hay ningún error.”
“Pero yo pensé… eso es, ¡Mr Collins es un tonto! Él está siempre deleitándome con alguna noticia o historia absurda, y estaba seguro de que debía haber cometido algún error. Usted, ¡quien jamás había puesto ojos en Elizabeth en su vida! Y aun así me dice ahora que desea casarse con ella.”
“En verdad la amo, y de haberla elegido para mis atenciones, he hecho más que eso. Usted no ha estado ahí, sin embargo, así que no puedo culparlo por su sorpresa. Cuando ella estaba en Netherfield, y tuve el placer de disfrutar de su compañía por casi una semana, pase la mayoría de mi tiempo con ella. La vi nuevamente en Kent, cuando fue a visitar a Mrs Collins, y llegamos a conocernos mejor. La encontré más recientemente en Derbyshire, y cada vez que la encontraba, la amaba aun más. Mis sentimientos no son de corta duración. Son duraderos, y no cambiaran.”
“¡Pero ella siempre lo ha odiado!” respondió. “Cualquier hombre que persista en contra de esta obvia aversión debe de sufrir locura.”
A esto sonreí.
“Puedo asegurarle que estoy suficientemente cuerdo. Su aversión ha sido superada hace mucho. Ya le he pedido que se casará conmigo, y me dio el sí.”
“¡Dijo si!” exclamó Mr Bennet débilmente.
“Y como los dos estamos de acuerdo, necesitamos solo su permiso para fijar la fecha.”
“¿Y si no lo doy?”
“En ese caso, me temo que tendré que casarme con ella sin él.”
Me miro como si estuviera decidiendo si estaba hablando en serio. Después, recuperando su ingenio, dijo: “Si es como dice, y Elizabeth en verdad desea casarse con usted, entonces ustedes tienen mi consentimiento y mi bendición. Pero quisiera oírlo de sus labios. Mandela conmigo.”
Lo deje y fui con Elizabeth. Ella vio por mi rostro que su padre había dado su consentimiento.
“Él desea hablar contigo.”
Ella asintió, y dejo la habitación.
Mrs Bennet, quien había estado hablando con Jane y Bingley, notó su partida.
“¿Ha donde ha ido Lizzy?” le preguntó a Jane.
“No lo se,” respondió Jane, aunque por su expresión podía ver que lo había adivinado.
“Supongo que ella ha logrado crear una excusa para salir de la habitación, estando ya cansada de tener que hablar con ese displicente caballero.” Dijo Mrs Bennet, sin tomarse la molestia de bajar el tono de su voz. “No la culpo. Ahora, Jane, debes de tener un nuevo vestido para tu boda. ¿Qué color crees que debe ser? Yo me case de azul.” Ella dijo. “en un de los vestidos más hermosos, no como las modas de ahora. Tenía una falda amplia, y una blusa en punta. Debemos de asegurarnos que tú tengas algo igual de fino. Satín, creo, o encaje Bruges.”


