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 Cartas a Georgiana

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AutorMensaje
Maryll100
Novato
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Fecha de inscripción : 23/09/2011

MensajeTema: Cartas a Georgiana   5/10/2012, 8:37 pm

Hola a todas!! les comento que hace algún tiempo comencé a escribir un fic con lo que supongo que le habría dicho Darcy a su hermana en esas largas cartas que le dedicaba.
Si alguien tiene alguna duda, sí, estoy bastante obsesionada con Darcy jeje, pero bueno, aquí me siento acompañada ya que no soy la única. Creo que somos varias las que quisiéramos estar en el lugar de Amanda de Lost in Austen (si no la vieron la recomiendo Wink ).
Mi historia original está aquí (http://www.fanfiction.net/s/7628418/1/Cartas-a-Georgiana); la que voy a dejarles en este foro es prácticamente igual excepto algún que otro detalle corregido. Publicaré cada dos o tres capítulos juntos. Cada capítulo es una carta que le mandaba.
Agradeceré enormemente las críticas, por favor!! Es la primera vez que escribo algo propio y lo doy a conocer (a excepción de una historia real cuando era chica), por lo que me gustaría mucho que si lo leen, dejen su opinión y crítica.
Gracias!!

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CAPITULO I

Netherfield Park
Hertfordshire

25 de septiembre de 1811

Querida Georgiana:
Hermana, aquí me tienes, cumpliendo con lo que te prometí. Lo hago, no porque haya cambiado de opinión y esté de acuerdo con lo que mencionaste, sino porque entiendo que una palabra de alguien que tanto te quiere puede menguar el malestar de los días oscuros por los que todos pasamos. Deseo con el corazón que tus días hayan mejorado y por favor, mi princesa, quita de tu mente cualquier pensamiento triste sobre el particular que no volveré a mencionar. Fue mi responsabilidad tanto como la tuya. Soy consciente de que nunca debí dejarte ir sola, debería decir sin mi propia compañía; ten por seguro que no lo haré de nuevo, querida hermana. Te acompañaré donde desees ir, siempre que los negocios en la ciudad me lo permitan.
Te ruego me disculpes, me ha interrumpido Miss Bingley para pedirme que te envíe sus más tiernos recuerdos. Cumplido. Acabo de darme cuenta que aún no te cuento sobre la propiedad que ha rentado Bingley. Es aceptable, creo, modesta comparada con nuestro Pemberley, y aún así parece ser la mejor propiedad del lugar. Hoy es nuestro primer día aquí, pero no hemos tenido mucho de qué preocuparnos ya que los sirvientes fueron convenientemente enviados antes. Miss Bingley ha decidido, no obstante, cambiar algunas cosas a su mejor gusto, por lo que las damas están un tanto revolucionadas y en el punto comienzo a sentirme incómodo con tanto movimiento. Por lo tanto, dejo mi tarea por el momento, prometiendo continuar mañana y enviarte la presente. Se despide de tí tu hermano que te adora,

Fitzwilliam Darcy.


26 de septiembre de 1811

Querida Georgiana:
Hoy pasamos un día agradable, las damas ya tienen la casa organizada a su gusto y nosotros, es decir Mr Hurst, Bingley y yo, recorrimos parte de la propiedad. Es adecuada para la temporada de caza. Parece tener buenas presas y es lo suficientemente extensa como para no detenernos en un sólo lugar. Por lo demás, creo que el resto del año no debe presentar demasiadas atracciones para establecerse aquí. Hay un pueblo cerca, Meryton, que no merece más que la mención. Y el resto del condado es sumamente campesino; nos ha brindado los sirvientes necesarios para suplir a los que Bingley no pudo traer consigo, pero nada más.
Miss Bingley y Mrs Hurst ya han sucumbido a la molesta tarea de atender visitas. Vino Mr William Lucas, de Lucas Lodge, quien, como mencionó en tres ocasiones, ha sido presentado en la corte de St James. Te imaginarás, supongo, lo adulador que nos pareció. Las damas estaban molestas porque, como sabes, la cordialidad exige que devuelvan la visita, y estiman hacerlo mañana por la mañana, por lo cual aprovecharé y te enviaré la presente. Ya sé que el trato de escribir me atañe sólo a mí; aún así me gustaría mucho que contestes la carta, querida. Tan sólo deseo saber cómo te encuentras y que me comentes el desempeño de Mrs Annesley en tus propias palabras. Con el mayor cariño que puedas imaginar, se despide de tí,

Fitzwilliam Darcy.


27 de septiembre de 1811

Querida Georgiana:
Hoy amaneció lluvioso, y con ello las damas aplazaron su visita y yo me veo obligado a aplazar también el envío de la presente. Por comentarios de los criados, llueve mucho aquí. Espero que ésta temporada sea la excepción. No me gustaría que el tiempo quitara el único placer que nos mantiene entretenidos a Bingley y a mí, es decir la caza. En cuanto a Mr Hurst, parece encontrarse bastante cómodo jugando a las cartas con las damas. Yo lo encuentro aburrido, por lo que me ocupé de mi lectura todo el día. No ha sido un buen día. El quedarnos en casa nos pone de mal humor a todos, creo. Miss Bingley está sumamente molesta, interrumpe constantemente con comentarios acerca del juego. Tal vez yo también estoy más quisquilloso que de ordinario, pero este tiempo húmedo no me agrada. El único que parece gozar del buen humor de siempre es Bingley. Es un buen sujeto, y me atrevo a decir, que será capaz de administrar bien este campo, o el que decida finalmente comprar.
Espero que mañana el tiempo esté lo suficientemente bueno como para ir al pueblo a despachar ésta. Aún no la envío y ya ansío tener tu respuesta. Tu hermano que te adora,

Fitzwilliam Darcy.

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CAPITULO II

Netherfield Park
Hertfordshire
28 de septiembre de 1811

Querida Georgiana:
Al fin esta mañana pude enviarte mi carta anterior. En el pueblo había barro por todos lados, producto de la lluvia de ayer, por lo que fue imposible no ensuciarse, por más que fuimos en el carruaje. Me desagrada mucho, como sabes. Excepto por enviarte las cartas, cosa que deseo hacer en persona, evitaré en lo posible Meryton. Aunque hay algo que no podré evitar. Olvidé mencionar, en mi carta anterior, que nuestro grupo fue invitado por Sir Lucas a una fiesta en Meryton. Un baile popular! No imagino algo más desagradable. Desearía no concurrir, pero no puedo hacer semejante desaire a los anfitriones. Según mencionaron es en dos semanas. Ya hemos acordado que iremos, pero nos mantendremos en grupo.
Por la tarde llovió nuevamente, por lo que nuestra pequeña y molesta excursión por el pueblo fue todo lo exterior que vi en el día. Bingley y yo jugamos hoy una partida de billar. Es placentero para pasar el rato, pero estoy ansioso por poder salir de nuevo a cabalgar por la estancia. Quedaron muchas secciones sin visitar.
Preciosa, ya está lista la cena, lo cual debo decir, Miss Bingley ha organizado todo muy bien. Al menos en ese aspecto la comida es buena y los sirvientes hacen su tarea aceptablemente bien. Por el momento debo dejarte, esperando fervientemente que te encuentres bien,

Fitzwilliam Darcy.


30 de septiembre de 1811

Querida Georgiana:
Me ha sido extremadamente difícil no caer en la tentación de escribir ahora en fecha del día que, estoy seguro, notarás que falta. No lo hice porque sé muy bien que te lo prometí por la memoria de nuestros padres. Por lo tanto te ruego, no te enfades, piensa antes que preferí ser sincero a una blanca mentira.
El día de ayer fue excelente, y desde muy temprano salimos a cabalgar, Bingley y yo. Él se cansó a mitad de la mañana y continué solo, sabes cuánto me agrada sentir el viento cuando hace buen tiempo, como es el caso. Por la tarde nos dedicamos a la caza. En ésto se nos unieron Mr Hurst y algunos pocos hombres de las caballerizas, principalmente para ayudarnos con los perros. Esta vez fue Mr Hurst quien desistió temprano, me atrevo a decir que no le agradan los ejercicios, ya que hoy fuimos nuevamente con Bingley y él prefirió quedarse con las damas. Me imagino cómo sería tenerte a tí aquí, mi princesa. Siempre te gustó montar, y supongo que encontrarías más divertido acompañarnos que quedarte conversando con Miss Bingley y Mrs Hurst, pero también sé que tú misma ya no te sientes una niña y te agrada cumplir tu rol de dama.
Me desvié del tema que quería contarte. El día de ayer fue muy largo, y cuando volvimos de cazar apenas tuvimos tiempo de prepararnos para la cena. Después de ello, Bingley estaba muy cansado para jugar al billar y debo decir que yo también, pero recordando “mi deber” me dispuse a refrescarme un poco antes de bajar nuevamente al salón para escribirte. Pero cuando llegué a la habitación y mi vallet tenía preparada la jofaina con agua tibia, no logré sobreponerme al cansancio. Por eso no te escribí ayer. El día de hoy fue igualmente agradable, lo único que me consterna es que aún no recibo respuesta tuya. Espero que estés bien, Georgiana querida. Tu afectuoso hermano,

Fitzwilliam Darcy.


1 de octubre de 1811

Querida Georgiana:
El día de hoy amaneció agradable y salimos a desayunar afuera, idea de Miss Bingley. Lamentablemente cerca del mediodía se nubló y comenzó a llover, y aún continúa. Así que nos vimos obligados a quedarnos adentro de casa. Pasamos la tarde jugando a las cartas.
Algo destacable de escribir varios días y luego enviarte todo junto es que si deseo recordar qué te conté, puedo hacerlo. Ayer, me olvidé de decirte, recibimos otras visitas, de las cuales se ocupó Bingley mientras yo leía. Es un buen anfitrión, muy atento y diría que mucho más paciente que lo que yo sería nunca. Mañana planea devolver algunas de sus visitas y me invitó a ir con él. Pero prefiero recorrer, aunque sea solo, la otra parte de la estancia, antes que rodearme de extraños con los que no sabría cómo comportarme ni de qué hablar. Sé que me entiendes. Tal vez lo acompañe, pero sólo hasta el pueblo para ver si llegó carta tuya y los carteros no salieron por la lluvia.


