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 "Mr. Darcy's diary" traducido

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AutorMensaje
Emma W.
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Fecha de inscripción : 11/03/2013

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    24/5/2013, 5:07 pm

Brennda escribió:
Cuando sale el próximo? Amo su trabajo Very Happy
Muy ansiosa Shocked
Hola Brennda,
Sí, seguimos esperando la próxima parte, aunque ya leí esa novela la sigo leyendo cuando la suben aquí en español (; Esperamos que maryll100 pronto se apiade de nosotr@s y nos compartan la próxima parte...

Sinceramente,
Alice Fordham.
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Maryll100
Novato
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Fecha de inscripción : 23/09/2011

MensajeTema: apareci!!!   12/7/2013, 6:02 pm

Hola gente linda!!!!
Espero no se enojen conmigo, y si se enojaron, me perdonen! Les cuento la verdad, hacía un tiempo que no venía por aquí, y se debió a que me quedé sin trabajo, mi vida se super complicó, y después cambió en todos sus aspectos. Tengo trabajo nuevo... y vivo en Brasil ahora! estoy tratando de acostumbrarme al nuevo idioma y al "nuevo todo".
También por alguna razón que desconozco, dejé de recibir los comentarios del foro en el mail, quizás porque hotmail no anduvo bien. Asique la pura verdad es que pensé que no escribían más... perdonnnnn!!!
Romantic Darcy!! Muchas gracias por tu colaboración!! Has mantenido a las chicas con la historia, de verdad te lo agradezco!
Ahora les comento algo. La parte que tengo traducida (lo poco que pude seguir) es Agosto y Septiembre... o sea los meses que Romantic Darcy colaboró =). Encontré una página de alguien que tuvo la misma idea, y si bien su estilo de traducir no es exactamente el mío y en algunas cosas no coincido, la traducción está completa! Mi idea, la verdad, es terminar de hacer la mía, asi alguna vez subo el libro traducido completo =).
Pero por el momento voy a ir copiando esa traducción aquí. Es decir, todo el mérito de aquí en mas es de: Malinalli Quiroz Cabrera, su blog: http://bookmaniack.blogspot.com.br/2012_09_01_archive.html (desde donde comienzo a copiar).

Va la segunda parte de Septiembre! Nos leemos pronto, besos!


Sábado 20 de Septiembre

Mr Bennet no nos visito nuevamente ayer, y esta mañana Bingley decidió ir a visitar Longbourn.
“Ven conmigo Darcy,” dijo.
Convenciéndome de que iría con él solo para ver si Miss Bennet aun tenía algún interés en él, acepté, pero mi verdadero motivo era ver a Elizabeth. Estaba ansioso por verla como Bingley lo estaba por ver a su hermana, estaba tan nervioso como él.
Partimos. Bingley estaba callado, y yo también, perdido en mis pensamientos, preguntándome como sería recibido. Si Elizabeth me culpaba por ser la causa de la ruina de Lydia no podía culparla, y sobre todo porque ella no sabía que había ayudado para resolver el problema.
Había estado especialmente preocupado porque no lo supiera. No quería su gratitud. Si había desarrollado algún sentimiento afectuoso hacia mí, quería que fueran por amor, y nada más.
Llegamos. Los sirvientes nos llevaron adentro. Inmediatamente vi a Elizabeth bajas su mirada, avergonzada, y se ocupo de su labor de aguja. ¿Qué significaba eso? Ojala lo supiera. ¿Significaba que estaba consciente de la rareza de la situación, o no podía soportar mirarme?
“¡Oh, Mr Bingley!” exclamó Mrs Bennet, levantándose con una sonrisa. “Qué placer es verlo de nuevo en Longbourn. Como lo hemos extrañado. ¡Nos dejo muy apresuradamente el año pasado que no tuvo tiempo de decirnos adiós! ¿Espero que no este pensando en dejarnos otra vez tan rápido?”
“No, espero que no.” dijo Bingley, mirando a Miss Bennet.
La observé sonreír, y bajar su mirada. Ella, al menos, era fácil de leer, y estaba claro que las esperanzas de Bingley no serían decepcionadas.
“Y Mr. Darcy,” dijo Mrs Bennet con un tono malhumorado, volteando hacia mí.  
No le preste atención a su humor, y me fue difícil creer que hace algunos meses lo había pensado suficiente razón para no proponérmele a Elizabeth. ¿Que importaba si  su madre era tonta y vulgar? No quería casarme con Mrs Bennet.
No pude tomar asiento al lado de Elizabeth, sus hermanas menores tomaron ese lugar, pero le pregunté cómo estaban su tía y tío. Respondió cortésmente, pero entonces volvió su atención a su labor.
Por fuera estaba calmado. Por dentro, era todo lo contrario, pero no podía hacer nada. No estaba tan cerca de Elizabeth como para continuar la conversación sin parecer algo particular, y que le diría, bajo la mirada de su madre, ¿de lo que quería decir?
Para distraer mis pensamiento, mire a Miss Bennet y me pregunté cómo no había visto su parcialidad hacia Bingley el año pasado. Los sentimientos que ella sentía por él estaban en cada movimiento, cada expresión, cada mirada y cada sonrisa. ¿Me había cegado, esperando casar a Bingley con Georgiana? No lo había pensado entonces, pero ahora me daba cuenta que lo había hecho.
Miré otra vez a Elizabeth, deseando poder leer sus pensamientos.
Después de un rato, ella dijo: “Miss Darcy se encuentra bien, ¿espero?”
“Si, gracias.” respondí, complacido de escuchar el sonido de su voz.
No hubo oportunidad para nada más. Su madre empezó a hablar de la boda de Lydia. Elizabeth no volteaba. ¿Sabía que yo estaba involucrado? No, estoy seguro que no lo sabía. Los Gardiners me habían jurado secrecía, y sabía que no me traicionarían. Su confusión provenía del mismo tema, conociendo mi relación con Wickham.
“Es algo maravilloso, el tener a una hija bien casada,” dijo Mrs Bennet, un comentario que me hubiera disgustado algunos meses antes, pero que ahora no tenían ningún efecto. No me importaba Mrs Bennet. Dejadla ser la mujer más tonta en la cristiandad si ella lo deseaba. Eso no me prevendría de casarme con Elizabeth, si ella me aceptaba.
Mrs Bennet continuo hablando sobre Wickham, diciendo que había entrado en el ejercito, y agregando: “¡Gracias al cielo! Él tiene algunos amigos, aunque no tantos como mereciese.”
El rostro de Elizabeth se puso completamente rojo, y sus ojos brillaban con mortificación. ¡Como deseaba ayudarla! Mientras pensaba como hacerlo si color natural volvió.
Después levantó si cabeza y habló.
“¿Piensa quedarse en el campo, Mr Bingley?” ella preguntó.
Deseé ser Bingley en ese momento, para ser al que le hablará. ¿Por qué favorecía a mi amigo? ¿Por qué no me miraba? ¿Acaso no lo deseaba? Estaba destrosado.
Al fin, la visita llegó a su término. Me hubiera quedado todo el día si pudiera, pero era imposible.  
“Me encantaría que viniera a cenar con nosotros el Martes,Mr Bingley” dijo Mrs Bennet mientras nos levantábamos. Volvió sus ojos fríos hacia mí, añadiendo despectivamente: “Y usted también, Mr Darcy.”
¿Y qué me importaban sus malos modales? Vería a Elizabeth otra vez.
La próxima reunión me dirá si acaso ella siente algo por mí, si ella pueda perdonar mis horribles errores que he cometido hacia su familia, y si acaso puede amarme.
Me encontraré en tormento hasta entonces.


Domingo 21 de Septiembre

“Creo que Miss Bennet se veía muy bien la noche pasada,” me dijo Bingley esta mañana.
“Si, así fue.”
“Creo que se veía muy bien” dijo un poco después.
“Si, así fue.”
“Y de buen humos. Ha disfrutado el verano, supongo,” dijo nostálgicamente.
“Era de esperarse. ¿No hubieras deseado que fuera infeliz?”
“Por supuesto que no,” respondió rápidamente.
“Pienso que no se veía tan radiante cuando entramos” le dije.
“¿No?” pregunto esperanzado.
“No. Pero su semblante floreció cuando te vio.”
Bingley sonrió. “Mrs Bennet es una maravillosa mujer. En verdad encantadora. Y tan educada. No esperaba que me invitara a cenar tan pronto. Es una atención que no merezco. ”
Cualquiera que puede pensar que Mrs Bennet es una mujer maravillosa  esta mas que cegado por el amor. ¡Está enamorado! Me alegro por Bingley, y solo espero que mi propia fortuna pueda ser tan buena.