Jane me miro disculpándose al inicio de este discurso, y después atendió a su madre, pero apenas y escuche la efusiva charla de Mrs Bennet. Me estaba preguntando qué estaba pasando en la biblioteca. Elizabeth parecía hacerse ido ya mucho tiempo. ¿Qué le estaba diciendo su padre? ¿Acaso le estaba tomando tanto tiempo el convencerlo de sus sentimientos por mí?
“He notado frecuentemente, que el lujo de la boda no tiene ninguna relación con la felicidad del matrimonio” dijo Mary, saliendo de su libro. “Tales cosas son mera vanidad, dispuestas para atrapar a la incauta mujer y dirigirla por el camino de la tentación.”
“Oh, hush Mary, guarda silencio, nadie te pregunto” dijo Mrs Bennet, molesta “Cuando encuentres a un esposo, puedes decir tanto como quieras acerca de la naturaleza de los vestidos de novia.”
Mary fue silenciada.
“Cuando me case, tendré una falda de satín cubierta por una capa de encaje,” dijo Kitty, “Y no me escapare con mi esposo a vivir en Londres primero.”
“Kitty, guarda silencio” dijo Mrs Bennet. Ella volteo hacia Bingley con una sonrisa. “¿Qué es lo que usted se pondrá Mr Bingley? ¿Un saco azul o uno negro? Wickham se caso en su saco azul. ¡Mi querido Wickham!” dijo con un suspiro. “Que hombre tan apuesto. Pero no tan apuesto como usted.”
Capte la mirada de Bingley. Era probable que, si Wickham hubiera tenido cinco mil libras por año, habría sido tan apuesto como Bingley.
“Me pondré lo que Jane desee.” Respondió.
¿En dónde estaba Elizabeth? Sentí que mi impaciencia crecía. Al fin regresó a la habitación y sonrió. Todo estaba bien. La velada paso tranquilamente, recibí una fría reverencia por parte de Mrs Bennet cuando me fui, y me pregunté cual sería su recepción la mañana del día siguiente. Vi líneas de preocupación en la boca de Elizabeth, y sabía que no estaba feliz por lo que le esperaba en la entrevista con su madre.
“Para esta hora mañana, todo habrá terminado” dije.
Ella asintió, y entonces Bingley y yo nos fuimos.
“¿Su padre dio su consentimiento?” preguntó Bingley mientras regresábamos a Netherfield.
“Lo hizo.”
“Jane y yo ya hemos fijado una fecha para nuestra boda. ¿Nos estábamos preguntando qué pensarían  tu y Elizabeth de una boda doble?”
Me sorprendió mucho la idea.
“Me agrada. Si Elizabeth acepta, entonces eso es lo que haremos.”

Miércoles 8 de Octubre.


“Mr Bingley”dijo Mrs Bennet, jugueteando mientras lo saludaba. Volteo hacia mí, y vi a Elizabeth ponerse tensa. Pero su madre simplemente me miro con asombro y dijo: “Mr Darcy.”
No había frialdad en su tono. En realidad parecía sorprendida. Le hice una reverencia y me dirigí al lado de Elizabeth.
La mañana paso tranquila. Mrs Bennet llevo a las jóvenes arriba con ella mediante cualquier pretexto, y Elizabeth y nos vimos libres de hablar. Cuando el almuerzo fue servido, Mrs Bennet se sentó a un lado mío, y Elizabeth en el otro.
“¿Un poco de salsa holandesa, Mr Darcy?” dijo Mrs Bennet. “Tengo entendido que le gustan las salsas.”
Pase mi mirada por la mesa, y vi nada más que seis salseras. Estaba por rechazar la salsa holandesa cuando vi la expresión mortificada de Elizabeth y me decidí a devolver la nueva civilidad de Mrs Bennet con civilidad de mi parte.
“Gracias.”
Tome un poco de salsa holandesa.
“Y b arnaise? La mande hacer especialmente para usted.”
Dude un poco, pero puse un poco de salsa b arnaise junto a la salsa holandesa.
“¿Y un poco de salsa de vino de Oporto?” dijo. “Espero que pruebe un poco.  El cocinero la hizo especialmente.”
Me serví un poco de salsa de vino de Oporto y mire mi plato en consternación. Mire a Elizabeth y la atrape riendo. Me serví un poso de salsa de b chamel, salsa de mostaza y salsa de crema también, y después me dispuse a comer mi extraña merienda.  
“¿Está disfrutando su almuerzo?” preguntó Mrs Bennet solícitamente.
“Si, gracias.”
“No es a lo que está usted acostumbrado, supongo.”
Podía decir honestamente que no lo era.
“¿Tendrá usted dos o tres cocineros franceses, me supongo?”
“No, solo tengo una cocinera, y ella es inglesa.”
“¿Es su cocinera en Pemberley?”
“Si, lo es.”
“Pemberley,” dijo Mrs Bennet. “Que imponente suena. Me alegra que Lizzy haya rechazado a Mr Collins, pues una casa parroquial no es nada comparada con Pemberley. Imagino que la chimenea será aun más grande que la de Rosings. ¿Cuánto ha costado, Mr Darcy? ”
“No estoy seguro.”
“Seguramente mil libras o mas.”
“Debe ser difícil mantenerlo” dijo Mr Bennet. “Incluso en Longbourn, es difícil sustentar todos los mantenimientos”
Nos adentramos en una discusión acerca de las propiedades, y encontré que Mr Bennet es un hombre sensato. Puede ser negligente en lo que concierne a su familia, pero sus deberes en otras áreas son llevados a cabo responsablemente.
Debo de perdonar su presente negligencia, pues gracias a ella Elizabeth es como es. Su vivacidad y energía habrían sido aplastadas bajo una crianza ordinaria.
He decidido que Georgiana debe de tener un tiempo sin una institutriz o acompañante, para que pueda desarrollar su propia personalidad. Estoy segura que Elizabeth estará de acuerdo.