2 de octubre de 1811

Querida hermana:
Te ruego me disculpes por no despedirme adecuadamente ayer. No recuerdo qué fue que dijo Bingley lo que llamó mi atención y luego no pude volver a la carta.
Hoy a la mañana llegó tu respuesta. No es necesario decirte, querida, lo feliz que me pone leer que estás de mejor ánimo. Con respecto a tus progresos, estoy seguro que son más de los que admites. Eres un ángel, mi princesa. También me alegra mucho que Mrs Annesley sea bondadosa contigo. No quisiera engañarme de nuevo con tu dama de compañía, y si ella te parece conveniente y a mí también, se quedará con nosotros hasta que encuentres una amiga de tu edad, o bien tengas una nueva hermana. Pero me temo que esto último tendrá que esperar, querida. Es altamente improbable que en un lugar como éste encuentre compañía adecuada para siquiera pensar en tal posibilidad. Es hasta improbable que haya alguien aquí, caballero o dama, que ofrezca una conversación agradable, más allá de nuestro propio grupo. Y en cuanto a Londres, de todas las damas que tuve el honor de conocer, ninguna se compara contigo ni creo que merezca llamarse tu hermana.
Hoy amaneció con buen tiempo, pero después del mediodía nuevamente tuvimos tormenta. Parece que en este condado, cuando comienza a llover no se detiene hasta que las nubes se secan. Si amanece húmedo, así continuará hasta la tarde. Incluso si amanece soleado, bien puede a la tarde caer una tormenta, que seguramente continúa hasta la noche. Como te dije ayer, Bingley fue a visitar a los vecinos, y yo aproveché para ir al pueblo, donde me dijeron que el cartero había salido. Por lo que cuando regresamos, tu carta estaba esperándome. Es una delicia leer tus pensamientos, sobre todo cuando debemos quedarnos adentro, por lo que te ruego que continúes escribiéndome.
He notado que, esperando tu respuesta, se han juntado varios días desde que te envié la última. Mañana, como sea que esté el tiempo, iré a despachar la presente. Estoy haciendo un esfuerzo; aún así, debo decirte, me será muy difícil cumplir mi promesa al pie de la letra. Tú exiges todos los días! Todos! Lamento decepcionarte, pero estoy completamente seguro de que pronto no encontraré más que escribirte que un “Hoy amaneció lluvioso y nos quedamos adentro de casa jugando a las cartas”.
No hagas caso a mis quejas. Sabes que no me gusta este tiempo y me pone de mal humor. Como verás continúo fiel a mi palabra de no cambiar ni re-escribir nada, sino enviarte todo tal y como lo escribí en su momento. Tu hermano que te extraña y te quiere,

Fitzwilliam Darcy.

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CAPITULO III

Netherfield Park
Hertfordshire
3 de octubre de 1811

Querida Georgiana:
Hoy fue un día excepcionalmente bueno. Esta mañana temprano fuimos con Bingley a Meryton a despachar varias cartas. Él va a tener que ir a Londres por unos días para resolver algunos negocios y me siento tentado de acompañarle. No me agradaría quedarme solo con las damas. Es decir, no estaré “solo”, pero dada la presencia de Mr Hurst, que no parece encontrar placer más que en sus siestas, es casi lo mismo. Aun así, Bingley me pidió que me quedase, por si vienen más visitas, dijo que se sentiría mal si alguien más se ausenta. Ya está bastante molesto por haber tenido que rechazar algunas invitaciones a cenar por causa de su viaje, aunque en ese punto no comparto sus ansias de conocer a las familias locales. Es muy buen sujeto, confío que sus buenas maneras no le ocasionen desilusiones con la gente extraña. Más bien, espero que se establezca en un tiempo razonable y encuentre una dama adecuada para casarse, de buena familia y clase. Aunque no creo que sea aquí el lugar adecuado, es un condado muy campesino que sólo debería usarse para pasar vacaciones. Londres, o nuestra región, sería adecuada para establecerse. Al respecto, toda la familia Bingley te envía sus cariños y admiración.
Me desvié nuevamente del tema. Hoy fue un día agradable, por la tarde salimos de caza. Extrañaré a Bingley mientras no se encuentre aquí, espero no aburrirme mucho. A tí ya te extraño mucho, querida hermana. Deseando que te encuentres perfectamente, se despide tu mejor admirador,

Fitzwilliam Darcy.


4 de octubre de 1811

Querida hermana:
Hoy Bingley se marchó a la cuidad. Espero que logre resolver sus negocios como para que mañana esté de vuelta. No pude evitar aburrirme un poco; por la mañana cabalgué un rato pero a la tarde, por más que hace buen tiempo, la cortesía exigió que me quedara en casa. Así pues, pasé la tarde leyendo. La biblioteca de Netherfield es bastante pequeña, y además muchos de los libros que hay ya los he leído. Al menos hay una biblioteca.
Las damas, principalmente Miss Bingley, solicitaron mi atención en varias ocasiones mientras leía en la sala. Si no era por el libro que leía, era por el juego de ellas. Creo que en las siguientes ocasiones consideraré el quedarme leyendo en la biblioteca, aunque es un tanto oscura y no tan cómoda como la sala.
Como te darás cuenta, no estoy muy inspirado para escribir, por lo que dejo mi tarea para mañana. Con el mayor de los afectos,

Fitzwilliam Darcy.


5 de octubre de 1811

Querida Georgiana:
Bingley no ha regresado, y es de esperar que no regrese mañana tampoco según comentan sus hermanas. El día aún no ha concluído, me encuentro en la sala en este momento, con Mr Hurst recostado en un sillón y las damas ocupadas en alguna tarea que no deseo interrumpir.
No recuerdo si ya te lo comenté, la comida aquí es tan recomendable como nuestras habituales. El cocinero de Bingley se arregla perfectamente para conseguir los elementos apropiados, aunque no imagino cómo hace, el pueblo parece ser muy rudimentario.
Interrumpo lo anterior para enviarte saludos de Miss Bingley, quien expresa que desea verte pronto y que te encuentres aplicada a tus deliciosas actividades -así lo ha expresado- con el esmero de siempre. Por mi parte deseo saber, más allá de tus ocupaciones, cómo te encuentras de ánimo. Ruego que te halles mejor que nunca.
Te ruego me disculpes, debo dejarte debido a que han traído refrescos y debo unirme al grupo. Te envío mis mejores deseos de que te encuentres bien,

Fitzwilliam Darcy.


6 de octubre de 1811

Querida Georgiana:
El día de hoy realmente no tengo mucho que escribirte, espero no te decepciones. Yo te advertí que mis cartas no serían entretenidas, estaba seguro que no tendría novedades suficientes para escribirte a diario.
Casi no hemos salido de la casa hoy. Ha estado nublado pero sin lluvia, un día propicio para cazar, pero sin Bingley aquí me es extremadamente difícil convencer a Mr Hurst de salir. Miss Bingley y Mrs Hurst salieron por la mañana a devolver algunas visitas. Confío en que Bingley regrese mañana. Unos días más como éstos, y estoy seguro que él también se aburrirá; no creo que se instale aquí. No hay entretenimientos suficientes para hacer agradable la estadía.
Ya está lista la cena, me despido con todo el cariño posible. Tu hermano,

Fitzwilliam Darcy.


7 de octubre de 1811

Querida hermana:
Esta mañana regresó Bingley y pasamos la mañana conversando de sus negocios. Lo está manejando bien, será un buen propietario cuando se establezca.
Al fin, esta tarde salimos a cabalgar. Sabes que no me gusta estar encerrado sin hacer nada por más de un día. La estancia es agradable y mañana tenemos intención de cazar todo el día. Antes, iré al pueblo a despachar ésta. Aunque no repetí mi deseo de que me contestes, tus cartas las recibiré siempre con mucho agrado, preciosa, tengas algo importante que contarme o sean sólo saludos.
Ni bien Bingley decida dejar el lugar, iré a verte tenlo por seguro. Tu hermano que te adora,


Fitzwilliam Darcy.


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COMENTARIOS... OPINIONES..... CRITICAS.... TODO BIENVENIDO!! GRACIAS POR LEER!! cheers
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el@
Admin


Fecha de inscripción : 09/05/2011

MensajeTema: Re: Cartas a Georgiana   7/10/2012, 3:18 pm

Estimada Maryll100,

Felicitaciones por tu interés, creo que cualquier excusa es válida para tomar hoja y lápiz y comenzar a escribir (especialmente si ella deriva de tu amor hacia esta novela), que puedo decirte, no soy crítica de fanfiction Razz tal vez solo recomendarte que visites el apartado de LECTURAS EN LINEA, en donde ULMO ( Y TÚ) han colgado interesantes y entretenidos fanfics... Sería entretenido la correspondencia de Georgina mezclada con la de Darcy... así Darcy en sus cartas tendría más info que agregar, no sé que te parece?

abrazos Wink
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maitam
Visitante


Fecha de inscripción : 19/09/2012

MensajeTema: Re: Cartas a Georgiana   18/10/2012, 11:47 pm

estan bellas pero quedaste en publicar mas
subelas
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montse01
Novato
Novato


Fecha de inscripción : 21/05/2012
Edad : 23

MensajeTema: Re: Cartas a Georgiana   21/10/2012, 4:37 pm

el@ escribió:
Estimada Maryll100,

Felicitaciones por tu interés, creo que cualquier excusa es válida para tomar hoja y lápiz y comenzar a escribir (especialmente si ella deriva de tu amor hacia esta novela)Sería entretenido la correspondencia de Georgina mezclada con la de Darcy... así Darcy en sus cartas tendría más info que agregar, no sé que te parece?

abrazos Wink

Querida Maryll100
Comparto la opinion de el@, sobre mezclar las cartas de Darcy con las de Georgiana. Es grandioso la manera en que esta novela ha infulido en nosotros, a cada uno a su manera, pero indudablemente ha dejado huella en nuestros corazones. Felicidades por tu gran trabajo!!!