Martes 23 de Septiembre

Bingley estaba preparado para ir a Longbourn media hora antes de nuestra cita.
“No podemos ir tan pronto” le dije, aunque yo estaba tan ansioso como él de partir.
“Algo podría retrasarnos en el camino” dijo.
“No en un viaje tan corto” respondí.
“Jennings no querrá hacer a los caballos correr tan rápido.”
“Llegaremos a Loungbourn muy pronto, incluso si caminan todo el camino.”
“Puede que haya una rama en el camino”
“Podemos manejar alrededor de ella”
“O el carruaje puede perder una llanta.”
“No podemos irnos hasta que pase media hora,” dije, sentando con un libro en mano.
Deseaba sentirme tan calmado como aparentaba. Estaba tan ansioso como Bingley por irme, y aun así me sentía renuente a ir. El tenía la certeza, y la felicidad que esta le daba de que sus sentimientos eran correspondidos. Yo no tenía tal seguridad. ¡Ver a Elizabeth nuevamente! Apenas y me atrevía a pensar en ello. Si ella sonreía, ¡qué alegría! Si evitaba mi mirada, que miseria.
Bingley caminó hacia la ventana.
“Deberías hacer como yo, y escoger un libro,” dije.
Caminó hacia mí y tomó el libro de mis manos, después lo volteo antes de devolvérmelo.
“Lo leerás mejor si está del lado correcto.” me dijo.
Me miro con curiosidad pero no le aclaré la razón de mi distracción. En lugar de eso, mantuve mis ojos en el libro, pero no veía nada. Por fin el tiempo acordado llego, y nos dirigimos a Longbourn. Todo el camino nos mantuvimos ambos en silencio. Llegamos. Entramos. Mrs Bennet saludo a Bingley con un exceso de civilidad, y me dio una fría reverencia. Nos dirigimos al comedor. Miss Bennet voltio el momento en que entramos y Bingley tomo su lugar junto a ella. ¡Afortunado Bingley! Yo no tuve tal fortuna. Estaba tan lejos de Elizabeth como era posible. Aun peor, estaba sentado al lado de su madre.
Mrs Bennet se había esforzado mucho para arreglar esta cena, y no era difícil el adivinar porque. Sus atención constante hacia su hija mayor y Bingley mostraban en qué dirección sus pensamientos se estaban dirigiendo. La sopa estaba buena, y fue seguida por perdices y venado.    
“¿Esperó que encuentre la codorniz bien cocida?” Mrs Bennet me preguntó.
“Remarcablemente,” respondí, haciendo un esfuerzo por ser agradable.
“Y el venado. ¿Ha visto alguna vez una pierna más gorda?”  
“No”
“Probara algo del gravy, ¿espero?” me presiono.
No tenía mucho apetito, y decline su oferta.
“Supongo que usted está por encima de un simple gravy,” dijo. “Estará acostumbrado a una variedad de salsas en Londres.”
“Lo estoy” respondí.
“Ha cenado con el Príncipe de Wlales, ¿supongo?”
“He tenido el honor”
“Algunas personas piensan que ese tipo de glotonería es refinada, pero confieso que siempre la he clasificado como vulgar. Nosotros no tenemos veinte salsas con cada platillo. No somos tan despilfarradores en el campo.”
Volvió su atención hacia Bingley, y yo me dedique a comer mi comida. Mire a Elizabeth, deseoso de una mirada en mi dirección, pero no voltio hacia mí.
Las damas se retiraron. Los caballeros nos sentamos en el pórtico. No preste atención a la conversación. Las injusticias de los franceses no me interesaban. Las tonterías del Príncipe de Wales no podían mantener mi atención. Mire al reloj, y después al resto de los caballeros. ¿A caso nunca dejarían de hablar?
Nos reunimos con las damas y me dirigí hacia Elizabeth, pero no había lugar alguno cerca de ella. Los reunidos para la cena eran muchos, y mientras ella servía el café, no pude acercarme a ella. Lo intente sin embargo, pero una joven que será por siempre un estorbo en mis ojos se acerco a ella y la comprometió en una conversación.
¿A caso estaba Elizabeth molesta por esto? Pensé que así era, y el pensarlo me dio esperanzas. Me aleje, pero tan pronto como termine mi café, el cual quemo mi boca por la rapidez con la que lo tome, lleve mi taza hacia ella para que me volviera a servir.
“¿Esta su hermana todavía en Pemberley?” preguntó.
Parecía tranquila, distanciada.
“Si, ella permanecerá ahí hasta Navidad,” respondí.
Pregunto por los amigos de Georgiana, y no dijo nada más. No sabía si hablar o permanecer en silencio. Quería hablar, pero tenía tanto por decir que no sabía por dónde empezar, y reflexionando me di cuenta que nada de eso podría ser dicho en una habitación ten engentada.  
Mi silencio llamó la atención de una de las damas y estuve obligado a retirarme, maldiciéndome por no haber aprovechado mi oportunidad.
Las cosas del te fueron removidas y las mesas de cartas acomodadas. ¡Esta era mi oportunidad! Pero Mrs Bennet pidió mi presencia en la mesa de whist, y no podía negarme sin ofenderla. Casi lo hice. Por poco y decía: “Preferiría hablar con su hija.”
¿Qué hubiera respondido? ¿Ella me hubiera dicho que no tenía ninguna intención de infligir tan desagradable hombre a Elizabeth, o hubiera estado sorprendida, y hubiera callado dichosamente?  Estuve tentado a tratar, pero no podía avergonzar a Elizabeth.
No podía mantener mi atención en el juego, perdí repetidamente. Esperaba una oportunidad para hablar con Elizabeth antes de irme, pero no pude encontrar ninguna, y regresé a Netherfield con un humor sombrío.
Bingley, por el contrario, estaba rebosante de felicidad. He decidido que, mañana, tengo que decirle que Miss Bennet estaba en la ciudad, y que lo mantuve lejos de ella. No estará complacido con la noticia, pero el engaño ha durado ya demasiado.


Miércoles 24 de Septiembre

“¿No es Miss Benneth la más hermosa joven que jamás hayas visto?”  Bingley me preguntó esta tarde mientras jugábamos billar.
“Lo es.”
“Creo que tal vez haya esperanzas” dijo.
“Estoy seguro que las hay.” dude, pero tenía que hablar. “Bingley, hay algo que tengo que decirte.”
“¿Oh?”
“Te he hecho un gran perjuicio. La primavera pasada, Miss Bennet estuvo en la ciudad”
“¡Pero no la vi!” dijo sorprendido.
“No. Lo sé. Debí habértelo dicho, pero pensé que la habías olvidado. No, permíteme ser honesto, esperaba que la hubieras olvidado, o que la olvidaras, si no la volvías a ver otra vez. ”
“¡Darcy!” Sonó herido.
“Lo siento. No tenía ningún derecho de meterme en tus asuntos. Fue impertinente de mi parte.”
“¿Así que ella me siguió a Londres?” dijo, olvidando mi engaño por la alegría que le causaba el pensar que ella lo había seguido.
“Ella fue para quedarse con su tía y tío, pero trató de verte. Le escribió a Caroline.”
“¡Caroline! ¿Ella también lo sabía?”
“Si. Me avergüenza decir que Caroline corto toda relación con Miss Bennet, y que yo la animé.”
“¡Darcy!”
Estaba enfadado.
“Me porte de la peor manera, y ruego tu perdón.”
“Si ella acepta ser mi esposa, lo tendrás. Pero tal vez en el futuro consideraras que puedo manejar mis propios asuntos.”
“Lo hare, y mejor de lo que manejo los míos”
Me miró inquisitivamente.
No dije nada más. No puedo hablar de mi amor por Elizabeth hasta que sepa que es reciproco. Si es que lo es.


Jueves 25 de Septiembre

Me he visto obligado a regresar a la ciudad. Que tanto permanezca allá dependerá de las circunstancias.


Martes 30 de Septiembre

Recibí una carta de Bingley esta mañana, evidentemente escrita precipitadamente. Estaba manchada y tan mal escrita que era casi ilegible. Pero por fin pude descifrarla.

Mi querido Darcy,
¡Felicitame! ¡Jane y yo nos casaremos! ¡Ella es el más dulce y adorable ángel! No puedo creer que haya sido tan afortunado como para ganarla. Su madre está emocionada. Su padre complacido. Elizabeth está encantada. No tengo tiempo para más. Caroline me pide que te mande sus saludos. Ella esta ya planeando su vestido como la dama de honor, y espera verte en la boda.
Charles Bingley
P.S. Olvide preguntarte. ¿Estarás conmigo?
C.B.


Le escribí, enviándole mis mas afectuosos felicitaciones y diciéndole que por supuesto estaría con él. Me vi tentado a regresar a Netherfield y darle mis mejores deseos personalmente, pero Georgiana se siente mal y planeo quedarme en la ciudad hasta que se sienta mejor.
Mientras estoy sentado junto a ella, no puedo evitar pensar en Elizabeth. Las dos serían amigas si Elizabeth consiente en ser mi esposa. Es de todas maneras una conclusión de todo lo que ha pasado tan esperada, y aun así estoy inseguro. No he visto ninguna señal en las palabras o en las maneras de Elizabeth que me hagan pensar que mis sentimientos son regresados. Y aun así no vi nada que me hiciera pensar que ella esta irrevocablemente en contra mía. Tengo miedo de regresar a Longbourn. Mientras estoy con Georgiana, sigo teniendo esperanzas, pero una vez que regrese a Longburn pueden hacerse trizas para siempre.
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Maryll100
Novato
Novato


Fecha de inscripción : 23/09/2011

MensajeTema: octubre... del 2do año   12/7/2013, 6:18 pm

Hola de nuevo... les copio también octubre, la segunda declaracion!
Queda muuuuy poco!! Que lo disfruten!