Viernes 10 de Octubre.

Elizabeth me ha preguntado cómo me había enamorado de ella.

“¿Cómo pudo haber iniciado?” preguntó- “puedo entender como fue avanzando encantadoramente una vez comenzado; pero ¿Qué pudo haberte inclinado hacia ello?”
Lo pensé. ¿Qué pudo haber sido lo que me llevo a enamorarme de ella? ¿Fue cuando me miro satíricamente en la asamblea? ¿O cuando había caminado sobre el lodo para ver a Jane? ¿O cuando se negó a alagarme, al no decirme cuán bien escribía? ¿O cuando se había negado a tratar de atraer mi atención?

“No puedo decidir la hora, o el momento, o la mirada, o las palabras que cimentaron la base. Fue hace mucho. Estaba en la mitad del camino, antes de darme cuenta que había comenzado.”

Ella me molesto, diciendo que había resistido su belleza, y por lo tanto debía haberme enamorado de su impertinencia.

“Es seguro, que usted no conocía nada bueno sobre mi – pero nadie piensa en eso cuando está enamorado.”

“¿Acaso no había bondad en su comportamiento afectuoso hacia Jane, mientras ella estaba enferma en Netherfield?”

“¡Mi querida Jane! ¿Quién podría haber hecho menos por ella? Pero vuelve mi comportamiento una virtud sin falta. Mis cualidades están bajo su protección, y podrás exagerarlos tanto como sea posible.”

“No te ofendes fácilmente. No pudo haber sido fácil para usted estar en Netherfield – no fuiste muy bien recibida – y aún sí estaba divertida, más que cualquier cosa por nuestra rudeza.”
“Me gusta reír” admitió.
“Y usted le es leal a sus amigos. Me reprendió por mis comportamiento con Wickham -”
“¡No hable de él!” me suplicó. “Apenas y puedo soportar él pensar en ello.”
“Pero yo si puedo. Él es un individuo detestable, pero no lo sabía en ese momento, y lo defendió. No hay muchas mujeres que defenderían a un podre amigo contra un rico y codiciable soltero.”
“Sin importar que tan indigno sea el ´amigo´” dijo tristemente.