Saludos!!! Razz
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Maryll100
Novato
Novato


Fecha de inscripción : 23/09/2011

MensajeTema: segunda entrega!!   16/12/2012, 11:11 am

Hola hola!! Muchas gracias por sus comentarios!! Más adelante una carta de Georgiana, por ahora seguimos sólo con lo que él le escribe... me agrada mucho haber encontrado estas cartas (en mi cabeza Very Happy ) porque cada vez entiendo un poquito más el por qué de las acciones de nuestro caballero... Nos leemos, besos!!
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CAPITULO IV
Netherfield Park
Hertfordshire
8 de octubre de 1811

Querida Georgiana
Hoy, tal cual supuse ayer, estuvimos casi todo el día de caza. Es una estancia apropiada para ello. Los ayudantes de campo fueron bastante rápidos y los perros están bien adiestrados.
Las damas se quedaron en casa atendiendo a sus labores y tengo entendido que recibieron otras visitas. No entiendo cómo no se aburren, pero si lo hacen, lo disimulan notablemente.
No encuentro mucho más que contarte, querida. Espero no te decepciones y ansío tener una respuesta tuya mañana. Te adora,

Fitzwilliam Darcy.


9 de octubre de 1811

Querida hermana
Recibí tu carta del día 5 del presente. Me alegro infinitamente que estés bien y progresando en tus clases. También de que te encuentres a gusto con Mrs Annesley. Sabes, me gustaría que ante cualquier inconveniente me lo hagas saber de inmediato, aunque espero de corazón que no se presenten.
Te agradezco por tu dispensa acerca de escribir a diario. Realmente no suceden demasiadas cosas aquí, fuera de las tormentas repentinas que, como hoy, nos mantienen dentro de casa. Es la tarde y sólo me entretiene contestar tu carta y la lectura. Miss Bingley nuevamente te envía sus mas tiernos saludos.
Debo entender que la dispensa tiene su condición? No me quedó claro, por lo que comprendí deseas que comente cualquier evento que considere importante sobre los días que no te escriba. Hazme saber si entendí mal. También agradezco que hayas concedido que habrán veces que te mande las cartas más espaciadas, cuando “considere que han reunido suficiente información para deleitarte”. Lo que no ha cambiado son mis promesas. Todo lo que escriba, así me arrepienta, te lo mandaré, no tengas dudas. Aunque estoy seguro que nunca me podré arrepentir de algo que te diga, princesa.
Me despido con todo mi afecto de hermano,

Fitzwilliam Darcy.


11 de octubre de 1811

Querida Georgiana
Ayer volvimos a cazar, y para no repetir lo que te conté anteriormente, no escribí. Hoy no salimos, a excepción de un pequeño paseo por el parque de la estancia por la mañana. Miss Bingley y Mrs Hust están arreglándose para la fiesta en Meryton, nosotros aún no subimos. Te imaginarás que no tengo el menor interés en ir, pero Bingley sostiene que no podemos ofender de esa forma a los vecinos.
Espero que sea al menos tolerable. Mañana te escribiré para contarte como estuvo. Tu hermano, quien no tiene ganas de subir a arreglarse,

Fitzwilliam Darcy.


12 de octubre de 1811

Querida Georgiana
Aunque cueste imaginarlo, la fiesta popular de ayer fue incluso peor de lo que presentía que sería. No me sentí a gusto ni en un solo momento. La gente del lugar es extremadamente vulgar e insípida, las matronas permanentemente ofreciendo a sus hijas casaderas y murmurando nuestra riqueza como si fuera lo único existente en el mundo. Las damas jóvenes, quienes no se encontraban dando muestras de una desfachatez inconcebible, sonreían demasiado como si quisieran ganar la atención, o imitaban a Miss Bingley en todo lo que ella hacía. Si ella sonreía, las damas sonreían, si ella suspiraba, otro tanto. Evidentemente intentaban imitarla para aprender modales refinados, pero lo hacían con una total falta de tacto, además de expresar sin control sus modales campesinos. Los caballeros, por su parte, también se portaron excesivamente aduladores y hasta en un punto pretenciosos, aunque ignoro por completo de qué podrían estar jactándose. Nunca me sentí menos a gusto en un lugar, créeme.
Lo único que agradezco con el alma es que no estuvieras presente. No soportaría que tuvieras que mezclarte con gente de esta calaña. Mientras pude, me mantuve cerca de Mr Hurst, Bingley y sus hermanas, pero en algunos momentos tuve que quedarme solo, mientras ellos atendían sus “obligaciones” como invitados. Yo, debo admitir, ni siquiera cumplí con tales reglas de protocolo, aunque dudo que alguien en este pueblo lo haya advertido, ni siquiera deben saber lo que significa protocolo.
Como te darás cuenta, la fiesta me dejó de mal humor. Pensaba enviarte la presente en breve, pero creo que esperaré a tener mejores cosas que contarte, o mucho me temo que no te deleitará en absoluto. Con el afecto de siempre,

Fitzwilliam Darcy.


13 de octubre de 1811

Querida Georgiana
El día de hoy no ha sido mejor que el de ayer, nuevamente ha llovido y nosotros en casa jugando a las cartas. Sólo salimos para ir a la Iglesia. Ya es tarde, y estoy esperando que me avisen de la cena, mientras te escribo estas líneas. Sólo quería comentarte que muy frecuentemente Miss Bingley hace un cordial halago a tus habilidades, pequeña, y Bingley lo aprueba. Con ésto deseo que te afirmes en tu temperamento, siempre dices que yo te halago sólo porque soy tu hermano. Pues bien, deseo demostrarte que otras personas de buena educación y clase, tanto dama como caballero, opinan muy bien de tí.
Me están llamando para unirme al grupo a la cena. Se despide tu devoto hermano,

Fitzwilliam Darcy.


15 de octubre de 1811

Querida Georgiana
En primer lugar te comento que en el día de ayer únicamente nos dedicamos con Bingley a recorrer el lado Sur de la estancia. En la mañana de hoy, después del desayuno, estábamos por salir nuevamente, cuando llegaron visitas, por lo que nos quedamos con ellas el tiempo mínimo que la cortesía exige, antes de retomar el paseo. Las menciono debido a que en ocasión de las anteriores visitas, no me encontraba presente, excepto durante la visita de Mr Lucas, la cual si mal no recuerdo te relaté.
Las visitas de hoy fueron tres damas jóvenes, dos de ellas las hijas mayores de un caballero que estuvo de visita unos días antes de la fiesta de Meryton, Mr Bennet. No recuerdo por qué razón no lo conocí, creo que estaba ocupado leyendo. La otra dama es la hija mayor de Mr Lucas, a quien ya mencioné. Me parece que esta visita fue del agrado de las hermanas de Bingley, al menos tuvieron a alguien con quien conversar durante una parte del día. Las jóvenes son, como todos aquí, campesinas, pero al menos no parecen ser tan incultas como otras que se encontraban en la fiesta de Meryton.
Cuando regresamos de recorrer la estancia, las jóvenes ya se habían retirado. Pasamos la tarde en el parque, al aire libre, lo cual me agradó. El aire otoñal es satisfactorio, excepto cuando llueve por supuesto. Por el momento te dejo, querida, esperando tener más que contarte antes de mandarte la presente,

Fitzwilliam Darcy.


18 de octubre de 1811

Querida Georgiana
No te escribí en los días anteriores porque realmente no sucedió nada digno de ser mencionado. Hace un momento terminamos de desayunar. Miss Bingley y Mrs Hust subieron a arreglarse para ir a visitar a las señoritas Bennet a su residencia, Longbourn. Tengo entendido que se encuentra a unas millas de Meryton, por lo que las acompañaré hasta el pueblo para despachar ésta y algunas cartas de negocios a Londres.
Debo confesarte que me sorprendió un poco no recibir carta tuya antes de mandar ésta. Mi última fue de fecha postal 8 del presente y pensé que tendría respuesta. No te alarmes pensando que voy a recriminarte; no eres quien “debe” escribir, sólo deseo estar informado acerca de tu estado de ánimo y salud, los cuales espero que seas óptimas. Ambos.
Las damas ya se encuentran en la sala esperando que finalice la presente. Por lo que, me despido de tí afectuosamente,

Fitzwilliam Darcy.

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CAPITULO V

Netherfield Park
Hertfordshire

19 de octubre de 1811

Querida Georgiana
Acabamos de llegar a Netherfield después de asistir a una reunión social. No tengo demasiado para contarte; Sir William Lucas estuvo todo el tiempo adulando como es su costumbre. Bingley se encuentra del buen ánimo de siempre con respecto a sus nuevos vecinos. En cambio sus hermanas, Mr Hust y yo, no logramos sentirnos a gusto entre una sociedad como ésta.
Creo que lo que más me molesta son la matronas. Están demasiado pendientes de las posibilidades de casar a sus hijas, pero debo decir que se sentirán decepcionadas con nosotros. Sólo vinimos con intención de dedicarnos a la caza y pasear. A veces me gustaría que estuvieras aquí, pequeña, y otras veces celebro que no lo estés; han habido varias demostraciones de poca educación que agradezco que no presenciaras.
Al menos las reuniones sociales por la tarde no incluyen cena, lo que nos deja cierto espacio de tiempo para disfrutar de una compañía aceptable. Hoy por cierto estuvo bastante caluroso, por lo que voy a refrescarme antes de bajar a cenar. Mi habitación es bastante cómoda como para escribirte desde aquí. Espero que estés bien, querida. Mañana te escribiré de nuevo, tu hermano,

Fitzwilliam Darcy.