Martes 2 de Octubre

El coronel Fitzwilliam nos visitó hoy para ver cómo estaba Georgiana. Ella está muy recuperada, y pronto seré capaz de regresar a Netherfield.
“¿Tengo entendido que has ido recientemente a Netherfield?” él dijo.
Estábamos comiendo en el comedor. Georgiana, todavía indispuesta por su enfermedad, prefirió la cena en su cuarto.
“Si.” Le conté sobre el compromiso de Bingley.
“¿Y te molesta?”
“No. Estoy muy feliz por él. Estoy feliz por ambos.”
“¿Acaso Miss Elizabeth Bennet te habló sobre tu carta? ¿Ha aceptado que tu no fuiste la causa de la ruina de Wickham?” preguntó vacilante.
“Ella no ha dicho nada, pero creo que lo ha aceptado.”
“¿Y eso ha endulzado sus sentimientos hacia ti?”
No supe cómo responder.
“Estos asuntos son dolorosos mientras duran, pero no deben de permitirse durar para siempre.” Dijo. “Es tiempo de que vuelvas tu mirada al futuro nuevamente, Darcy. Debes de casarte. Sería bueno para Georgiana el tener a un mujer en la casa” Tomó un bocado de rodaballo, y dijo. “Anne ha estado esperando tu proposición por varios años.”
“¿Anne?” pregunté sorprendido.
“Vamos Darcy, sabes cómo Lady Catherine ha tomado su matrimonio como algo decidido desde que su cuna. Estaba sorprendido cuando le ofreciste tu mano a Elizabeth, pero como no era de mi incumbencia. Mantuve la calma. Ahora que te ha rechazado, creo que deberías formalizar tu compromiso con Anne.”
“No tengo ninguna intención de casarme con Anne.” Dije.
“Pero Lady Cartherine lo espera. Ella y tu madre los prometieron a ella y a ti en sus cunas.”
“¿Ella no piensa en serio en eso? La he escuchado decirlo muchas veces, pero lo tomaba como una vana fantasía, tal como: Cuando eras un bebe, mi hermana y yo decidimos que irías al ejercito, o cuando eras niño, yo decidí que te adentraría a la política.”
“Te lo aseguró, ella lo dice en serio”
“¿Y Anne?” pregunté.
“Si. Ella también lo espera. Es por eso que nunca se ha casado.”
“Yo pensaba que era porque aún era joven…”
“Ella tiene veintiocho, como tú. Has olvidado que estuvieron en sus cunas juntos, y que los tres jugábamos juntos cuando éramos niños?”
Lo había olvidado. Ella solía perseguirnos a mi primo y a mí. No, no perseguirnos. Ella podía correr igual de rápido que yo. Mi primo, siendo cinco años más grande que yo, podía superarnos a los dos.
“¿Recuerdas como solía retarnos a subir a la cima del roble?” él preguntó. “Ella no debía subirlo. En su intento rompió su vestido, y fue confinada al vivero con pan y leche por una semana.”
“Lo recuerdo. También recuerdo como le llevaste una sándwich frio de res y una rebanada de pay, envueltos en un pañuelo. Pensé que seguramente caerías al subir por el techo a su ventana. ¿Acaso alguna vez fuiste atrapado robando de la cocina?”
“No. Mrs Heaney siempre culpaba al perro.”
“¡Pobre Ceasar! Habia olvidado las hazañas de Anne. Era mucho más vivaz como niña, cuando su salud era buena.” Comenté.
“Y cuando tenía a Sir Lewis para defenderla. Él se entero de las ordenes de Lady Catherine de tenerla confinada al vivero, y fue el mismo a darle medio soberano.”
“¿En verdad?” dije con una sonrisa.
Podía imaginarlo. Sir Lewis había querido siempre mucho a Anne, y ella también había querido mucho a su padre. Había sido un golpe muy fuerte para ella su muerte,
“Siempre me he preguntado….” Empezó mi primo.
“¿Si?”
“Has notado que su toz es siempre peor cuando su madre está cerca.”
“No.”
“Y no solo su toz, también su timidez. Ella es mucho más vivaz cuando está conmigo.”
“Ella nunca muestra mucho espíritu cuando está conmigo.”
“Pero es que te tiene cierto pavor.”
“¿A mí?”
“Eres todo un personaje, Darcy, particularmente cuando estas fuera de quicio. Deja que el clima sea malo, y el aburrimiento te vuelve un ogro.”
“Estaba a punto de decirle que estaba diciendo tonterías, cuando recordé que Bingley me había dicho algo similar.”
“Lamento esto. Pero Anne no necesita sufrir más. Visitaré Rosings y le diré que un matrimonio entre nosotros dos está fuera de toda posibilidad”
“No hay necesidad. Lady Catherine esta en Londres, y Anne esta con ella. Las vi a ambas esta tarde, antes de venir aquí. Lady Catherine desea visitarte antes de regresar a Rosings.”
Terminamos nuestra comida, y después de sentarse conmigo una hora, el Coronel Fitzwilliam se fue. Se quedará en Londres por las próximas dos semanas, y me ha prometido visitar a Georgiana todos los días para asegurarse que este bien y feliz.



Sábado 4 de Octubre.

Lady Catherine vino esta mañana, trayendo a Anne con ella. Estaba a punto de preguntar por su salud, cuando mi tía empezó su discurso sin más preámbulo.
“Debes de poner un fin a estos sinsentidos de una vez, Darcy” dijo, tan pronto como se había sentado.
No sabía de que estaba hablando, pero antes de que pudiera decir algo, prosiguió:
“He escuchado de Mr Collins que estabas a punto de proponerle matrimonio a Miss Elizabeth Bennet. Siéntate Anne.”
Anne prontamente se sentó.
“Sabiendo que tal reporte debía de ser una grotesca falsedad, visité Longbourn en orden de hacer que Miss Elizabeth Bennet lo negarla. ¡La audacia de esa muchacha! ¡Qué perversidad! ¿Aunque, que más podrías esperar con una madre como esa, y un tío en Cheapside? Se negó a darme la negativa de tal reporte, aunque yo sabía que era falso. Nunca he conocido a una chica mas insolente en toda mi vida. Se burló de mi en la manera más vulgar. Cuando le dije que debía contradecir el reporte, me replico que, si había declarada que era imposible, entonces no había necesidad de contradicción. Eres un hombre muy orgulloso como para ser influenciado, cualesquiera sean las artes que ella utilizó. ¡El aliarte con tal familia! Y mediante ellos, el relacionarte con Gearge Wickham, el hijo del mayordomo de tu padre. Él, ¡nombrarte su hermano!  No debe siquiera pensarse. Que pusiera un fina sus artimañas, le dije que estabas comprometido con Anne, y ¿sabes lo que me dijo? ”
“No.” Respondí, no sabiendo que  esperar del discurso de Elizabeth, esperanzado – por primera vez tenía una razón de tener esperanzas – de que no estuviera firmemente en contra mía.
“Que si era así, ¡no hubieras podido hacerle ninguna oferta a ella! Ha perdido cualquier sentido de propiedad. Honor, decoro y modestia, todos prohíben tal alianza! Y aun así ella no podía decirme que el rumor era falso. No tomaba en cuenta de ninguna forma la desgracia que traería al honor de nuestro apellido, o la contaminación que infringiría a la sombra de Pemberley! Cuando pienso en una chica tan ignorante en Pemberley! Pero claro que es imposible. Tú y Anne están hechos el uno para el otro. Descienden de la misma línea noble. Sus fortunas son esplendidas. Y aun así esta chica presuntuosa, sin familia, conexiones o fortuna, no podía asegurarme que nunca se casaría contigo.”
Mis esperanzas se dispararon. ¡No estaba totalmente en contra mía! Si hubiera sido así, se lo hubiera dicho a mi tía. Entonces había aun una oportunidad para mí.
“¿Bueno?” Demando Lady Catherine.
“Mama -” empezó Anne tímidamente.
“Guarda silencio, Anne.” Comandó mi tía. “Dime, Darcy”
“¿Si?” pregunté.
“¿Me asegurarás que tu nunca le pedirás a esta mujer el ser tu esposa?”
“No tía, no lo haré.”
Me miró furiosa.
¿Entonces están comprometidos?
“No tía, no lo estamos.”
“Ah, eso pensé. No podías estar tan perdido en lo que es correcto y propio, y a cualquier sentido común.”
“Pero si ella me acepta, deseo hacerla mi esposa.”
Su silencio fue horrible, y fue seguido por un torrente de palabras.
“Ni siquiera pienses que será bienvenido a Rosings si te casas con esa pretensiosa mujer. No traerás tal vergüenza  y degradación a mi propia casa, aun si eres capaz de traerla en tu propia persona. Tu santa madre estaría perpleja al descubrir que esa mujer es su sucesora en Pemberley.”
“Mi madre estará orgullosa de que haya elegido tan bien.”
“Debes de tener una fiebre. Es la única explicación,” dijo. “Si te casas con esa muchacha serás desterrado de tu familia y amigos.