“Y no temió el cambiar de opinión una vez que supo la verdad. No se aferró a sus prejuicios, tanto de Wickham como míos. Usted admitió la justicia de lo que dije.”
“Si, acepte que un hombre que no le da una vivienda a un derrochados no es un bruto. ¡Ese es un signo de gran bondad, en verdad!”
“Ayudó con todo lo que estaba en su poder para ayudar a Lydia, a pesar de que sabía que ella era salvaje y descuidada” remarqué.
“Ella es mi hermana. Difícilmente podría abandonarla a su suerte con un truhán.” Replicó.
“Pero tengo el permiso de exagerar sus cualidades” le recordé- “Usted misma lo dijo”
Ella se rió.
“Pobre Lydia. Pensé que ella había arruinado la posibilidad de mi felicidad con usted para siempre. No podía imaginar cómo podría usted desear estar conectado con una familia en la que una de las hermanas se había fugado, especialmente por ser su mayor enemigo con quien se había escapado.”
“Nunca pensé en eso. Usted me había enseñado para entonces que tales cosas no importan.”
“Le he enseñado más cosas de las que había notado, entonces. Cuando vino usted a Longbourn, después de la boda de Lydia -”
“¿Si?”
“Hablo tan poco. Pensé que yo ya no le interesaba.”
“Puesto que usted estaba seria y callada, y no me daba ningún aliciente.”
“Estaba apenada” ella dijo.
“Y yo también.”
“Dígame, ¿Por qué regresó a Netherfield? ¿Era simplemente para poder cabalgar a Longbourn y estar avergonzado? ¿O planeaba algo con más consecuencia?”
“Mi verdadero propósito era el verla, y juzgar, si podía, si acaso podría tener esperanzas en enamorarla. Lo que declaraba, o lo que me declaraba a mí mismo, era que venía ver si su hermana estaba aún interesa en Bingley, y si lo estaba, confesarle a Bingley mis intervenciones en ese asunto.”
“¿Tendrá alguna vez el valor para anunciarle a Lady Catherine lo que le espera?”
“Creo que necesitó más tiempo que valor, Elizabeth. Pero debe de hacerse, y si me proporciona una hoja de papel, lo haré ahora mismo.”

Mientras yo escribía mi carta para Lady Catherine, Elizabeth escribió una carta a su tía y tío en Gracechurch Street. La suya era mucho más fácil que la mía, puesto que proporcionaría placer, mientras que la mío daría angustias. Pero debía realizarse.

Lady Catherine,

Estoy seguro de que deseará desearme felicidad. Le he pedio a           Miss Elizabeth Bennet su mano, y ella me ha dado el gran honor de cedérmela en matrimonio.

Tu sobrino,

Firzwilliam Darcy.

Y ahora escribiré una más placentera, me dije. Tomé otra hoja de papel y le escribí a Georgiana.

Mi querida hermana,

Sé que estarás encantada de escuchar que Elizabeth y yo nos casaremos. Te lo contaré todo cuando te vuelva a ver.

Tu amoroso hermano,

Fitzwilliam



Era corta, pero no tenía tiempo para más. La releí, la sellé y dirigí el sobre.
“¿Le importaría tener otra hermana?” le pregunté a Elizabeth.
“De ninguna manera. Lo espero con ansias. ¿Vivirá con nosotros en Pemberley?”
“¿Si no tiene usted ninguna objeción?”
“Ninguna.”
“Ella podrá aprender mucho de usted.”
“Y yo de ella. Podrá contarme todo lo referente a las tradiciones en Pemberley.”
“Puedes alterar cualquier cosa que no te agrade.”
“No, no alteraré nada. Mi tía y yo estamos de acuerdo en esto. Pemberley es perfecto tal y como es.”


Martes 14 de Octubre



Elizabeth esta deleitada con la letra de Georgiana, la cual llegó esta mañana. Estaba bien escrita, y en cuatro páginas expresaba el placer que sentía Georgiana de tener una hermana.
Menos bienvenida fue la carta de Lady Catherine.


Fitzwilliam,

No te nombro sobrino, pues ya no eres sobrino mío. Estoy sorprendida y ofendida de que pudieras inclinarte a ofrecer tu mano a una persona de tan bajo rango. Es una mancha en el honor y crédito del apellido Darcy. Ella no te traerá más que degradación y pena, y reducirá tu hogar a un lugar de impertinencia y vulgaridad. Sus hijos serán salvajes e indisciplinados. Sus hijas se escaparan y sus hijos se convertirán en abogados. Nunca serás recibido por ninguno de tus conocidos. Serás desgraciado en los ojos del mundo, y te convertirás en una figura de desprecio. Te arrepentirás amargamente de este día. Recordarás que te advertí de las consecuencias de tan desastroso acto, pero para entonces será muy tarde. No terminaré esta carta deseándote felicidad, pues ninguna felicidad puede seguir tan desastrosa unión.