21 de octubre de 1811

Querida hermana
Ayer no sucedió nada interesante, sólo nos dedicamos a la caza. Hoy conocimos a un caballero que me agradó, el Coronel Forster. Debo admitir que me recuerda mucho a nuestro primo Richard. Serán todos los Coroneles de igual temperamento? No he tenido trato suficiente con miembros de la milicia como para saberlo, y no sé por qué te pregunto tu opinión, ya que sé bien que tú tampoco.
Volviendo al punto, el Coronel Forster nos contó que se ha establecido aquí hace poco y que espera la llegada de un regimiento. Nos visitó esta mañana y debo decir que fue muy amistoso con Bingley y conmigo, hasta nos invitó a una reunión en su casa dentro de unos días. No diré que estoy ansioso por ir, no imagino algún placer en tales reuniones y sospecho que todas serán como las anteriores.
Ya es la hora de la cena y debo bajar. Me es grato escribirte desde mi habitación, como ya te dije, porque evito las interrupciones que en la sala son inevitables. Me despido de tí deseando que te encuentres perfectamente,

Fitzwilliam Darcy.


23 de octubre de 1811

Querida Georgiana
Me encuentro en la sala en compañía de los demás de nuestro grupo. Te escribo estas pocas líneas, debo admitir, sólo para cumplir con lo prometido, ya que no encuentro nada que contarte. Hoy corre mucho viento para salir a cazar y francamente estoy aburrido.
Tu hermano que te extraña mucho,

Fitzwilliam Darcy.


24 de octubre de 1811

Querida hermanita
Hoy me levanté nostálgico de tí y de Pemberley. Quisiera estar contigo, pequeña, allí o en Londres, no importa. Lo que más añoro do todo es tu compañía. Aún no es mediodía, estoy en mi habitación después de dar un paseo por el parque en compañía de las damas. Caminar es reconfortante.
Después del almuerzo iremos a la reunión social en casa del Coronel Forster. Deséame que lo soporte con suficiente entereza! A la tarde cuando volvamos te contaré, por lo que dejo ésta sin cerrar.


25 de octubre de 1811

Querida Georgiana
Nuevamente me disculpo por no despedirme correctamente ayer. No haré más tal cosa; si escribo nuevamente en un mismo día, lo haré mediante PD.
Sucedió que ayer, después de la reunión, el Coronel Forster y algunos caballeros se nos unieron en nuestro regreso a Netherfield para jugar al billar, y no pude evitar el mantenerme con ellos toda la tarde hasta que se retiraron.
En cuanto a la reunión social, no estuvo tan mala como las anteriores. Por lo menos pudimos disfrutar de algo de música, aunque mal ejecutada. Si estuvieras aquí, serías sin ninguna duda la joven más admirada por tu perfeccionamiento. No te sonrojes ni seas modesta, es la pura verdad. Sólo debes aprender a ser más orgullosa y segura de ti misma para ocupar el puesto que se te reserva en nuestra sociedad. Ya sé que no deseas hablar de tu presentación, pero es algo que se debe realizar necesariamente en poco más de un año, por lo que en algún momento deberemos hablarlo.
No te mortifico más sobre el particular. He decidido esperar hasta el lunes para enviarte ésta, por si recibo alguna tuya. Tu devoto hermano,

Fitzwilliam Darcy.


28 de octubre de 1811

Querida Georgiana
Hoy, con gran gusto, recibí tu carta, pero fue imposible darme el tiempo suficiente para contestarla e ir al pueblo a despachar las mías. Por lo que te contesto ahora, mientras me encuentro en la sala con los demás, y las enviaré mañana.
En primer lugar, el sábado no ocurrió nada digno de mencionarse, y ayer salimos de día de campo. Fue agradable. Uno de esos días que, como te dije, me gustaría tenerte aquí conmigo. Aunque sospecho que de estarlo, habrías sido presa de la atenciones de Miss Bingley. No suele pasar un día sin que mencione el afecto que te tiene o tus cualidades. Como los caballeros locales, a veces resulta algo aduladora, aunque debo reconocer que lo hace con más clase que aquellos. Te ruego que no me consideres sarcástico ni crítico, es sólo una observación sobre la cual me agradaría saber tu opinión.
Con respecto a tu carta, debo decir que la encontré encantadora. No sólo por saber lo bien que te encuentras de ánimo; fue realmente entretenido leer tus pensamientos. Debo admitir que tienes razón en remarcar que mi anterior no contenía demasiadas cosas para contestar, ya que sólo relaté mi aburrimiento al quedarme solo. Lo que no entiendo es tu mención de que la siguiente fue más entretenida. Sé que relaté los acontecimientos del baile popular de Meryton, pero no comparto la idea de que “eso” es divertido! Es verdad, como creo haberlo admitido en su momento, que no me encontraba con la mejor disposición para disfrutar en modo alguno de la velada. Pero sucede que no conoces esta sociedad. Ni tengo el menor interés en que la conozcas.
Se está requiriendo mi atención por parte del grupo. Me despido de tí, esperando que ésta te encuentre satisfactoriamente,


Fitzwilliam Darcy.

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CAPITULO VI

Netherfield Park
Hertfordshire

29 de octubre de 1811

Querida hermana
Hoy envié mi anterior y te confieso que ya no sé qué escribir. No sucede nada, pequeña. Asíque espero no te ofendas, pero escribiré cuando tenga algo que contarte. Con el mayor de mis afectos,

Fitzwilliam Darcy.


1ro de noviembre de 1811

Querida Georgiana
Tengo la impresión de que esta carta te será sumamente entretenida. Por lo menos estoy seguro que responderá a tus pedidos de que te cuente algunas cosas con más detalle y que las cartas seas más extensas.
Ahora te contaré algo, confiando en que tu temprana madurez no permita que tu imaginación femenina te haga suponer más de lo que te cuento. Es sólo que necesito tu consejo. Si, preciosa, has leído bien, yo, tu hermano mayor, necesita de tu consejo. Es que estoy creyendo que, sin quererlo, he hecho que una joven se sienta desairada. Me apena mucho contarte ésto, lo hago por dos motivos: me pediste que te contara todo lo que pasa por mi mente, y además no se cómo reparar el posible desaire y apelo a tu propio conocimiento de la naturaleza femenina.
La dama en cuestión es Miss Elizabeth Bennet. Es la segunda de las cinco hijas de Mr Bennet, y creo que debo haberla ofendido, por su forma casi descortés de dirigirse a mí. Lamentablemente tengo una idea de por qué pudo haberse ofendido, y en éste punto te ruego me disculpes, pues se remonta a la noche del baile popular en Meryton. Sé que pensarás que te oculté algo, no es así, sucede que en su momento no tomé consciencia de que ella pudiera haberme oído y por lo tanto no registré nada importante que contarte del particular. La verdad es que estaba yo terriblemente irritado, como te conté en su momento, por las jactanciosas adulaciones de las que fuimos presa y los modales campesinos que tanto me disgustaron. En ese momento Bingley me sugirió vehementemente que intentara disfrutar de la velada por medio del baile, y su intento llegó hasta señalarme una posible pareja que, como imaginarás, era Miss Elizabeth Bennet. Tú me conoces, sabes que no me gusta bailar, y eso sumado a mi mal humor, me hicieron decir algo de lo cual me avergüenzo. Sólo diré que fui muy descortés con la dama, y ahora sospecho que taz vez ella escuchó mis críticas. No seas dura con tu hermano que te adora, querida, ya me lo he reprochado yo mismo lo suficiente.
Como te he contado en mis anteriores, hemos pasado varias veladas con gente del vecindario desde entonces, la última fue el día de hoy. En el curso de esas reuniones, tuve la ocasión de conocer un poco mejor a Miss Bennet. No pienses hermana que me encuentro interesado en la dama, no es así. Sólo que en estos días he llegado a considerar su conversación una de las más, sino de las pocas, conversaciones interesantes que he tenido la oportunidad de mantener durante nuestra estancia aquí. En este punto debo ser sincero, en realidad hasta hoy no tuve la ocasión de hablar yo mismo con ella, sino que en varias ocasiones he escuchado al pasar sus opiniones mientras ella conversaba con otras personas. No pienses que estaba oyéndolas a propósito, sólo escuché mientras hablaban cerca mío. Al respecto, encuentro sus opiniones en general, de las más sensatas e inteligentes que he presenciado, al decir verdad, es una sorpresa para mí la posibilidad de mantener una conversación inteligente en un lugar como éste.
En la velada de hoy, Miss Bennet se acercó a mí con una actitud un tanto impertinente, para preguntarme mi opinión acerca de algo que ella había hablado con el Coronel Forster. Aunque quedó claro que ella sabía que la había estado escuchando y quiso dejarme en evidencia, creo que respondí con suficiente cortesía. Pero ella no continuó la conversación, sino que se retiró a tocar el pianoforte, lo cual debo admitir hace de manera sumamente agradable. Lo que me hace pensar que la desairé, fue lo que sucedió a continuación. Yo estaba respondiendo a Sir William Lucas –quien seguía insistiendo sobre la corte de St James- algunas preguntas sobre los bailes como forma de expresión, cuando Miss Bennet pasó cerca nuestro y Sir William Lucas la detuvo para preguntarle si no deseaba bailar. Para mi sorpresa, el caballero insistió en que bailara conmigo. La dama rehusó, supuse que por vergüenza, con lo cual le pedí cortésmente un baile. Ella se negó nuevamente y respondió de forma tal que dejó claro que dudaba de mi cortesía. Al punto encuentro sólo una razón por la cual rehusó mi oferta y se dirige a mí con cierta impertinencia, puesto que es evidente que le agrada bailar y se comporta muy cortésmente con caballeros igualmente desconocidos para ella como lo es Bingley. Ella debe haber oído mi comentario poco caritativo en el baile de Meryton. El consejo que te pido, querida, es cómo hacer para reestablecer mi caballerosidad. Si bien es una dama de una sociedad campesina y poco debería importarme lo que piense de un caballero como lo soy, no me agrada la manera reprobable con la que se dirige a mí.
Hoy ya es viernes, por lo cual recién podré enviarte la presente el lunes. Te pido fervientemente que ni bien la recibas, me contestes, deseo conocer tu opinión. Tu impaciente hermano, deseando que te encuentres bien,

Fitzwilliam Darcy.