Ellos no te visitarán, ni te invitaran a visitarlos en respuesta. Serás condenado al ostracismo, marginado.  Te daré una semana para que vuelvas a tus cabales. Si no escucho de ti de ahora a entonces, diciendo que has estado totalmente equivocado en este prepostero plan, y si no me ruegas por mi indulgencia, entonces ya no serás tía vuestra.”

Le di una fría reverencia y ella salió de la habitación.
Ana se rezagó.
“Lo siento” le dije a ella. “Nunca supe que tomabas nuestro matrimonio como algo asentado hasta que mi primo me hablo de ello, pues si no me hubiera asegurado de que supieras que no me veo como prometido tuyo.
“No hay ninguna necesidad de que te disculpes. No quería casarme contigo” dijo.
Ella sonrió, y fue tomado por sorpresa. No había ninguna timidez en su sonrisa, y mientras caminaba hacia mí, ella se veía confiada y segura.
“¿Soy acaso tan terrible?”  Pregunté.
“No, eso no. Como una amiga y una prima te quiero en verdad y me gustas – siempre y  cuando el clima sea bueno, y no te veas forzado a quedarte en casa – pero no te amo, y la idea de casarme contigo me hacia miserable. Me alegra que vayas a casarte con Elizabeth. Ella está enamorada de ti. Ella te sacará de tu rigidez, y seremos todos amigos.”
“¿Ella está enamorada de mi? Me gustaría poder estar tan seguro”
“Una mujer enamorada reconoces a otra” dijo.
Volvió a sonreír y después siguió a Lady Catherine fuera de la habitación.  




Lunes 6 de Octubre

Estoy nuevamente en Netherfield. Llegué aquí con más esperanzas de las que haya sentido jamás, pero aún así no me atrevo a tomar el amor de Elizabeth como algo asegurado. Bingley y yo dejamos Netherfield tempra y llegamos pronto a Longbourn. Miss Bennet estaba llena de sonrojos y nunca había lucido más favorecida. Elizabeth era más difícil de entender. Ella, también, se sonrojó. ¡Ojalá supiera la causa!
Bingley sugirió una caminata.
“Iré por mi boneta”  dijo Kitty. “He estado esperando ver a María. Podemos caminar hacia con los Lucas”
Mrs Bennet frunció el entrecejo para mostrarle su desaprobación, pero Kitty no lo notó.
“No soy una buena caminante, me temo,” dijo Mrs Bennet, volteando hacia Bingley con una sonrisa. “Deben disculparme. Pero Jane ama caminar. Jane, mi querida, ve por tu chaqueta. Ese hombre, supongo, ira también,” ella dijo, volteando hacia mí como si fuera un insecto desagradable.
Elizabeth se sonrojó. Ignoré el comentario lo mejor que pude, pensando que solo mi amor por Elizabeth podría inducirme a volver a poner un pie en esa casa nuevamente.
Bingley parecía desvalido.
“Lizzy, corre y trae tu abrigo también. Debes de hacerle compañía a Mr Darcy. Estoy segura de que el no estará interesada en nada que Jane diga.”
“Estoy muy ocupada como para caminar,” dijo Mary, levantando su cabeza de su libro. “He frecuentemente observado que aquellos que  son mejores caminantes son esos que carecen de la capacidad intelectual de instruirse en los asuntos serio de la vida.”
“¡Oh, Mary!” dijo Mrs Bennet impacientemente,
Mary regresó a su libro.
Elizabeth y su hermana regresaron, y habiéndose puesto sus abrigos nos fuimos. Bingley y su amada pronto se rezagaron. Kitty, sabía, nos dejaría pronto para visitar a su amiga. ¿A caso Elizabeth también iría? Esperaba que no. Si ella se quedaba conmigo, entonces sería capaz de hablar con ella. Y hablar con ella debía.
Llegamos al retorno hacia la casa de los Lucas.
 “Puedes seguir tu sola,” dijo Elizabeth, “no tengo nada que decirle a Maria.”
Kitty corrió había la vereda, dejándonos a Elizabeth y a mi solos.
Voltee hacia ella.
Elizabeth, estaba a punto de decir, cuando ella me detuvo al hablar ella.
“Mr Darcy, soy una criatura muy egoísta que no me preocupo más que de mis propios sentimientos, sin pensar que quizá lastimaría los suyos”
Sentí como me ponía helado. Todas mis esperanzas parecían ahora como mera vanidad. Ella iba a herir mis sentimientos. Había estado equivocado al ver en su negativa de negar el reporte de nuestro compromiso. No había significado nada, excepto que ella no se dignaría a negar un tonto reporte para beneficio de mi tía.
Ella estaba obviamente encontrando difícil el continuar.
Ella me dirá que no vuelva nunca a Longbourn otra vez, pensé. No puede soportar verme. Su disgusto hacia mí es tanto que no puede superarlo. No he usado mis oportunidades. He visitado Longbourn con Bingley y no dicho nada, por que tenia tanto que decir. Aun así nada podía ser dicho en frente de otros. Y ahora es muy tarde. Pero no dejaré que sea muy tarde. Le hablaré y se lo diré, le guste a ella o no.
Pero entonces ella continuó, después de que todos estos pensamientos pasaran por mi cabeza.
“Pero ya no puedo pasar más tiempo sin darle a usted las gracias-”
¿Darme las gracias?  ¿No culparme, pero darme las gracias? No sabía que pensar.
“- por su bondad inigualable con mi podre hermana “
¿Bondad inigualable? ¡Entonces ella no me odia! La idea hizo que mis ánimos aumentarán,  pero cautelosamente, pues no sabía que hubiera podido oír del asunto, o que más iba ella a decir.
“Desde que lo supe, he estado muy ansiosa por demostrarle cuan agradecida me siento. Si el resto de mi familia lo supiera, no tendría solo mi gratitud por expresar”
Gratitud. No quería su gratitud. Gusto, si. Amor, si. Pero no gratitud.
“Siento muchísimo” dije  “que haya sido usted informada de una cosa que, mal interpretada, podía haberle causado alguna inquietud. No creía que Mrs Gardiner fuese tan poco reservada.”
“No debe de culpar a mi tía” respondió. “La indiscreción de Lydia fue lo primero que me descubrió su intervención en el asunto; y, como es natural, no descansé hasta que supe todos los detalles. Déjeme que le agradezca una y mil veces, en nombre de toda mi familia, el generoso interés que le llevó a tomarse tanta molestia y a sufrir tantas mortificaciones para dar con el paradero de los dos.”
Generoso interés. Pensaba bien de mí, pero ¿de qué forma? Era un suspenso agonizante.
“”Si quiere darme las gracias, hágalo sólo en su nombre.” Dije. Mi voz era baja y apasionada. No podía esconder mis sentimientos. “Les tengo un gran respeto, pero no pensé más que en usted.”
Paré de respirar. Había hablado. Había expresado mis sentimientos. Se los había ofrecido a ella, y solo podía esperar y ver si ella los lanzaría de vuelta en mi cara. Pero ella no dijo nada. ¿Poe que no hablaba? ¿Estaba sorprendida? ¿Horrorizada? ¿Feliz? La esperanza se avivo en mi pecho. ¿Tal vez se encontraba muda por la felicidad? Tenía que saberlo.
“Es usted demasiado generosa para burlarse de mí.” añadí “Si sus sentimientos son aún los mismos que en el pasado Abril, dígamelo de una vez. Mi cariño y mis deseos no han cambiado, pero con una sola palabra suya no volveré a insistir más.”
Parecieron años antes de que ella hablara.
“Mis sentimientos son tan diferentes…” comenzó.
Volví a respirar.
“… que me siento muy honrada de pensar que usted pueda aun amarme…”
Empecé a sonreís.
“… ahora recibo con placer y gratitud sus proposiciones.”