Lady Catherine de Bourgh.





Miercoles 15 de Octubre


Cene con Elizabeth esta tarde, y me sorprendió el encontrar una grupo grande, consistente de Mrs Philips, Sir William Lucas y Mr y Mrs Collins. La visita inesperada de los Collinses fue pronto explicada. Lady Catherine había estada últimamente tan enfadada por nuestro compromiso que pensaron más sabio el irse de Kent por un tiempo y retirarse a Lucas Lodge.

Elizabeth y Charlote tenían mucho que discutir, y mientras las dos hablaban después de la cena, me vi consignada a las gratificaciones de Mr Collins.

“Estaba deleitado al saber que usted le había ofrecido su mano a mi querida prima, y que ella, en su sabiduría femenina y agraciada, lo había aceptado.” Dijo, radiante. “Ahora comprendo la razón por la cual ella no podía aceptar la propuesta que yo tan imprudentemente le había hecho el otoño pasado, cuando yo no conocía nada de los presentes felices acontecimientos. Pensé en esos momentos que era extraño que una joven tan amable rechazará la nada excepcional mano de una estimable caballero, particularmente uno que poseía una viviendo tan ventajosa, y quien, si me permite mencionarlo, tenía las virtudes de su profesión que ofrecerle ,así como las virtudes de su persona. Su negativa parecía inexplicable para mí en su momento, pero ahora entiendo completamente. Mi querida prima había ya perdido su corazón por alguien quien, si me permite mencionarlo,   es por virtud de su posición, mucho más digno incluso que un párroco, pues él tiene el destino del mismo en sus manos.”

Vi a Elizabeth mirar satíricamente hacia mí, pero soporte su conversación con compostura. Puedo incluso, con el tiempo, empezar a entretenerme con ella.

“Admirablemente expresado” dijo Sir William Lucas, mientras se nos unía. Me hizo una reverencia, y después a Mr Collins, y a mi nuevamente. “Solo ese valor podría resignarnos al hecho de que usted se estará llevando la joya más brillante del estado cuando se lleve a Elizabeth a Derbyshire,” continuó con otra reverencia. “Espero que todos nos encontremos frecuentemente, ya sea en Longbourn o en St James´s.”

Afortunadamente nos retiramos a cenar, y aunque me había librado de la compañía de Mr Collins y Sir William, me encontré sentado al lado de Mrs Philips. Ella parecía muy sorprendida como para decir mucho, pero cuando hablo, fue todo muy vulgar.

“¿Entonces, Mr Darcy, es cierto que usted tiene diez mil libras al año?” ella preguntó.

La miré inquisitivamente.

“Estoy seguro de que debe ser así, pues lo he oído decir en todas partes. ¿Y es Pemberley más grande que Rosings?”

Cuando no respondí, ella volvió a hacer la pregunta.

“Lo es” dije.

“¿Y cuanto vale la chimenea? Mr Collins estaba contando que la chimenea en Rosings había costado ochocientas libras. Supongo que la chimenea en Pemberley debió costar alrededor de mil libras. Mi hermana y yo hablamos sobre ello el otro día.”

“Téngalo por seguro” dije. “debió de haber sido más de mil libras”

“Es muy seguro que costó más de doce mil libras” respondió. “Es algo muy bueno que Lizzy no se casará con Mr Collins, después de todo, aunque mi hermana estaba muy disgustada con ella en su tiempo, ¿pero que es Mr Collins enfrente a Mr Darcy? Incluso Lady Lucas concuerda que él no es nada. Diez mil libras por año. Los vestidos, los carruajes que ella tendrá.”

Soporté sus comentarios lo mejor que pude, y esperé con ansias el día en el que tendría a Elizabeth conmigo en Pemberley, libre de todas sus relaciones.