3 de noviembre de 1811

Querida Georgiana
Hoy cenó con nosotros el Coronel Forster, y nos comentó que el regimiento que se espera que llegue esta semana a Meryton es el del condado de ----, por lo que no existe posibilidad alguna que con él venga nuestro primo. Debo confesar que mantenía la esperanza de que el destino me trajera alguna compañía extra a nuestro grupo; estoy seguro que su presencia me hubiera animado. Una de las cartas que envié con la tuya iba dirigida a él, pero con lo que dijo el Coronel Forster, su respuesta ya no me sorprenderá.
Mañana a primera hora te enviaré la presente. Estoy bastante ansioso de saber qué opinas sobre el particular que mencioné, por lo que te ruego nuevamente que contestes rápido. Todo mi afecto,

Fitzwilliam Darcy.

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Jennieh
Visitante


Fecha de inscripción : 07/01/2012
Edad : 32

MensajeTema: Re: Cartas a Georgiana   10/1/2013, 9:09 pm

Hola, Maryll100. Hace un tiempo que leí este fan-fic y no había tenido oportunidad de comentarte. Me gusta que hayas escogido a Mr. Darcy, siempre es grato saber de él y sus pensamientos. También me di cuenta que has subido nuevos capírtulos, por lo que cuando termine de leerlos te comento. Un beso y gracias por arriesgarte a entregarnos parte de ti.

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Maryll100
Novato
Novato


Fecha de inscripción : 23/09/2011

MensajeTema: capitulos 7, 8 y 9   12/7/2013, 10:14 pm

Hola! Perdón por la demora!! Subo los capítulos que tengo hasta el momento. En el capítulo 9, carta de Georgiana!! Espero sus criticas, de corazón!
Nos leemos...

CAPITULO VII

Netherfield Park

Hertfordshire

6 de noviembre de 1811

Querida Georgiana

Te ruego me disculpes que no te haya escrito en los días previos. El lunes envié mi anterior y luego estuvimos cazando con Bingley, y ayer llovió, por lo que no hay mucho que contar. A la tarde vinieron algunos oficiales de visita con el Coronel Forster. Pertenecen al regimiento que llegó esta semana. Creo que nos entretendremos bastante con ellos, al menos juegan billar aceptablemente. El día de hoy transcurre sin novedades. Te extraño mucho. Y espero ansioso tu respuesta. Con todo mi cariño de hermano,

Fitzwilliam Darcy.



8 de noviembre de 1811

Querida joven dama

Iba a saludar "Querida hermanita" pero tu carta del 6 del corriente me ha hecho saber que eres toda una joven dama. Me has dejado sumamente impresionado. Ya no podré decirte pequeña?

Me alegro que te haya gustado tanto mi relato, aunque se haya tratado de una falta de mi parte. Y agradezco infinitamente tus palabras. Sé que no son totalmente objetivas, ya que soy tu hermano mayor, pero igualmente me sirven mucho. Te equivocas, querida, en cuanto a el interés que creíste ver; sólo estoy intentando ser tan caballero como nuestra madre siempre me encomendó. Y un cuanto a la ansiedad, sucede que no creo tener muchas oportunidades para enmendar mi comportamiento. No creo que pasemos aquí mucho más tiempo, y es más seguro aún que una vez que nos retiremos, nunca volvamos.

Ahora, responderé a tus preguntas. No, no la he visto desde ese día. No, no tengo más interés que el que confieso. Si, debo admitir que tiene cierto atractivo, sobre todo para ser campesina. No, no es refinada como Miss Bingley. No, no es "extraordinariamente hermosa". Sí, realmente parece ser inteligente, y la gente de aquí la tiene como una de las jóvenes más sensatas, por comentarios casuales. Sí, seguiré tu consejo y la invitaré a bailar sin que nadie lo insinúe. Finalmente, la pregunta que más me cuesta responder es si me parecería bien que la conocieras. No desearía que tuvieras que mezclarte con una sociedad campesina como ésta. Aunque Miss Elizabeth Bennet no es como la mayoría de las jóvenes de aquí. Concluyo que no sería perjudicial si la conocieras, pero es igualmente improbable que exista la ocasión. No creo que ella pudiese frecuentar nuestro ambiente, y ciertamente tú jamás frecuentarás los de ella.

Responder ésta me ha dejado exhausto! Bajaré con los demás al salón a tomar algún refrigerio. Tuyo, afectuosamente,

Fitzwilliam Darcy.



10 de noviembre de 1811

Querida hermana

Hoy estamos disfrutando de un domingo al aire libre. No corre viento como la última vez que intentamos algo similar, por lo que el día es agradable para estar afuera y escribirte desde aquí.

Releyendo lo que escribí en mi respuesta a tu última me di cuenta que no respondí acerca de tu opinión sobre las adulaciones de Miss Bingley. Lo haré en este momento. Me agrada infinitamente que pienses así. Me atreveré a confesarte que temía que fueran de tu agrado los modales de tales damas de alta sociedad, por considerarlos refinados. Yo mismo esperaba que cualquier dama de sociedad se comportara de una forma similar debido a que todas las que he tenido el honor de conocer son iguales. La única excepción sería nuestra tía Catherine, aunque desconozco cómo se comportaba en su juventud. Actualmente el calificativo menos apropiado sería el de aduladora, creo. Voy a confesarte algo. Me agradaría mucho que, como hermana mía, no tomases ese aire de afectación que tanto te disgusta, según tus propias palabras. Pero para se sincero, desconozco otra forma socialmente aceptable de comportarse para una dama. No puedes continuar con tu timidez de niña por toda la vida. Eres excepcional y debes aprender a sentirte orgullosa de ti misma. Me agradaría verte actuar con más vivacidad, mas me temo que no es lo que el resto del mundo espera de ti por tu posición social. Por supuesto que conmigo no debes guardar tales reglas de protocolo y espero además que nunca lo hagas. Cualquier inquietud, por tonta o insignificante que te parezca, deseo conocerla. Me despido deseando que te encuentres muy bien,

Fitzwilliam Darcy.



11 de noviembre de 1811

Querida Georgiana

Ayer me olvidé de mencionarte algo mientras escribía sobre nuestra tía. Como todos los años, desea que el próximo la vayamos a visitar, yo en la primavera junto al primo Richard, y tú luego durante el verano. Creo que, en tu caso, lo que más busca es alguna compañía para la prima Anne, quien como sabes, no se presenta socialmente. Además no ha olvidado el hecho de que el año pasado rehusamos la invitación. Al respecto deseo que no te inquietes, por supuesto que la tía Catherine desconoce todo el particular sucedido y nunca lo sabrá. Igualmente está un poco ofendida porque ninguno de los dos fuimos este año. Yo deberé ir a Rosings el año próximo lo desee o no, pero tú, querida, debes decirme si deseas ir durante el verano. En caso que no quieras, tenemos la excusa valedera de que debes atender a tus lecciones, por lo que te ruego seas sincera conmigo.

Calculo que el jueves o viernes te enviaré la presente. No espero tener muchas más novedades para entonces, salvo probablemente algo que contar de una reunión a la que estamos invitados Bingley y yo, para cenar mañana con los oficiales del regimiento del condado de - y el Coronel Forster. Hasta entonces te dejo, con afecto,

Fitzwilliam Darcy.



12 de noviembre de 1811

Querida Georgiana

Hoy, como te dije ayer, Bingley, Mr Hust y yo fuimos a cenar con los oficiales. No tengo mucho que contar de eso, pero sí que cuando volvimos a Netherfield, nos encontramos con una novedad. Las hermanas de Bingley habían invitado a cenar a Miss Jane Bennet, la hermana mayor de Miss Elizabeth Bennet. Le tienen bastante aprecio, es una joven de buenos modales. Pues resulta que Miss Jane Bennet vino a Netherfield montando, y con tan mala suerte que la lluvia la sorprendió en el camino. En consecuencia, no se sentía bien hoy cuando volvimos después de cena, y deberá quedarse como huésped al menos hasta mañana, aunque si no mejora tal vez deban ser más días. Hasta el momento parece ser un leve resfrío, pero nunca se sabe.

Mañana te escribiré para relatarte cómo se encuentra Miss Bennet. Hasta entonces me despido con todo mi cariño,

Fitzwilliam Darcy.