“La he amado por tanto tiempo” dije, mientras ella pasaba su mano por mi brazo y ya lo cubría con la mía. El reclamarla era un placer. “Pensé que era imposible. Traté de olvidarla, pero sin ningún resultado. Cuando la vi de nuevo en Pemberley estaba inundado de sorpresa, pero rápidamente bendije mi buena fortuna. Tenía una oportunidad para demostrarle que no era un malvado de espíritu como usted me pensaba. Tenía una oportunidad para demostrarle que podía ser un caballero. Cuando usted no me evitó, cuando aceptó mi invitación, me atreví a tener esperanzas, pero los problemas de su hermana la alejaron de mí y no la vi más. No podía dejar que las cosas quedarán así. Tenía que ayudar a su hermana, y lo hice sabiendo que al hacerlo estaría ayudándola a usted. Entonces, cuando ella estuvo debidamente casada, tenía que verla. Estaba igual de nervioso que Bingley cuando llegué a Longbourn. Era claro que su hermana era una mujer enamorada pero no podía decir nada de sus maneras o su cara. ¿Acaso me amaba? ¿Le gustaba? ¿Podía siquiera tolerarme? Pensé que si, después que no. Decía tan poco -”
“Lo cual no estaba en mi naturaleza” dijo con una amplia sonrisa.
“No.” Respondi, con una sonrisa. “No sabía si era porque estaba disgustado por verme o meramente apenada.”
“Estaba apenada,” ella dijo. “No sabía por qué había venido. Tenía miedo de mostrar demasiado. No quería exponerme al ridículo. No podía creer que un hombre de orgullo como el suyo pudiera ofrecer su mano cuando ya había sido rechazada.”
“Su mano no, pero su corazón sí. Usted es la única mujer con la que he querido casarme, y al aceptar mi mano me ha puesto en deuda con usted para siempre.”
“Se lo recordaré, cuando este enojado conmigo.” Dijo juguetonamente.
“No podría estar nunca enojado con usted”
“Piensa que no, pero cuando contamine las sombras de Pemberley, es posible que lo esté.”
Reí. “Ah, sí, mi tía se expreso enérgicamente con ambos.”
“Ella me dijo que nunca viviría en Pemberley” dijo Elizabeth.
“Debo de aborrecerla por ello, pero esto en deuda con ella. Es su visita la que me trajo con usted”
“¿Fue a verlo?”
“Lo hizo. En Londres. ”Ella estaba muy enojada. Me dijo que había ido a verle, y que le había exigido que contradijera el rumor de nuestro inminente matrimonio. Su negativa de satisfacer sus deseos la pusieron tristemente fuera de sí,  pero me permitió albergar esperanzas”
Hablé de mi carta. “¿Acaso,” dije. “la hizo pensar mejor de mí? ¿Dio, al leerla, crédito de su contenido?”
“Me hizo pensar mucho mejor de usted, y tan inmediatamente, que me sentí profundamente apenada de mi misma. La volví a leer otra vez, y otra vez, y al hacerlo, cada uno de mis prejuicios fueron desvaneciéndose.”
“Sabía que lo que estaba escribiendo podría causarle dolor, pero era necesario. Espero que haya destruido la carta.”
“La carta será quemada, si cree que es esencial para la preservación de mi aprecio; pero, como ambos tenemos razones para pensar que mis opiniones no son totalmente inalterable, no son, espero, tan fácilmente cambiantes”
“Cuando escribí esa letra, me creí a mi mismo en calma y serenidad, pero desde entonces estoy convencido que fue escrita esa carta en una terrible amargura de espíritu.”
“La carta, tal vez, comience con amargura, pero no termino así. El adieus es caridad en sí mismo. Pero no piense más en la carta. Los sentimientos de la persona que la escribió, y la persona que la recibió, son ahora inmensamente diferentes de lo fueron, así que cualquier circunstancia desagradable debe ser olvidada. Debe de aprender de mi filosofía. Piense solo en el pasado cuando el recuerdo le procuré placer.”
No podía hacerlo. No podía dejar el pasado ir sin contarle a ella sobre mis padres, buenas personas que me habían alentado a pensar buen de mi mismo y mezquinamente de los demás. Le dije que era el único hijo varón, e hijo único durante gran parte de mi vida, y como había aprendido a valorar solo a los de mi círculo familiar. `Por usted, fue propiamente humilde. Me presente con usted sin ninguna duda de mi aceptación. Usted me mostro lo insuficiente que eran todas mis pretensiones de complacer a una mujer digna de ser complacida.
Hablamos sobre Georgiana y de Lydia, y del día en el hotel cuando la carta de Jane llegó. Hablar de Jane naturalmente nos llevó a hablar sobre su compromiso.
“¿Debo de preguntar si estaba usted sorprendido?” preguntó Elizabeth.
“Para nada. Cuando me fui, presentí que pronto sucedería.”
“Eso quiere decir, que ya había dado su permiso, me atrevo a adivinar”
Para entonces ya habíamos llegado a la casa. No fue hasta que entramos que me di cuenta del tiempo que habíamos estado afuera.
“Mi querida Lizzy, ¿en donde pudiste haberte ido a caminar?” preguntó su hermana, mientras nos sentamos en la mesa.
Elizabeth se sonrojó, pero dijo: “Nos paseamos por ahí, sin poner atención de a dónde íbamos, y nos perdimos.”
“Ten seguro que me apena sobremanera,” dijo Mrs Bennet, susurrando lo suficientemente fuerte para que lo escuchara “Debe haber sido un gran suplicio para ti, tener que hablar con ese antipático hombre.”
Elizabeth estaba mortificada, pero atrape su mirada y sonreí. Su madre puede ser la mujer más espantosa que mi desgracia me haya hecho conocer, pero toleraría una docena de madres como ella por el bien de Elizabeth.
No podía hablar con ella como deseaba durante la tarde. Jane y Bingley se sentaron juntos, hablando del futuro, pero hasta que le pidiera a Mr Bennet la mano de Elizabeth, ella y yo no podríamos consentir en tales discusiones.
Era tiempo de que Bingley y yo regresáramos a Netherfield. Fue capaz de desahogar mis sentimientos un poco en el carruaje al dirigirnos a casa.
“Ya te he deseado felicidad,” dije. “Ahora tú debes hacer lo mismo.”
Bingley parecía sorprendido.
“Me casaré con Elizabeth.”
“¿Elizabeth?”
“Si. Me le propuse durante nuestra caminata. Ella ha aceptado casarse conmigo.”
“¡Estan son grandiosas noticias! Casi tanto como las mías. Ella es la esposa perfecta para ti. Es la única persona que he conocido jampas que puede enfrentarte. Nunca olvidaré la forma en que te burlo cuando se quedó con nosotros en Netherfield, cuando Jane estaba enferma. Estabas aburrido y en uno de tus augustos humores. Caroline estaba admirando todo lo que hacías y decías. Recuerdo haber pensado que sería una tragedia que te casarás con ella. Ella te convencería de que estabas por encima de todos en todos los aspectos. ¡No es que necesites mucho convencimiento sobre eso!”
Me reí.
“¿En verdad era tan arrogante?”
“Lo eras,” dijo Bingley. “¡Sabes que lo eras! Pero Elizabeth se asegurará de que no lo vuelvas a ser. ¿Cuándo planean casarse?”
“Tan pronto como sea posible. Elizabeth necesitará tiempo para comprar los vestidos de novia, y si desea hacer cualquier alteración a Pemberley antes de que llegué, entonces necesitare tiempo para hacerlo. De otra forma, me gustaría casarme ya.”
“¿Alteraciones a Pemberley? Debe de ser amor,” dijo Bingley. “Estoy seguro de que serán muy felices.”
“Estabamos hablando sobre ello, Elizabeth y yo. Hemos decidido que tu y Jane serán felices, pero que nosotros seremos aún más felices.”
“Oh no, en eso nunca acordaremos.”
El carruaje paró.
“¿Le dirás a Caroline, o se lo diré yo?” preguntó Bingley mientras entrabamos. Inmediatamente prosiguió: “Tal vez sea mejor que me permitas decírselo, o es posible que diga algo de lo que se arrepienta al escuchar las noticias.”
“Como desees.”
Al entrar a la casa, me retiré a la librería, para pensar en Elizabeth, y en el futuro.