Martes 28 de Octubre

No sabía que podía sentirme tan nervioso, pero esta mañana me sentí casi tan nervioso como el día en que le pedí a Elizabeth que se casara conmigo. Bingley y yo nos dirigimos a la iglesia juntos. Creo que él estaba aun más ansioso que yo cuando fuimos y tomamos nuestros lugares en el frente.
Los invitados comenzaron a llegar. Mr Collins  fue el primero. Su esposo no estaba con el, pues ella era la dama de Elizabeth. Mrs Philips lo siguió. Los Lucas llegaron, después una cantidad de conocidos de Elizabeth. Por mi parte, de familiares son estaban el Coronel Fitzwilliam y mi hermana Georgiana. Lady Catherine y Anne no asistieron. No lo esperaba, y estaba aliviado de que mi tía decidiera permanecer alejada, pero me hubiera gustado el ver a Anne, y sospecho que a ella le hubiera gustado verme seguramente casado con Elizabeth.
La iglesia estaba llena. Los invitados tomaron sus asientos. Bingley y yo intercambiamos miradas. Miramos hacia la puesta. Nos volvimos a voltear a ver. Mire mi reloj. Bingley miró el suyo. El sonrió nerviosamente. Yo sonreí tranquilizadoramente. El asintió. Junte mis manos. Y entonces escuchamos un suspiro y, volteando alrededor, contemplé a Elizabeth. Estaba caminando hacia el altar en el brazo de su padre, con Jane en el otro brazo. Pero no tenía ojos para Jane. Tenía solo ojos para Elizabeth. Ella se veía radiante. Sentí mis nervios y angustias dejarme mientras ella se me unía, tomando su lugar junto a mí, como Jane tomaba su lugar junto a Bingley.
El servicio fue sencillo pero me conmovió profundamente. Al intercambiar los votos Elizabeth y yo, pensé que no podía existir un hombre más feliz en toda Inglaterra.
Partimos de la iglesia, y mientras miraba a Elizabeth, sabía que ella era ahora Mrs Darcy.
“¡Mrs Darcy!” dijo su madre, repitiendo mis pensamientos. “Que bien suena. ¡Y Mrs Bingley! ¡Oh! Si pudiera ver a mis otras dos hijas tan bien casadas, no tendría nada más que pedir.”
Regresamos a Longbourn para el desayuno de la boda, y después Elizabeth y yo nos dirigimos a dar un paseo por Lake District. Jane y Bingley fueron con nosotros. Nos detuvimos en la noche en una pequeña posada y estoy haciendo lo mejor con esta oportunidad de escribir en mi diario, pues no tendré tiempo después. Estoy ansioso de que llegué la tarde. Después de la cena, nuestro verdadero matrimonio comenzará.
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Yanci
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Fecha de inscripción : 28/07/2013
Edad : 29

MensajeTema: Yanci   28/7/2013, 4:14 pm

lol! Hola, soy nueva, y me encanta su blog, cuando supe del diario de Darcy intente conseguirlo en español pero no pude y entonces encontré este blog, y me encanto, por cierto ese es el final de la historia o todavía falta por traducir.
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xverox
Visitante
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Fecha de inscripción : 12/05/2011

MensajeTema: Gracias    9/8/2013, 3:53 am

Querida, te he extranado mucho, me alegro de que todo este bien.
Muchas gracias por la continuación del diario, se pone cada vez mejor.
Es increible que interesante es ver la HISTORIA desde ese punto.
Gracias otra vez y Bienvenida de nuevo al Foro.

flower
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togoria
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Fecha de inscripción : 13/01/2014

MensajeTema: Por fin lo encuentro.   13/1/2014, 1:35 pm

uchisimas gracias a las traductoras de este libro, el cual llevaba esprando 3 años a su traduccion. Un beso
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Nohemi
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Fecha de inscripción : 26/10/2014

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    26/10/2014, 3:34 pm

Hola !!! Que hermoso que existan personas como tu Maryll100 , gracias por tomarte él tiempo de hacer esta gran traducción.
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    

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"Mr. Darcy's diary" traducido
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