13 de noviembre de 1811

Querida Georgiana

La llegada de nuestra involuntaria huésped ayer, y su repentina enfermedad, ha traído consigo suficientes novedades como para escribirte a diario. En el día de hoy ha sucedido algo que, imagino, te sorprenderá. Miss Elizabeth Bennet vino a informarse sobre la salud de su hermana, y al parecer se quedará con ella hasta que mejore lo suficiente como para volver a su estancia. Ésto no es lo más llamativo del caso, sino la forma en que se presentó. Aquí me veo obligado a hacer una salvedad. Ambas hermanas son "Miss Bennet", y como no deseo escribir sus nombres completos cada vez para distinguirlas, cuando me refiera a Miss Jane Bennet, diré Miss Bennet, nombre que le corresponde por ser la mayor. Mientras que cuando me refiera a Miss Elizabeth Bennet, diré Miss Elizabeth. Espero no recibir ningún tipo de suspicacia de tu parte sobre el particular, querida niña.

Retomo. Decía que lo más llamativo fue la forma en que se presentó. Como imaginarás, la lluvia de ayer hizo que los caminos estés llenos de barro el día de hoy. Pues bien, esta mañana Miss Elizabeth igualmente vino caminando. Puedes adivinar el aspecto que tenía cuando llego? No es mi intención criticarla, te lo aseguro, antes de que seas dura conmigo. Sólo pretendo que te hagas una idea de cuánto debe apreciar a su hermana para reunir el valor de venir y presentarse en nuestra estancia después de caminar 3 millas con el barro que hay. Ten por seguro que yo haría lo mismo y mucho más, princesa, si estuvieras enferma. El aspecto de Miss Elizabeth manifestaba a las claras que había caminado, y el ejercicio se expresaba en su cara. Aún así en ningún momento perdió la compostura ni se veía intimidada por los mordaces comentarios de Miss Bingley y Mrs Hurst.

No comprendo la negligencia de su padre. Cómo pudo permitir que, el día de ayer, su hija mayor montara en medio de una tormenta. Y hoy, su segunda hija viniera caminando a ver a su hermana. Comprendo que la familia no posea muchos carruajes, pero sé perfectamente que al menos uno poseen en buenas condiciones. Ya que evidentemente no lo usaron ayer, ¿por qué razón no se lo cedió hoy a Miss Elizabeth? Si no fuera por su complexión aparentemente saludable, diría que desde hoy tendremos a dos huéspedes enfermas en lugar de una. Por la tarde enviamos a un recadero a Longbourn para pedir que trajeran ropa para ambas. Miss Bennet, lamentablemente debo decir que no ha mejorado durante el día.

Me están avisando que está lista la cena. Miss Bennet, por supuesto, no se encuentra en condiciones de reunirse con nosotros. Miss Elizabeth se ha mantenido con ella hasta el momento, pero supongo que bajará a cenar y se quedará durante una parte de la velada. Aunque supongo que será poco tiempo porque debe estar realmente exhausta. Si sucede algo interesante te escribiré de inmediato, sobre todo para satisfacer la curiosidad que evidentemente te desperté con mi anterior. Te adora,

Fitzwilliam Darcy.



14 de noviembre de 1811

Querida hermana

Me siento tentado de decirte que es la tarde o la noche, pero no voy a mentirte. Es por la mañana y aún no bajo a desayunar. Sucede que me desperté recordando algunos sucesos de la velada de ayer, y temo olvidarlos si dejo de escribirte ahora. Y ya que no he tenido mucho para contar anteriormente, creo que es un buen tema para hacer entretenidas mis cartas, mientras lo pueda aprovechar.

Mucho me temo que no voy por buen camino para ganarme una dispensa por parte de Miss Elizabeth. No hubo durante la velada de anoche, ninguna oportunidad para hacer lo que propusiste, y aún así intenté hacer un elogio referente a la instrucción de las mujeres. Te lo explico: Miss Elizabeth se unió a nosotros durante la velada, sólo para dedicarse a la lectura. Era comprensible debido a que debía estar cansada. Esto, sin embargo, derivó en una crítica hacia ella por parte de Miss Bingley, quien aparentemente desprecia a las mujeres que les agrada la lectura más que un juego de cartas. No obstante, a continuación la misma Miss Bingley se puso a adular nuestra biblioteca de Pemberley. Llega a ser sumamente contradictoria en sus dichos, y espero no parecer vanidoso, pero creo que cambia sus opiniones a medida que yo expreso las mías. En un momento te mencionó, querida, alabando tus modales y tu instrucción, y ésto resultó en una discusión entre ella, Bingley, Miss Elizabeth y yo, sobre lo que significa una instrucción completa. A una lista de cualidades que Miss Bingley describió, y que debo decir, tú las reúnes todas, yo agregué la lectura como un requisito para desarrollar la inteligencia. Lo mencioné no sólo porque lo creo, sino además para demostrar a Miss Elizabeth que me parecía apropiado que prefiera leer antes que jugar a las cartas. Sin embargo, creo que malinterpretó mis palabras, porque lejos de sentirse elogiada, refutó mi comentario diciendo que escasamente una mujer podría reunir todas esas cualidades. Luego de todo esto, Miss Elizabeth se retiró a ver cómo seguía Miss Bennet, por lo que no pude corregir el malentendido. Para empeorar la situación, cada vez que Miss Elizabeth se retira, Miss Bingley la critica duramente, y temo que en algún momento la escuche. No es que me importe lo que Miss Elizabeth piense, pero en nuestra posición de anfitriones, tal situación sería inconcebible.

Hasta anoche Miss Bennet no había mejorado, y aún no sé cómo pasó la noche. Por lo que te escribiré desde la sala esta tarde para mencionarte lo anterior. Por el momento te dejo para ir a desayunar.

Ya es por la tarde, nos encontramos en el salón. Hoy al mediodía recibimos la visita de Mrs Bennet acompañada por resto de las hermanas de Miss Bennet, para enterarse de su estado de salud. En mi opinión ha mejorado un poco, pero Mrs Bennet aseguró haberla encontrado peor de lo que imaginaba, por lo que tendremos a ambas huéspedes, es decir Miss Bennet y Miss Elizabeth, con nosotros durante unos días más. Con respecto a Mrs Bennet, no puedo evitar mencionar lo abrumadoramente campesino y hasta grosero de sus modales. Hizo varios comentarios que produjeron rubor en todos nosotros, inclusive en su propia hija, Miss Elizabeth, que se había reunido con nosotros en la sala. Las tres hijas menores no fueron mejores. No mencionaré nada más sólo debido a que soy un caballero.

Miss Bingley me ha pedido que te transmita sus deseos de verte pronto y que te envíe sus afectos. Volviendo a lo anterior, algo que me llamó la atención esta mañana fue un comentario de Miss Elizabeth acerca de la poesía. Declaró que en su opinión, cuando un afecto no es extremadamente fuerte, la poesía lo termina de destruir. Nunca lo había pensado de esa forma; en realidad siempre creí que las damas eran en todo más románticas y menos prácticas que los de mi sexo. Me gustaría conocer tu opinión al respecto. Con todo me he dado cuenta que pocas veces te he escuchado tus propios pensamientos, querida, y ya tienes edad para expresarlos. Además creo firmemente que ayudaría a templar tu carácter, por lo que te animo a que me cuentes tus ideas, y hasta que las defiendas, cuando hables conmigo.

En este momento, Miss Elizabeth se ha reunido con nosotros en la sala. Nos ha comunicado que su hermana aún no se siente lo suficientemente bien como para bajar aquí. Espero que mejore pronto, o estará en riesgo de contraer algún mal más grave que un simple resfrío.

Te ruego me disculpes. Miss Bingley comenzó a interrumpir constantemente mi escritura hasta que logró exasperarme lo suficiente como para dejarla. Luego el grupo entero, a excepción de Mr Hurst, caímos en una discusión acerca de la obstinación y el poder de persuasión. En realidad, la discusión más interesante se estableció entre Bingley, Miss Elizabeth y yo. Es refrescante hablar con Miss Elizabeth. Por lo menos ofrece una opinión y aún cuando es diferente a la mía, la defiende de manera ingeniosa. No es como las damas de sociedad que conocemos, me refiero por ejemplo a Miss Suany, Miss Grantley o la propia Miss Bingley, quienes como ya comenté, acostumbran acatar todo cuanto un caballero dice. Sin embargo no llega a ser impertinente. Me gustaría mucho verte, querida hermana, ganar algo de su viveza.

Releyendo lo anterior me parece que te formarás una idea equivocada sobre Miss Elizabeth. Debo aclararte que no me encuentro para nada interesado en la dama. Pertenece a una clase social muy por debajo de la nuestra, sus conexiones son de las menos recomendables. Y si bien se desempeña notablemente en esta sociedad campesina, estoy seguro que sus modales no resultarían tolerables en la clase alta de la ciudad.

Voy a finalizar la presente, para intentar poner en práctica tu consejo acerca de cómo reestablecer mi caballerosidad. Comenzaré con solicitar algo de música. Mañana te contaré qué sucedió, y seguramente te enviaré las cartas, que ya han acumulado suficiente entretenimiento para ti, según imagino. Con todo mi afecto,

Fitzwilliam Darcy.



15 de noviembre de 1811

Querida Georgie

Debo admitir que me encuentro sumamente confundido. Ya me avergüenza, pero una vez más quisiera tenerte conmigo para contarte lo que pasa y escuchar tu opinión. Nada de lo que hago parece ser útil a mi objetivo de reparar mi mal comportamiento inicial hacia Miss Elizabeth. Para complicar más la situación, ya estoy francamente cansado de Miss Bingley, quien, con el pasar de los últimos días, ha estado burlándose de mí al notar según dice mi preferencia hacia Miss Elizabeth. No es cierto. Sólo sucedió que no quise desairarla más aún consintiendo algunos de sus comentarios mordaces. Para peor, evidentemente no podré enviarte las cartas hoy. Tendré que esperar hasta el lunes. Tuve la intención de ir a despacharla esta mañana, pero Miss Bingley me sorprendió antes de que pudiera hacerlo, pidiéndome que la acompañara a pasear por el parque, y no pude rehusar. En medio del paseo nos encontramos con Mrs Hurst y Miss Elizabeth que venían por otro camino, y recién entonces me dí cuenta de la falta de cortesía de no invitar a nuestra huésped a pasear con nosotros. No hemos sido buenos anfitriones con ella, y me encuentro cada día más incómodo al percibir la hostilidad con la que la trata Miss Bingley.