Martes 7 de Octubre

Me encontré con Caroline en el desayuno, y estaba complacido por la forma en que ella se comportaba, educadamente.
“Me he enterado de que debo felicitarle,” comentó.
“Si, me voy a casar.”
“Estoy encantada” dijo ella. “Ya era tiempo de que tomarás a una esposa. ¡Quién hubiera pensada que cuando venimos a Netherfield el años pasado, ambos, usted y Charles encontrarían amor verdadero!”
Ignoré su tono chusco.
“Tal vez algún día sea usted tan afortunada como yo.”
“No creo que me vaya a casar nunca” declaró. “No tengo ningún deseo de dejar a nadie controlarme. ¿Cuándo será la boda?”
“Pronto.”
“Entonces debo de ver a mi modista. Dos bodas en tan poco tiempo requerirán de una planeación cuidadosa.”
“Oh, sí” dijo Louisa. “Debemos de tener algo nuevo.”
Después del desayuno, Bingley yo nos dirigimos a Longbourn.
“Caroline se porto muy educada,” le dije. “Creo que tomo bien las noticias.”
“No fue tan educada cuando se lo dije,” comentó Bingley. “pero le recordé que si no era cortés contigo se vería excluida de Pemberley.”
Llegamos. Mrs Bennet estaba llena de sonrisas mientras saludaba a Bingley, y llena de gestos al saludarme. ¿Cómo reaccionará cuando sepa que estoy por ser su yerno?
Bingley miró a Elizabeth cálidamente, así que estoy seguro que ella adivinaba que ya se lo había contado, cuando él dijo: “Mrs Bennet, ¿No tendrá otros caminos por aquí en los que Lizzy pueda perderse nuevamente?”
Mrs Bennet estaba lista para aceptar su sugerencia, ansiosa por permitirle un poco de privacidad con Jane. Ella sugirió que camináramos hacia el monte Oakham. Bingley, en un tono brillante, dijo que estaba seguro de que sería demasiado para Kitty, y Kitty concordó que prefería quedarse en casa. ¡Es un gran cambio el tener a Bingley ordenando mi vida por mí! Pero no podía quejarme, pues unos minutos después ya estaba fuera de la casa, libre de hablar con Elizabeth.
“Debo de pedir el consentimiento de su padre para nuestro matrimonio” comenté, mientras vagábamos por el monte.
“¿Y si él no lo da?” ella preguntó con una amplia sonrisa.
“Entonces tendré que llevármela sin su consentimiento,” dije. “¿Cree que me lo negará?” le pregunté más seriamente.
“No. No le temo a lo que él pueda decir. Por lo menos, no una vez que lo haya conocido mejor, aunque, al principio creo que estará sorprendido. Cuando la carta de Mr Collins llego…”
Se detuvo.
La miré inquisitivamente.
“Mr Collins le escribió, diciéndole que no debía casarme con usted, pues molestaría a Lady Catherine”
“¿Y qué fue lo que su padre respondió?”
“Está muy ocupado disfrutando la ridiculez del asunto como para responder aún.”
“Puedo ver que tendré una entrevista difícil con él. ¿Pensará que estoy bromeando cuando le pida por su mano?”
“No creo que se atreva a hacerlo.” Respondió.
Ella hablaba alegremente, pero podía notar que estaba preocupada.
“Me esforzaré por conocerlo” dije. “Él y yo nos entenderemos mejor, y me aseguraré de que no se arrepienta de haber dado su consentimiento.”
Seguimos caminando.
“Y además está mi madre.”
“¿Cree que dejaré de ser ‘ese hombre’ en sus ojos?” le pregunté con una sonrisa.
“Ni lo mencione” dijo ella con un escalofrío. “Si supiera cuantas veces me he apenado por ella, o cuantas veces he deseado que se quede callada.  Creo que se lo comentaré cuando este sola” prosiguió. “Entonces tendrá la oportunidad de sobre pasar la primera impresión, y posiblemente le hará hablar más racionalmente hacia usted.”
“¡Exactamente los pensamientos de Bingley, cuando decidió que sería mejor darle la noticia a Caroline el mismo!”
“¿Me preguntó si ella seguirá pensando que su caligrafía es tan uniforme una vez que este casado?”
“Me temo que no. Ella probablemente la encuentra  extraordinariamente desordenada.”
Alcanzamos la cima del monte.
“Y bien, ¿qué le parece la vista desde aquí?” Elizabeth me preguntó.
Voltee a verla a ella.
“Me gusta mucho” respondí.
Ella se veía tan hermosa que le cedí el paso a la necesidad de besarla. Ella estaba sorprendida al principio, pero después respondió tiernamente, y supe que nuestro matrimonio sería muy feliz en todo sentido.
Seguimos caminando juntos, hablando del futuro. Estoy ansioso por mostrarle a Elizabeth Pemberley, no como una visitante, pero como su futura dueña.
“¿No le importará que mi tía y tío nos visiten?” ella preguntó.
“Por supuesto que no. Me agradan.”
“¿Y mis hermanas?”
“Jane y Bingley estarán con nosotros seguido. Sus hermanas más jóvenes son bienvenidas de visitarnos cuando gusten, o cuando usted lo desee- Pero no recibiré a Wickham.”
Nos reunimos con Jane y Bingley mientras regresábamos a Longbourn.
Durante el resto del día, Elizabeth no estaba tranquila. Deseaba liberarla de sus preocupaciones, pero no podía hablar con Mr Bennet sino hasta terminar la cena. Tan pronto como lo vi retirarse a la biblioteca, lo seguí.
“Mr Darcy” dijo sorprendido, mientras cerraba la puerta de la biblioteca detrás de mí.
“Me gustaría hablar con usted” dije.
“Estoy a sus órdenes. Ha escuchado, supongo, del rumor que dice que usted está por casarse con Elizabeth, y desea que sea detenido, pero le sugiero que disfrute de su absurdidad, en vez de preocuparse por una inofensiva tontería.”
“No la encuentro ni remotamente absurda,” le dije. “La encuentro altamente deseable. Lo he seguido con el fin de pedirle la mano de Elizabeth en matrimonio.”
Quedo boquiabierto.
“¿Pedirme la mano de Elizabeth en matrimonio?” repitió por fin.
“Si.”
“Pero debe de haber algún error”
“No hay ningún error.”
“Pero yo pensé… eso es, ¡Mr Collins es un tonto! Él está siempre deleitándome con alguna noticia o historia absurda, y estaba seguro de que debía haber cometido algún error. Usted, ¡quien jamás había puesto ojos en Elizabeth en su vida! Y aun así me dice ahora que desea casarse con ella.”
“En verdad la amo, y de haberla elegido para mis atenciones, he hecho más que eso. Usted no ha estado ahí, sin embargo, así que no puedo culparlo por su sorpresa. Cuando ella estaba en Netherfield, y tuve el placer de disfrutar de su compañía por casi una semana, pase la mayoría de mi tiempo con ella. La vi nuevamente en Kent, cuando fue a visitar a Mrs Collins, y llegamos a conocernos mejor. La encontré más recientemente en Derbyshire, y cada vez que la encontraba, la amaba aun más. Mis sentimientos no son de corta duración. Son duraderos, y no cambiaran.”
“¡Pero ella siempre lo ha odiado!” respondió. “Cualquier hombre que persista en contra de esta obvia aversión debe de sufrir locura.”
A esto sonreí.
“Puedo asegurarle que estoy suficientemente cuerdo. Su aversión ha sido superada hace mucho. Ya le he pedido que se casará conmigo, y me dio el sí.”
“¡Dijo si!” exclamó Mr Bennet débilmente.
“Y como los dos estamos de acuerdo, necesitamos solo su permiso para fijar la fecha.”
“¿Y si no lo doy?”
“En ese caso, me temo que tendré que casarme con ella sin él.”
Me miro como si estuviera decidiendo si estaba hablando en serio. Después, recuperando su ingenio, dijo: “Si es como dice, y Elizabeth en verdad desea casarse con usted, entonces ustedes tienen mi consentimiento y mi bendición. Pero quisiera oírlo de sus labios. Mandela conmigo.”
Lo deje y fui con Elizabeth. Ella vio por mi rostro que su padre había dado su consentimiento.
“Él desea hablar contigo.”
Ella asintió, y dejo la habitación.
Mrs Bennet, quien había estado hablando con Jane y Bingley, notó su partida.
“¿Ha donde ha ido Lizzy?” le preguntó a Jane.
“No lo se,” respondió Jane, aunque por su expresión podía ver que lo había adivinado.
“Supongo que ella ha logrado crear una excusa para salir de la habitación, estando ya cansada de tener que hablar con ese displicente caballero.” Dijo Mrs Bennet, sin tomarse la molestia de bajar el tono de su voz. “No la culpo. Ahora, Jane, debes de tener un nuevo vestido para tu boda. ¿Qué color crees que debe ser? Yo me case de azul.” Ella dijo. “en un de los vestidos más hermosos, no como las modas de ahora. Tenía una falda amplia, y una blusa en punta. Debemos de asegurarnos que tú tengas algo igual de fino. Satín, creo, o encaje Bruges.”


Jane me miro disculpándose al inicio de este discurso, y después atendió a su madre, pero apenas y escuche la efusiva charla de Mrs Bennet. Me estaba preguntando qué estaba pasando en la biblioteca. Elizabeth parecía hacerse ido ya mucho tiempo. ¿Qué le estaba diciendo su padre? ¿Acaso le estaba tomando tanto tiempo el convencerlo de sus sentimientos por mí?
“He notado frecuentemente, que el lujo de la boda no tiene ninguna relación con la felicidad del matrimonio” dijo Mary, saliendo de su libro. “Tales cosas son mera vanidad, dispuestas para atrapar a la incauta mujer y dirigirla por el camino de la tentación.”
“Oh, hush Mary, guarda silencio, nadie te pregunto” dijo Mrs Bennet, molesta “Cuando encuentres a un esposo, puedes decir tanto como quieras acerca de la naturaleza de los vestidos de novia.”
Mary fue silenciada.
“Cuando me case, tendré una falda de satín cubierta por una capa de encaje,” dijo Kitty, “Y no me escapare con mi esposo a vivir en Londres primero.”
“Kitty, guarda silencio” dijo Mrs Bennet. Ella volteo hacia Bingley con una sonrisa. “¿Qué es lo que usted se pondrá Mr Bingley? ¿Un saco azul o uno negro? Wickham se caso en su saco azul. ¡Mi querido Wickham!” dijo con un suspiro. “Que hombre tan apuesto. Pero no tan apuesto como usted.”
Capte la mirada de Bingley. Era probable que, si Wickham hubiera tenido cinco mil libras por año, habría sido tan apuesto como Bingley.
“Me pondré lo que Jane desee.” Respondió.
¿En dónde estaba Elizabeth? Sentí que mi impaciencia crecía. Al fin regresó a la habitación y sonrió. Todo estaba bien. La velada paso tranquilamente, recibí una fría reverencia por parte de Mrs Bennet cuando me fui, y me pregunté cual sería su recepción la mañana del día siguiente. Vi líneas de preocupación en la boca de Elizabeth, y sabía que no estaba feliz por lo que le esperaba en la entrevista con su madre.
“Para esta hora mañana, todo habrá terminado” dije.
Ella asintió, y entonces Bingley y yo nos fuimos.
“¿Su padre dio su consentimiento?” preguntó Bingley mientras regresábamos a Netherfield.
“Lo hizo.”
“Jane y yo ya hemos fijado una fecha para nuestra boda. ¿Nos estábamos preguntando qué pensarían  tu y Elizabeth de una boda doble?”
Me sorprendió mucho la idea.
“Me agrada. Si Elizabeth acepta, entonces eso es lo que haremos.”