Anoche tuve toda la intención de bailar con Miss Elizabeth para restaurar mi caballerosidad. Pero por algún motivo ella tomó mi invitación como un intento de despreciar su gusto por el baile y la rechazó. Parece ser que no podré evitar los malentendidos con la dama en cuestión, por lo que creo que será conveniente aplazar mi demostración de caballerosidad hasta que Bingley ofrezca un baile aquí en Netherfield, lo cual ya ha prometido que haría. Por el momento, me contentaré con proseguir mi lectura e intentaré no volver a caer en conversaciones que, lejos de dejarme como un caballero, terminan complicando más el asunto.

Olvidaba lo principal. Miss Bennet se encuentra un poco mejor, creo que esta tarde estará lo suficientemente bien como para presentarse en el salón al menos por un rato. Confío en que su estadía y por ende, la de Miss Elizabeth, no se prolongue más de uno o dos días. De ninguna manera me incomoda su presencia, pero Miss Bingley está más irritable que de costumbre por tener huéspedes inesperadas en casa.

Ansío saber cómo te encuentras. Con el mayor afecto, tu hermano que te adora,

Fitzwilliam Darcy.



16 de noviembre de 1811

Querida Georgiana

Ayer después de escribir lo último sucedió algo más que me hizo afirmar mi idea de permanecer silencioso en presencia de Miss Elizabeth, y no intentar más ser cortés con ella. Todo cuanto digo, ella parece malinterpretarlo. Durante la velada de la tarde hice un comentario inocente halagando a las damas presentes, y Miss Elizabeth respondió sugiriéndole a Miss Bingley que buscaran la manera de burlarse de mí. No comprendo por qué parece empeñarse en marcarme defectos, supongo que será porque aún se encuentra dolida por la falta de cortesía de mi parte. Pero después de lo de ayer no me interesa hacer que cambie de opinión. Además de burlarse abiertamente diciendo que no debo tener defectos, me tildó luego de orgulloso y vanidoso. Yo admití que a veces puedo ser resentido, siempre y cuando el motivo lo justifique y pensando además en una persona que no nombraré. Pero, por ejemplo, querida, nunca podría resentirme contigo, sea lo que fuera que hagas. Mi estima la tienes por siempre asegurada. Por supuesto que no dije tal ejemplo, pero remarqué en mi defensa que soy sumamente cuidadoso en resguardar el orgullo a un buen entendimiento. Tras lo cual Miss Elizabeth declaró que mi defecto es odiar a todo el mundo. Eso fue suficiente. Ignoro qué hice tan grave como para que me desprecie de esa forma, más aún una mujer de su sociedad, campesina y poco elegante. Ésto sumado a que Miss Bingley ya me hace sentir incómodo con sus suposiciones, me ha hecho decidir que debo dejar de hablar con Miss Elizabeth durante el tiempo que dure su estadía con nosotros. Por lo menos no participaré de ninguna conversación que pueda llevar a un duelo de genios ni demostraré ningún tipo de interés que, de hecho, no existe.

Mi honor me demanda que te pregunte algo. Soy orgulloso? Me refiero al orgullo que nace de la pretensión. Yo siempre supuse que más bien puede llamarse seguridad de carácter, y orgullo bien entendido, de nuestro origen, familia y sociedad. Pero ruego que me respondas intentando olvidar que soy tu hermano. Cómo me comporto con otras personas?

Desearía no haber escrito lo anterior. No tiene ninguna importancia lo que piense nadie que no pertenezca a nuestro círculo y no debo importunarte con tales tonterías. No hagas caso de mi pedido. Ya es hora de almorzar, por lo que te dejo, mi princesa,

Fitzwilliam Darcy.

PD. Retomo por hoy sólo para comentarte que hice lo que me propuse, es decir que no le presté la menor atención a Miss Elizabeth, sólo el mínimo indispensable como anfitrión. Incluso me quedé solo con ella por casualidad en la biblioteca –creo haberte comentado que le agrada leer tanto como a mí- y durante el tiempo que estuvo allí, diría una media hora, no le hablé y ni siquiera la miré ni una sola vez. Es decir, por supuesto que la saludé al llegar y al retirarse cuando la llamaron para que fuera a ver a su hermana, pero mientras estuvimos leyendo no le pregunté nada como en otro momento hubiera hecho. En realidad ni me dí cuenta que estaba allí. Durante el almuerzo nos confirmaron que ella y Miss Bennet se irán mañana a su residencia, después del servicio. Sinceramente me alegra que Miss Bennet se encuentre recuperada. Nuevamente te saludo, hasta mañana.



17 de noviembre de 1811

Querida hermana

Hoy asistimos al servicio y luego nuestras huéspedes partieron hacia su casa. A la tarde disfrutamos de un momento placentero en el campo, aunque tuvimos que entrar luego de un rato porque se levantó viento. Supongo que mañana iremos de caza, asíque temprano por la mañana iré a enviarte la presente. Son varias hojas, por lo cual supongo te mantendrá entretenida por todos los días que te aburrieron mis anteriores. Ansío verte, pequeña. Te extraño más de lo que imaginaba y espero te encuentras perfectamente. Contéstame en cuanto puedas, y debo decirte que también espero una carta larga esta vez. Con todo mi cariño,

Fitzwilliam Darcy.

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CAPITULO VIII


Netherfield Park

Hertfordshire

18 de noviembre de 1811

Querida Georgiana

Hoy no tengo mucho que contarte. Temprano por la mañana fui a despachar tu carta y otras de negocios. Ayer me olvidé de contarte algo, en el servicio también nos encontramos con el Coronel Forster y nos anunció que va a casarse con una joven que conoció aquí en Meryton. Me alegro mucho por él, es un buen sujeto. Aunque me sorprendió un poco que eligiera una dama de estos lugares, habiendo recorrido tanto mundo como lo hacen los Coroneles.

Hace calor hoy. Espero que no traiga tormenta más tarde. Me despido de tí deseando que te halles perfectamente,

Fitzwilliam Darcy.



19 de noviembre de 1911

Querida Georgie

El día de hoy fui con Bingley a Meryton. Teníamos la intención de enterarnos del estado de salud de Miss Bennet, para satisfacer la ansiedad de Miss Bingley, quien deseaba saber cómo se encontraba su amiga. No fue necesario sin embargo ir hasta su residencia, ya que la encontramos a ella y a sus hermanas en Meryton. Miss Bennet se veía bien de salud. Ha recuperado el color en sus tez. Miss Elizabeth también se encontraba bien al parecer, aunque no hablamos más de lo necesario con ninguna de ellas. Nos encontramos también con algunos oficiales del regimiento que se estacionó aquí.

Luego de volver a Netherfield, no hicimos nada más el resto del día. Ya cenamos y me encuentro en mi habitación, no tengo sueño y creo que me va a costar bastante dormir. Debe ser el calor que hace. Te envío todo mi afecto, tu hermano,

Fitzwilliam Darcy.



21 de noviembre de 1811

Querida hermanita

Debo confesarte que me debato entre escribirte y dejar de hacerlo. Mi honor me demanda que te cuente algo, querida. Te lo oculté adrede el martes cuando te escribí, y ayer no lo hice porque sentía que de escribir, tendría que sincerarme. Hoy no me siento diferente al respecto, por lo que no encuentro otra solución a la angustia que siento, más que confesarte lo que no te dije en mi anterior.

El martes, como te dije, fuimos a Meryton y nos encontramos con las hermanas Bennet y con algunos oficiales. Lo que no te dije es que con ellos se encontraba Wickham. Ya lo hice. Espero por el amor de Dios que no te sientas demasiado mal. No es mi intención traer a tu memoria ningún recuerdo desagradable ni apenarte, mi princesa. Sólo que juré contarte todo lo que sucediera, aún lo desagradable, y me sentía muy mal al no hacerlo. Ignoro por completo qué hace aquí ese desgraciado. Pero sí se algo. Si antes tenía deseos de irme de aquí, ahora se han potenciado. En el mismo momento en que Bingley sugiera marcharnos, lo alentaré a que lo hagamos.

Supongo que comprendes por qué no te lo conté antes. No deseaba apenarte, querida, y espero no haberlo hecho demasiado. Dejaré de escribir y me iré de aquí antes de decidir destruir la presente. Te adoro,

Fitzwilliam Darcy.



22 de noviembre de 1811

Querida Georgiana

He debido hacer un esfuerzo casi sobrehumano para no romper mi último escrito. Estoy seguro que notarás que hasta está arrugado, porque decidí que nunca te lo enviaría. Sinceramente me arrepiento de haberte contado de ese sujeto. Pero está escrito y no olvido mis promesas. Asíque, antes que me venza la tentación, iré ya mismo a enviarte las presentes, aunque ya te haya enviado esta misma semana.

Por favor, respóndeme pronto. Necesito saber si ésto te ha afectado. Y lo lamento terriblemente si así fue. Deseo ir a verte, hermanita. Con todo mi cariño,

Fitzwilliam Darcy.

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CAPITULO IX


Darcy House

Londres

21 de noviembre de 1811

Querido hermano

En primer lugar te aseguro que me encuentro perfectamente bien de salud y ánimo. He avanzado mucho con el Profesor Mildred en mis clases de música y las estoy disfrutando más que nunca. Mrs Annesley es muy buena conmigo, me tiene más paciencia de la que merezco. Te confieso que muchas veces no sé cómo comportarme y me aterra la idea de mi presentación en sociedad. No sabré cómo ser anfitriona, Fitz. Nunca lo aprenderé. Y preferiría nunca tener que asistir a tales reuniones sociales como las que me cuentas. Tengo mucho miedo de hacer el ridículo y que hablen mal de mí cuando me retire. Y no te ofusques, por favor, pero estoy completamente segura que si escucho que alguien habla descortésmente de mí, me largaría a llorar ahí mismo y sin remedio.

Paso a un tema más grato y que confieso estar ansiosa por tratar. Supongo que adivinas a qué me refiero. No me puedes negar, hermano, que nunca antes estuviste interesado de esa forma por una dama. O es que lo has estado y jamás me mencionaste a nadie antes? No lo creo. En cuanto a Miss Elizabeth. Comenzando por tu forma de mencionarla, encuentro muy posible que hubieras podido referirte a ellas como "Miss Bennet" y "Miss Bennet 2" en lugar de mencionar su nombre Cristiano. Te ruego me disculpes si estoy siendo impertinente contigo. A nadie en el mundo respeto más que a tí, mi adorado hermano. Sucede que nunca antes tuve la oportunidad de presenciar, aunque sea por carta, tu comportamiento con damas. Y decididamente me llama la atención tu "no-atracción" hacia ella. Para no estar interesado, es raro que la hayas mencionado exactamente 32 veces en tu última carta! Sin tener en cuenta que escribiste –y mucho- durante todos los días que estuvo de visita. Debes disculparme, pero no puedo evitar la tentación de mencionar que hasta escribiste una noche únicamente para decir que NO le habías prestado atención. Te ruego que no te enojes conmigo. No es mi intención burlarme de tí, te lo aseguro. Es que es muy raro. Nunca te ví así y al decir verdad ansío verte en persona para que me cuentes más de ella. Jamás hablamos, Fitzwilliam. Creo que he llegado a conocerte más por estos dos meses de cartas tuyas, que por lo que hablamos en toda mi vida. Nunca antes me habías contado nada tuyo. En cartas anteriores, sólo preguntabas mi estado de salud y me decías que te encontrabas bien, y algunas trivialidades, pero jamás un pensamiento personal. Debo decir que creo que surgió algo bueno al fin de todo mi penoso asunto. Al menos empiezo a conocerte, hermano, y ten por seguro que tus cartas no me aburren, lejos de ello, las disfruto tanto como a mi música.

Ahora, intentaré responder, como tú hiciste, cada punto de tu última. Me alegra mucho que hayas encontrado una compañía de tu agrado en los oficiales del regimiento, sobre todo en el Coronel Forster, quien al parecer te ha caído muy bien. Seguramente es tan agradable como nuestro primo. En cuanto a mi forma de comportarme en sociedad, no te alteres, hermano, pero la verdad sólo me importa tu opinión al respecto. Yo tampoco sé cuáles son las formas "socialmente aceptables" para una joven de sociedad, pero mientras a tí te parezca bien, preferiría seguir siendo como soy. Realmente odiaría verme algún día como algunas damas de las que hoy no comparto su forma de comportarse. Creo que nunca podría ser como ellas. Te voy a confesar, que casi todo el tiempo me encuentro insegura de cómo actuar. No sé qué decir ni qué hacer y temo que nunca lo superaré.

Con respecto a ir a Rosings durante el próximo verano, creo que podría hacerme bien pasar unos días con la prima Anne. Siempre nos entretenemos lo suficiente cuando estamos juntas, a pesar de tía Catherine que al parecer preferiría que no habláramos en absoluto. Pero es que si voy a ir para sólo practicar mis lecciones, sería conveniente quedarme aquí donde está mi Profesor. Por supuesto queda todo sujeto a tu decisión, hermano. Ten por seguro que si aprendí una buena lección en los últimos meses, es que aún no debo confiar en mis propias decisiones. No sé si algún día pueda en verdad hacerlo, el mundo es demasiado peligroso para una niña tan tonta como he demostrado ser.

Llego a la parte de tu carta que más me interesa contestar. Estoy en todo de acuerdo contigo, hermano, en que si Miss Elizabeth caminó tres millas en medio del barro, todo lo que debe apreciarse es el gran afecto que tiene por su hermana. Son ellas unidas? Como lo somos nosotros? Adivino que deben ser más unidas aún, ya que son mujeres y, por lo que entendí, cercanas en edad. No me dijiste cuántos años tiene ella. Seguramente por su forma de actuar, es mucho mayor que yo. Tiene tu edad? No, debe ser un poco menor, ya que sino, su hermana mayor no estaría ya en edad de casarse y estoy segura que lo hubieras mencionado. De cualquier forma me gustaría mucho tener su coraje cuando sea mayor. Ninguna de las damas que conozco creo que tengan esa fortaleza, Ciertamente no imagino a Miss Bingley caminando tres millas en ninguna condición, para ver a Mrs Hurst. Tú si?

Te ruego no me reprendas. Ya sé que la última frase roza, sino pasa, la impertinencia. Prometo intentar ser más recatada al escribir. En cuanto a tus intentos frustrados de ser más caballero con Miss Elizabeth, debo confesar que no sé qué más aconsejarte. Estoy segura que la trataste muy bien y no comprendo por qué no quiso bailar contigo si le gusta. Algo de lo que mencionaste me hace pensar en una posibilidad. Dijiste que ella tomó tu invitación como un intento por despreciar su gusto por el baile. No puedo evitar notar que en tus cartas me demuestras en varias ocasiones que efectivamente desprecias los gustos y las acciones de la gente del lugar. Tal vez, me pregunto, en alguna ocasión habrás hecho públicas esas opiniones? O las has hecho notar aún sin decirlas? Si ella es una mujer perceptiva, como humildemente creo serlo yo, puede haberlo notado. Eso sumado a que puede haberse sentido excluída del grupo de "damas instruídas", como también lo hubiera sentido yo, explicaría en parte su reacción. De cualquier forma, me parece bien que le invites nuevamente durante el baile de Netherfield.

No creo, hermano, que no hayas sido buen anfitrión. No está en tu naturaleza! Eres sumamente bondadoso con todos, con nuestros inquilinos, nuestros ayudantes, las familias, los invitados, las visitas y conmigo hasta cuando no lo merezco. Nunca te ví actuar mal ante ningún invitado, a mi discreto juicio, por lo que no creo que ésta vez lo hayas hecho tampoco. Y aunque me llama un poco la atención el desdén que te provoca alguna gente que has conocido, estoy segura que como anfitrión te has comportado maravillosamente.

Me pediste mi opinión en dos puntos, aunque en el último retiraste el pedido, la voy a dar igual. Sobre la poesía, francamente no sé qué opinar. La verdad es que no me has recomendado hasta ahora leer muchos de los volúmenes de poesía de nuestra biblioteca, y como confío infinitamente más en tu juicio que en el mío, no lo he hecho. Y sobre el amor, conozco muy poco, y lo poco muy equivocado, como ambos sabemos amargamente. En lo que coincido, es en que me gustaría mucho tener mis opiniones y compararlas con las tuyas. Realmente debe ser una dama extraordinaria, Miss Elizabeth, para que te haya hecho desear que tu hermana sea un poco como ella. Ojalá pudiera conocerla!

En cuanto a la pregunta que retiraste, si eres orgulloso. La respuesta está justo en la frase donde dices que no le dé importancia. La transcribo: "No tiene ninguna importancia lo que piense nadie que no pertenezca a nuestro círculo". No te ofendas, hermano, por favor. Es sólo la opinión de una simple niña que te quiere más que a nada en el mundo. Pero desea que la conozcas. Sí eres un poquito orgulloso. Un poquito. Como te dije antes, como anfitrión siempre eres bondadoso, y con los sirvientes, y con todos. Pero siempre también te cuidas mucho de remarcar quiénes pertenecen a nuestro círculo y quiénes no. Como si pensaras que quienes no son de nuestra clase, pertenecieran a otro mundo, con el cual lamentablemente a veces debemos mezclarnos. Es realmente lo que piensas? Yo creo que está muy bien estar orgulloso de la familia y del origen, pero que debiera importar más el carácter y la educación de las personas que el lugar o la posición de su nacimiento. Es sólo un pensamiento, como dije, de una niña tonta que ha cometido muchos y grandes errores.

Me llamó la atención algo que mencionaste. Dijiste que no querías caer en un "duelo de genios" con Miss Elizabeth. Es inteligente? La considerarías a la altura de un caballero, para conversar de algunos temas? Ahora que regresó a su estancia, extrañas su compañía? Te ruego me seas sincero. Ya entendí que "no estás interesado". Sólo quiero saber, dentro de tu no-interés, qué es lo que más te gusta de ella.

He pasado toda la tarde contestando tu carta y deseo enviarla mañana mismo, por lo que doy por finalizada la escritura. Son cuatro páginas! En ninguna otra ocasión he escrito una carta tan larga, ni creo que lo haga en el futuro! Me olvidaba, expresa por favor mis mejores deseos para todos los Bingley. Me despido de tí con el mayor afecto del mundo. Tu hermana que te quiere y te extraña,

Georgiana Darcy.
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MensajeTema: Re: Cartas a Georgiana   26/7/2013, 6:03 pm

Querida Maryll:

Estos capítulos estuvieron de lo más divertidos, sobre todo la carta de Georgiana donde le dice que menciono 32 veces a Miss Elizabeth y que "No esta interesado"Razz .
Lleva un avance fluido y no tan pesado y nos revela que es lo que pasa por la mente de Darcy, muy buena historia!!!
Muchas gracias por compartirlo con nosotr@s!!!

Seguir al pendiente.

Saludos

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MensajeTema: Re: Cartas a Georgiana   Hoy a las 2:50 am

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Cartas a Georgiana
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