Miércoles 8 de Octubre.


“Mr Bingley”dijo Mrs Bennet, jugueteando mientras lo saludaba. Volteo hacia mí, y vi a Elizabeth ponerse tensa. Pero su madre simplemente me miro con asombro y dijo: “Mr Darcy.”
No había frialdad en su tono. En realidad parecía sorprendida. Le hice una reverencia y me dirigí al lado de Elizabeth.
La mañana paso tranquila. Mrs Bennet llevo a las jóvenes arriba con ella mediante cualquier pretexto, y Elizabeth y nos vimos libres de hablar. Cuando el almuerzo fue servido, Mrs Bennet se sentó a un lado mío, y Elizabeth en el otro.
“¿Un poco de salsa holandesa, Mr Darcy?” dijo Mrs Bennet. “Tengo entendido que le gustan las salsas.”
Pase mi mirada por la mesa, y vi nada más que seis salseras. Estaba por rechazar la salsa holandesa cuando vi la expresión mortificada de Elizabeth y me decidí a devolver la nueva civilidad de Mrs Bennet con civilidad de mi parte.
“Gracias.”
Tome un poco de salsa holandesa.
“Y b arnaise? La mande hacer especialmente para usted.”
Dude un poco, pero puse un poco de salsa b arnaise junto a la salsa holandesa.
“¿Y un poco de salsa de vino de Oporto?” dijo. “Espero que pruebe un poco.  El cocinero la hizo especialmente.”
Me serví un poco de salsa de vino de Oporto y mire mi plato en consternación. Mire a Elizabeth y la atrape riendo. Me serví un poso de salsa de b chamel, salsa de mostaza y salsa de crema también, y después me dispuse a comer mi extraña merienda.  
“¿Está disfrutando su almuerzo?” preguntó Mrs Bennet solícitamente.
“Si, gracias.”
“No es a lo que está usted acostumbrado, supongo.”
Podía decir honestamente que no lo era.
“¿Tendrá usted dos o tres cocineros franceses, me supongo?”
“No, solo tengo una cocinera, y ella es inglesa.”
“¿Es su cocinera en Pemberley?”
“Si, lo es.”
“Pemberley,” dijo Mrs Bennet. “Que imponente suena. Me alegra que Lizzy haya rechazado a Mr Collins, pues una casa parroquial no es nada comparada con Pemberley. Imagino que la chimenea será aun más grande que la de Rosings. ¿Cuánto ha costado, Mr Darcy? ”
“No estoy seguro.”
“Seguramente mil libras o mas.”
“Debe ser difícil mantenerlo” dijo Mr Bennet. “Incluso en Longbourn, es difícil sustentar todos los mantenimientos”
Nos adentramos en una discusión acerca de las propiedades, y encontré que Mr Bennet es un hombre sensato. Puede ser negligente en lo que concierne a su familia, pero sus deberes en otras áreas son llevados a cabo responsablemente.
Debo de perdonar su presente negligencia, pues gracias a ella Elizabeth es como es. Su vivacidad y energía habrían sido aplastadas bajo una crianza ordinaria.
He decidido que Georgiana debe de tener un tiempo sin una institutriz o acompañante, para que pueda desarrollar su propia personalidad. Estoy segura que Elizabeth estará de acuerdo.

Viernes 10 de Octubre.

Elizabeth me ha preguntado cómo me había enamorado de ella.

“¿Cómo pudo haber iniciado?” preguntó- “puedo entender como fue avanzando encantadoramente una vez comenzado; pero ¿Qué pudo haberte inclinado hacia ello?”
Lo pensé. ¿Qué pudo haber sido lo que me llevo a enamorarme de ella? ¿Fue cuando me miro satíricamente en la asamblea? ¿O cuando había caminado sobre el lodo para ver a Jane? ¿O cuando se negó a alagarme, al no decirme cuán bien escribía? ¿O cuando se había negado a tratar de atraer mi atención?

“No puedo decidir la hora, o el momento, o la mirada, o las palabras que cimentaron la base. Fue hace mucho. Estaba en la mitad del camino, antes de darme cuenta que había comenzado.”

Ella me molesto, diciendo que había resistido su belleza, y por lo tanto debía haberme enamorado de su impertinencia.

“Es seguro, que usted no conocía nada bueno sobre mi – pero nadie piensa en eso cuando está enamorado.”

“¿Acaso no había bondad en su comportamiento afectuoso hacia Jane, mientras ella estaba enferma en Netherfield?”

“¡Mi querida Jane! ¿Quién podría haber hecho menos por ella? Pero vuelve mi comportamiento una virtud sin falta. Mis cualidades están bajo su protección, y podrás exagerarlos tanto como sea posible.”

“No te ofendes fácilmente. No pudo haber sido fácil para usted estar en Netherfield – no fuiste muy bien recibida – y aún sí estaba divertida, más que cualquier cosa por nuestra rudeza.”
“Me gusta reír” admitió.
“Y usted le es leal a sus amigos. Me reprendió por mis comportamiento con Wickham -”
“¡No hable de él!” me suplicó. “Apenas y puedo soportar él pensar en ello.”
“Pero yo si puedo. Él es un individuo detestable, pero no lo sabía en ese momento, y lo defendió. No hay muchas mujeres que defenderían a un podre amigo contra un rico y codiciable soltero.”
“Sin importar que tan indigno sea el ´amigo´” dijo tristemente.

“Y no temió el cambiar de opinión una vez que supo la verdad. No se aferró a sus prejuicios, tanto de Wickham como míos. Usted admitió la justicia de lo que dije.”
“Si, acepte que un hombre que no le da una vivienda a un derrochados no es un bruto. ¡Ese es un signo de gran bondad, en verdad!”
“Ayudó con todo lo que estaba en su poder para ayudar a Lydia, a pesar de que sabía que ella era salvaje y descuidada” remarqué.
“Ella es mi hermana. Difícilmente podría abandonarla a su suerte con un truhán.” Replicó.
“Pero tengo el permiso de exagerar sus cualidades” le recordé- “Usted misma lo dijo”
Ella se rió.
“Pobre Lydia. Pensé que ella había arruinado la posibilidad de mi felicidad con usted para siempre. No podía imaginar cómo podría usted desear estar conectado con una familia en la que una de las hermanas se había fugado, especialmente por ser su mayor enemigo con quien se había escapado.”
“Nunca pensé en eso. Usted me había enseñado para entonces que tales cosas no importan.”
“Le he enseñado más cosas de las que había notado, entonces. Cuando vino usted a Longbourn, después de la boda de Lydia -”
“¿Si?”
“Hablo tan poco. Pensé que yo ya no le interesaba.”
“Puesto que usted estaba seria y callada, y no me daba ningún aliciente.”
“Estaba apenada” ella dijo.
“Y yo también.”
“Dígame, ¿Por qué regresó a Netherfield? ¿Era simplemente para poder cabalgar a Longbourn y estar avergonzado? ¿O planeaba algo con más consecuencia?”
“Mi verdadero propósito era el verla, y juzgar, si podía, si acaso podría tener esperanzas en enamorarla. Lo que declaraba, o lo que me declaraba a mí mismo, era que venía ver si su hermana estaba aún interesa en Bingley, y si lo estaba, confesarle a Bingley mis intervenciones en ese asunto.”
“¿Tendrá alguna vez el valor para anunciarle a Lady Catherine lo que le espera?”
“Creo que necesitó más tiempo que valor, Elizabeth. Pero debe de hacerse, y si me proporciona una hoja de papel, lo haré ahora mismo.”

Mientras yo escribía mi carta para Lady Catherine, Elizabeth escribió una carta a su tía y tío en Gracechurch Street. La suya era mucho más fácil que la mía, puesto que proporcionaría placer, mientras que la mío daría angustias. Pero debía realizarse.

Lady Catherine,

Estoy seguro de que deseará desearme felicidad. Le he pedio a           Miss Elizabeth Bennet su mano, y ella me ha dado el gran honor de cedérmela en matrimonio.

Tu sobrino,

Firzwilliam Darcy.

Y ahora escribiré una más placentera, me dije. Tomé otra hoja de papel y le escribí a Georgiana.

Mi querida hermana,

Sé que estarás encantada de escuchar que Elizabeth y yo nos casaremos. Te lo contaré todo cuando te vuelva a ver.

Tu amoroso hermano,

Fitzwilliam



Era corta, pero no tenía tiempo para más. La releí, la sellé y dirigí el sobre.
“¿Le importaría tener otra hermana?” le pregunté a Elizabeth.
“De ninguna manera. Lo espero con ansias. ¿Vivirá con nosotros en Pemberley?”
“¿Si no tiene usted ninguna objeción?”
“Ninguna.”
“Ella podrá aprender mucho de usted.”
“Y yo de ella. Podrá contarme todo lo referente a las tradiciones en Pemberley.”
“Puedes alterar cualquier cosa que no te agrade.”
“No, no alteraré nada. Mi tía y yo estamos de acuerdo en esto. Pemberley es perfecto tal y como es.”


Martes 14 de Octubre



Elizabeth esta deleitada con la letra de Georgiana, la cual llegó esta mañana. Estaba bien escrita, y en cuatro páginas expresaba el placer que sentía Georgiana de tener una hermana.
Menos bienvenida fue la carta de Lady Catherine.


Fitzwilliam,

No te nombro sobrino, pues ya no eres sobrino mío. Estoy sorprendida y ofendida de que pudieras inclinarte a ofrecer tu mano a una persona de tan bajo rango. Es una mancha en el honor y crédito del apellido Darcy. Ella no te traerá más que degradación y pena, y reducirá tu hogar a un lugar de impertinencia y vulgaridad. Sus hijos serán salvajes e indisciplinados. Sus hijas se escaparan y sus hijos se convertirán en abogados. Nunca serás recibido por ninguno de tus conocidos. Serás desgraciado en los ojos del mundo, y te convertirás en una figura de desprecio. Te arrepentirás amargamente de este día. Recordarás que te advertí de las consecuencias de tan desastroso acto, pero para entonces será muy tarde. No terminaré esta carta deseándote felicidad, pues ninguna felicidad puede seguir tan desastrosa unión.

Lady Catherine de Bourgh.





Miercoles 15 de Octubre


Cene con Elizabeth esta tarde, y me sorprendió el encontrar una grupo grande, consistente de Mrs Philips, Sir William Lucas y Mr y Mrs Collins. La visita inesperada de los Collinses fue pronto explicada. Lady Catherine había estada últimamente tan enfadada por nuestro compromiso que pensaron más sabio el irse de Kent por un tiempo y retirarse a Lucas Lodge.

Elizabeth y Charlote tenían mucho que discutir, y mientras las dos hablaban después de la cena, me vi consignada a las gratificaciones de Mr Collins.

“Estaba deleitado al saber que usted le había ofrecido su mano a mi querida prima, y que ella, en su sabiduría femenina y agraciada, lo había aceptado.” Dijo, radiante. “Ahora comprendo la razón por la cual ella no podía aceptar la propuesta que yo tan imprudentemente le había hecho el otoño pasado, cuando yo no conocía nada de los presentes felices acontecimientos. Pensé en esos momentos que era extraño que una joven tan amable rechazará la nada excepcional mano de una estimable caballero, particularmente uno que poseía una viviendo tan ventajosa, y quien, si me permite mencionarlo, tenía las virtudes de su profesión que ofrecerle ,así como las virtudes de su persona. Su negativa parecía inexplicable para mí en su momento, pero ahora entiendo completamente. Mi querida prima había ya perdido su corazón por alguien quien, si me permite mencionarlo,   es por virtud de su posición, mucho más digno incluso que un párroco, pues él tiene el destino del mismo en sus manos.”

Vi a Elizabeth mirar satíricamente hacia mí, pero soporte su conversación con compostura. Puedo incluso, con el tiempo, empezar a entretenerme con ella.

“Admirablemente expresado” dijo Sir William Lucas, mientras se nos unía. Me hizo una reverencia, y después a Mr Collins, y a mi nuevamente. “Solo ese valor podría resignarnos al hecho de que usted se estará llevando la joya más brillante del estado cuando se lleve a Elizabeth a Derbyshire,” continuó con otra reverencia. “Espero que todos nos encontremos frecuentemente, ya sea en Longbourn o en St James´s.”

Afortunadamente nos retiramos a cenar, y aunque me había librado de la compañía de Mr Collins y Sir William, me encontré sentado al lado de Mrs Philips. Ella parecía muy sorprendida como para decir mucho, pero cuando hablo, fue todo muy vulgar.

“¿Entonces, Mr Darcy, es cierto que usted tiene diez mil libras al año?” ella preguntó.

La miré inquisitivamente.

“Estoy seguro de que debe ser así, pues lo he oído decir en todas partes. ¿Y es Pemberley más grande que Rosings?”

Cuando no respondí, ella volvió a hacer la pregunta.

“Lo es” dije.

“¿Y cuanto vale la chimenea? Mr Collins estaba contando que la chimenea en Rosings había costado ochocientas libras. Supongo que la chimenea en Pemberley debió costar alrededor de mil libras. Mi hermana y yo hablamos sobre ello el otro día.”

“Téngalo por seguro” dije. “debió de haber sido más de mil libras”

“Es muy seguro que costó más de doce mil libras” respondió. “Es algo muy bueno que Lizzy no se casará con Mr Collins, después de todo, aunque mi hermana estaba muy disgustada con ella en su tiempo, ¿pero que es Mr Collins enfrente a Mr Darcy? Incluso Lady Lucas concuerda que él no es nada. Diez mil libras por año. Los vestidos, los carruajes que ella tendrá.”

Soporté sus comentarios lo mejor que pude, y esperé con ansias el día en el que tendría a Elizabeth conmigo en Pemberley, libre de todas sus relaciones.

Martes 28 de Octubre

No sabía que podía sentirme tan nervioso, pero esta mañana me sentí casi tan nervioso como el día en que le pedí a Elizabeth que se casara conmigo. Bingley y yo nos dirigimos a la iglesia juntos. Creo que él estaba aun más ansioso que yo cuando fuimos y tomamos nuestros lugares en el frente.
Los invitados comenzaron a llegar. Mr Collins  fue el primero. Su esposo no estaba con el, pues ella era la dama de Elizabeth. Mrs Philips lo siguió. Los Lucas llegaron, después una cantidad de conocidos de Elizabeth. Por mi parte, de familiares son estaban el Coronel Fitzwilliam y mi hermana Georgiana. Lady Catherine y Anne no asistieron. No lo esperaba, y estaba aliviado de que mi tía decidiera permanecer alejada, pero me hubiera gustado el ver a Anne, y sospecho que a ella le hubiera gustado verme seguramente casado con Elizabeth.
La iglesia estaba llena. Los invitados tomaron sus asientos. Bingley y yo intercambiamos miradas. Miramos hacia la puesta. Nos volvimos a voltear a ver. Mire mi reloj. Bingley miró el suyo. El sonrió nerviosamente. Yo sonreí tranquilizadoramente. El asintió. Junte mis manos. Y entonces escuchamos un suspiro y, volteando alrededor, contemplé a Elizabeth. Estaba caminando hacia el altar en el brazo de su padre, con Jane en el otro brazo. Pero no tenía ojos para Jane. Tenía solo ojos para Elizabeth. Ella se veía radiante. Sentí mis nervios y angustias dejarme mientras ella se me unía, tomando su lugar junto a mí, como Jane tomaba su lugar junto a Bingley.
El servicio fue sencillo pero me conmovió profundamente. Al intercambiar los votos Elizabeth y yo, pensé que no podía existir un hombre más feliz en toda Inglaterra.
Partimos de la iglesia, y mientras miraba a Elizabeth, sabía que ella era ahora Mrs Darcy.
“¡Mrs Darcy!” dijo su madre, repitiendo mis pensamientos. “Que bien suena. ¡Y Mrs Bingley! ¡Oh! Si pudiera ver a mis otras dos hijas tan bien casadas, no tendría nada más que pedir.”
Regresamos a Longbourn para el desayuno de la boda, y después Elizabeth y yo nos dirigimos a dar un paseo por Lake District. Jane y Bingley fueron con nosotros. Nos detuvimos en la noche en una pequeña posada y estoy haciendo lo mejor con esta oportunidad de escribir en mi diario, pues no tendré tiempo después. Estoy ansioso de que llegué la tarde. Después de la cena, nuestro verdadero matrimonio comenzará.
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Yanci
Visitante


Fecha de inscripción : 28/07/2013
Edad : 28

MensajeTema: Yanci   28/7/2013, 4:14 pm

lol! Hola, soy nueva, y me encanta su blog, cuando supe del diario de Darcy intente conseguirlo en español pero no pude y entonces encontré este blog, y me encanto, por cierto ese es el final de la historia o todavía falta por traducir.
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xverox
Visitante


Fecha de inscripción : 12/05/2011

MensajeTema: Gracias    9/8/2013, 3:53 am

Querida, te he extranado mucho, me alegro de que todo este bien.
Muchas gracias por la continuación del diario, se pone cada vez mejor.
Es increible que interesante es ver la HISTORIA desde ese punto.
Gracias otra vez y Bienvenida de nuevo al Foro.

flower
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togoria
Visitante


Fecha de inscripción : 13/01/2014

MensajeTema: Por fin lo encuentro.   13/1/2014, 1:35 pm

uchisimas gracias a las traductoras de este libro, el cual llevaba esprando 3 años a su traduccion. Un beso
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Nohemi
Visitante


Fecha de inscripción : 26/10/2014

MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    26/10/2014, 3:34 pm

Hola !!! Que hermoso que existan personas como tu Maryll100 , gracias por tomarte él tiempo de hacer esta gran traducción.
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MensajeTema: Re: "Mr. Darcy's diary" traducido    Hoy a las 2:50 am

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"Mr. Darcy's diary" traducido
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